Ya en la calle el nº 1047

Gustavo Romera Marcos presentará en Moratalla “Mi legado literario en 1001 haikus”

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Gustavo Romera Marcos presenta “Mi legado literario en 1001 haikus” el próximo lunes 29 de enero en la Biblioteca Municipal de Moratalla.

Será a las 19:30 y, junto al autor, intervendrá la concejala de Educación y Cultura María Emilia Martínez y la autora del prólogo, Ana María Tomás Olivares. Julio A. Díaz ejercerá como moderador.
Gustavo Romera Marcos ha participado en varias publicaciones conjuntas de la Tertulia Cultural, grupo al que pertenece desde su fundación en 1984. Entre ellas, cabe citar “Historia de Moratalla para escolares” (1984); “Las Fiestas del Stmo. Cristo del Rayo” (1985); y “El Tambor en la Semana Santa de Moratalla” (1987).

En otras ediciones de la Tertulia Cultural, es autor de “José Romera López. Biografía poética”(1992), nº 5 de la colección “Cuadernos de Moratalla”. Asímismo, es coautor, junto con Pedro López Martínez, de una “Antología de escritores moratalleros” (1993).

Ha publicado numerosas colaboraciones en distintas Revistas de ámbito local o provincial, y durante varios años, ha sido Perráneo, alcalde ficticio que pronuncia un Bando Panocho cada año con motivo de las Fiestas del Stmo. Cristo del Rayo.

Su libro “Mi legado literario en 1001 haikus”, editado en 2024, es su primer libro escrito individualmente.

¿Para qué escribe Gustavo Romera?

Si te contesto superficialmente, te diré que para distraerme, pero si quieres una respuesta más profunda, escribo para explorar mi consciencia del mundo y de las circunstancias que he vivido, o de las me hubiera gustado vivir, o incluso de las que prefiero olvidar.

¿Cuándo conoció los haikus?

Los descubrí a través de un libro que publicó Mario Benedetti en 1999 con haikus escritos por él mismo. Yo era entonces profesor de Lengua y Literatura en el Instituto San Juan de la Cruz. Me parecieron interesantes y escribí algunos como experiencia personal; incluso los propuse a mis alumnos como actividad complementaria en clase de Literatura. Y ahí quedaron sepultados en antiguos archivos del ordenador, que recuperé a propósito de la encerrona a la que nos obligó la odiosa pandemia.

¿Qué le atrae de esta poesía que no tenga la occidental?

Sobre todo, la brevedad, porque en sólo tres versos, dos de cinco sílabas y uno de siete, hay que condensar un mensaje literario completo y eso es algo diametralmente opuesto a nuestra mentalidad española, tendente a la ampliación. Además de la paradójica combinación entre brevedad formal y gran profundidad en el contenido, siempre sujeto a varias interpretaciones. La ausencia de rima y de metáforas en el haiku clásico, es otra característica que choca frontalmente con nuestra tradición literaria.

¿De qué tratan sus haikus?

Mis haikus tratan de lo que ellos mismos quieren transmitir, en serio. A veces, pretendo dar un tono determinado pero siempre vence el propio haiku, que se va por el camino que quiere.

Analizándolos a posteriori, he llegado a clasificar cinco tipos diferentes en cuanto al contenido, los líricos o poéticos en sentido estricto, los humorísticos, los filosóficos o sentenciosos, los de juegos de palabras, y los de denuncia social. Además de los adaptados de frases o situaciones referidas a distintos autores, o a personas reales de mi entorno, y que, naturalmente, cito, a modo de modesto homenaje y reconocimiento por mi parte.

¿Qué le aporta el prólogo a su libro?

El prólogo, escrito por mi buena amiga Ana María Tomás Olivares, poeta que ha publicado varios libros de poemas; autora de varios libros de narrativa, sobre todo de cuentos; y columnista semanal en el diario La Opinión (1996/2004), y desde ese año hasta ahora, en La Verdad. Ha conseguido numerosos premios de poesía y narrativa a nivel nacional e internacional. Para situar su proyección, basta con decir que ha sido traducida al italiano, al persa, y al árabe por prestigiosos académicos.

En realidad, su prólogo es la mejor antesala que puede tener un libro como este. No voy a desvelar su contenido pero tengo que reconocer que, en este caso. el prólogo es más brillante que mis modestos haikus, y no es un cumplido, como podrán apreciar los lectores. Además, quiero hacer constar que fue ella quien me animó a esta publicación y que, sin su impulso, estoy seguro de que yo no hubiera dado este paso.

¿En qué momento surge la inspiración?

Aunque sea un tópico, en cualquier momento del día o de la noche. Es como un chispazo que se me enciende mentalmente a propósito de una determinada palabra o situación y que, gracias a mi agenda del móvil, anoto inmediatamente antes de que se pierda en el olvido. Durante la noche, sigo el mismo método incluso en la cama, con el teléfono a mano. Este estado en una auténtica locura en el buen sentido de la palabra.

Gustavo Romera Marcos presentará en Moratalla “Mi legado literario en 1001 haikus”

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