Víctor M. Sánchez Tudela
En el entorno festero y en sus años de juventud formó parte de los Alabarderos y de los Caballeros de Navarra. Al poco tiempo cambió de espada y de bando hacia la Kábila Halcones Negros del Desierto, de la que fue presidente y miembroGregorio, con su hijo Víctor activo durante cuarenta años. Fue fundador de La Compañía de Armaos y además, su primer Capitán. Tuvo el honor de ser el Pregonero de las Fiestas en el Año Jubilar de 1996, nombrado moro del año en 1994 y cofrade del año en 2010.
Participó en infinidad de charlas, jornadas culturales y presentaciones, relacionadas con los Bandos y Grupos Cristianos, Kábilas Moras y Peñas de Caballos del Vino.
Formó parte de la Junta Representativa de la Real e Ilustre Cofradía de la Vera Cruz durante varias etapas, colaborando en calidad de Director del Museo de Arte Sacro e Historia de la Vera Cruz. Fue Diputado Primero, Vocal de Cultura y Patrimonio Y Vicepresidente de Cultura para la celebración del 775 aniversario de la Aparición de la Stma. y Vera Cruz. Finalizó sus últimos días siendo el Teniente Hermano Mayor de la Cofradía, en todos sus pasos siempre respaldado por la complicidad y el amor incondicional de su Esposa.
(Fragmento extraído del Prólogo DE «Gregorio Sánchez Romero; pasión por Caravaca»)

Gregorio, mi padre, entre otras facetas de la vida, me inculcó el amor por las Fiestas de Caravaca, y ante todo por SU ESENCIA, lejos de trajes pomposos y de otros actuales formalismos.
Recuerdo unas fiestas alegres y felices como las descritas en las Odas que nos dejó en diversas ediciones de la Revista, décadas atrás. Luchó y colaboró por unas Fiestas mejores; incluso el año pasado, que ya no se encontraba para muchos trotes, sacó fuerzas para asistir y cumplir con sus funciones y compromisos, tal y como todos lo recordamos y lo añoramos: con seriedad, rectitud y buen hacer.

Estas Fiestas serán mi homenaje, intenso y personal, hacia su manera de vivir y de sentirlas.
Papá, te llevaremos en el corazón, estas Fiestas del 2014, las primeras a las que no asistirás en cuerpo, aunque sí que lo harás en alma.