PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Otro memorable fin de semana en San Javier con un “Parque Almansa” vestido de lujo, a lo que contribuye también lo magníficamente remozados que han quedado sus colectivos aseos en los que, como suele decirse en nuestra murciana huerta, “se pueden comer sopas”. Felicidades por una remodelación tan magnífica, moderna y avanzada que, entre otras muchas cosas, corrobora la firme apuesta existente por el “Festival de Jazz” de la localidad marmenorense, así como por ese ciclo local de festivales de diversa naturaleza que se consolida con fuerza, prestigio y talla internacional.

PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Otro memorable fin de semana en San Javier con un “Parque Almansa” vestido de lujo, a lo que contribuye también lo magníficamente remozados que han quedado sus colectivos aseos en los que, como suele decirse en nuestra murciana huerta, “se pueden comer sopas”. Felicidades por una remodelación tan magnífica, moderna y avanzada que, entre otras muchas cosas, corrobora la firme apuesta existente por el “Festival de Jazz” de la localidad marmenorense, así como por ese ciclo local de festivales de diversa naturaleza que se consolida con fuerza, prestigio y talla internacional.

Comenzamos la velada del viernes con el magnífico, simpático, dicharachero e invidente pianista catalán “Ignasi Terraza Cuarteto & Ronald Baker”, una mezcla convertida en auténtico “cóctel molotov” del más auténtico jazz que, con su maridaje, proporcionó diversión, acercamiento a un público con ganas de pasarlo bien, seriedad interpretativa, rigor en la ejecución y entrega total de unos músicos verdaderamente profesionales e impecables. Inician con “Imaginando Miró” y continúan con “Tiempos de cambio”, dos preciosos y muy acompasados temas en los que el piano se siente exclusivamente acompañado por contrabajo y batería. Seguidamente, se suma el trompetista y cantante Ronald Baker y se eleva la temperatura, la fuerza del ritmo y la magia del espectáculo. Para la cuarta interpretación se une un joven, pero muy experimentado saxofonista, desgranando las notas de una samba compuesta por Baker, quien se estrena con su voz en la velada a los compases de “Los enamorados”. Ciertamente, canta como los propios ángeles. Continúan con “Chica, Jacintos y Fútbol” en alusión resumida a un importante cuadro de Miró de semejante título, pero infinitamente más largo. Una mezcla de jazz intenso aderezado con un poquito de “swing”. Hacen participar al público en un tema muy divertido e ideado para coros colectivos y, seguidamente, interpretan “Yo vengo”. Unos metales muy exhibicionistas y arriesgados y el resto de instrumentistas comedidamente perfectos y puramente exquisitos. Tuvieron a gala dedicar una de sus interpretaciones al legendario e inolvidable trompetista Clark Terry que nos dejó el pasado 2015, a los 94 años de edad. Junto a los dos “maestros” que otorgan denominación al espectáculo estaban Horacio Fumero (contrabajo), Esteve Pi (batería) y Gabriel Amargant (saxos tenor y soprano).
Premio del festival a Ignasi Terraza
Coordinada la ceremonia por el director del festival, Alberto Nieto Meca, se procedió a la entrega del premio de esta edición a Ignasi Terraza, para lo que se invitó a comparecer en escena al artista, el alcalde de San Javier, José Miguel Luengo Gallego, el concejal de cultura, David Martínez Gómez, y las dos azafatas que ayudaron en el protocolario acto reseñado. El alcalde tuvo palabras de agradecimiento para los organizadores al tiempo que dijo que todos eran funcionarios municipales que engrandecen esa noble tarea con este magnífico acontecimiento musical. Saludó al delegado del gobierno en Murcia, Antonio Sergio Sánchez-Solís de Querol, que estaba entre el público “como muy buen aficionado –dijo- desde los inicios del certamen”. Y señaló que el premio se le concedía a Ignasi Terraza por unanimidad colectiva en la decisión, entregándose, además, una medalla por sumar, con la de esta edición, cuatro actuaciones del catalán en el festival de jazz en el que nos hallábamos. El pianista se mostró “orgulloso porque es la primera vez que se entregan dos premios en una misma edición y, uno de ellos, es para un músico de nuestro país”, lo que suena más agradable, todavía, pronunciado por un catalán en el escenario sociopolítico actual. Asimismo, agradeció a su familia y a los organizadores tanto apoyo y respeto. Para finalizar dijo “hoy, especialmente, quiero compartirlo con los magníficos músicos con los que he estado tocando”. Alberto Nieto le califica como “el mejor pianista actual de España que compite con otros del resto del mundo y recibe premios que nos hacen sentirnos muy orgullosos”. La formación ofrece el “bis” que el público le demandaba antes del inicio de la protocolaria entrega. Una actuación sensacional
El “Hola, San Javier” de Keb’ Mo’
Con un “Hola, San Javier” lleno de dificultades idiomáticas, apareció Keb’ Mo’ e inició su concierto con un blues celestial. Había dicho Alberto Nieto en su presentación que no es “el rey del blues post-moderno”, como se le ha dado en llamar, sino el auténtico y actual “rey del blues”, sin más palabras añadidas. Dos interpretaciones en solitario, una de ellas solamente con la guitarra y otra añadiendo la armónica, simultáneamente ejecutada por él mismo. Precioso, dulce para los oídos y maravilloso para todos los sentidos. Se incorporan, después, el resto de músicos y las interpretaciones se enriquecen con un magistral acompañamiento personalizado en Michael B. Hicks (guitarra y teclados), Stan Sargeant (bajo) y Casey Wasner (batería). Y… ¡¡¡menuda formación!!!. Sonidos muy bien compuestos y una armonía instrumental tremendamente enriquecida y elaborada para oídos exigentes y amantes de las notas impecables. Un concierto rematado, sobrio, cercano y fino que rememora lo más cadencioso, notable y brillante del blues internacional más distinguido. Continuos cambios de guitarra para acoplar las características instrumentales al perfil de cada composición. Interpretan un tema en el que cantan todos, cada uno un fragmento, lo bordan y demuestran unas cualidades vocales verdaderamente extraordinarias. “Bis” final de complacencia al público que estaba eufórico por los dos excelentes conciertos de los que había disfrutado. Extraordinario.
Ludovic Beier Trío & Costel Nitescu
Saluda a San Javier el acordeonista francés, Ludovic Beier, tras la rítmica y movida primera interpretación que arrancó los iniciales aplausos. Un manejo del instrumento excepcional, acariciándolo, sacándole los sonidos más rebuscados y agradables y brindando unos manjares llenos de excelentes sabores en forma de partituras brillantísimamente ejecutas. Alarde de exhibición con la armónica de teclas, en cuyo manejo ofrece tanta destreza como con el acordeón, instrumento que recupera para que se incorpore el violinista Costel Nitescu, un músico simplemente magnífico. “Diálogos” entre violín y acordeón y, luego, un tema de juegos dialécticos cantado por el guitarrista, seguido de una aceleradísima versión, muy lograda, de “Lady madonna”, de “The Beatles”. Para el “bis”, presentó Beier “una canción de amor”, diciendo, por añadidura, “estudié español en la universidad, pero he olvidado todo el vocabulario”. No obstante, lo hablaba con notable claridad. Doudou Cuillerier (guitarra) y Antonio Licusati (contrabajo).
Myles Sanko y el soul más auténtico
Llegó un excelente y joven Myles Sanko con una excepcional y elegante banda de soul realmente espectacular que sembró de canciones del género y preciosas baladas el auditorio del “Parque Almansa”. Músicos de muchos quilates y un Myles Sanko con una voz tan poderosa como prodigiosa que ha seguido las influencias de Marvin Gaye, Otis Redding y otros monstruos semejantes. “Hoy, podemos tenerle aquí, pero, con el futuro tan favorable que se le presagia, pronto no podremos contar con él”, dijo Alberto Nieto al presentarle. Rick Hudson (batería), Tom O’grady (teclados), Phil Stevenson (guitarra), Jon Mapp (bajo), Gareth Lumbers (saxofón y flauta travesera) e Ivan del Castillo (trompeta) para arropar insuperablemente a un Myles Sanko de voz potente, musicalmente educada, melodiosa y dulce para el oído. Bromeó con San Javier, “sus gentes maravillosas” y fue simpático con intensidad. Revoluciona la pista de baile al poco de iniciar su actuación y nos regala unos magníficos “bises” ante un público que no pudo serle más favorable, porque el espectáculo fue verdaderamente magistral, a lo que no añadimos nada más al quedarnos sin espacio. Buenos días.