JAIME PARRA

FOTOGRAFÍA: ANTONIO MARTÍNEZ LÓPEZ

En el momento de realizar la entrevista, no cesa de sonar el teléfono de Ginés Hernández. Acaba de cumplir 85 y las numerosas felicitaciones que recibe muestran el cariño que se le tiene y la importancia suya y de su familia en la vida calasparreña, ya que GH es el principal patrocinador del equipo de fútbol de la localidad, Ginés Hernández patrocina la Espiga de Plata, es parte del jurado que decide el ganador de la Espiga de Oro y asesora, no solo a los aficionados a la caza de la comarca, sino también a la Plaza de Toros de Calasparra.

Ginés Hernández

Ginés Hernández

Cuando finalice su museo, este se convertirá en un lugar de peregrinación para los devotos del mundo del toreo.

Usted como dice el refrán “ha sido cocinero antes que fraile”. Además de tener una armería, es un gran aficionado a la caza.

A la caza y al tiro al plato, que ya casi se ha perdido pero hubo muchos campos de tiro en la región. En Calasparra está el campo de tiro que se inauguró en 1980, pero antes hubo otro en Los Riñales, cuyo dueño, a pesar de residir en Madrid, era un gran aficionado al tiro y a la caza. En los comienzos el tiro al plato era más importante que la caza, porque se disparaban unos 50 o 75 tiros al día, mientras que en la caza, cuando la había, con un par de conejos o perdices era bastante. En cuanto al tiro al plato, a lo mejor tengo unos cien trofeos, no más porque a partir de un momento lo de dar trofeos se quedó obsoleto y lo que se daba al ganador eran jamones. Me gusta el tiro porque es un deporte en el que no se puede hacer trampas.

¿Qué es lo que más le ha gustado de cazar?

No me gustaba la caza mayor, ni tampoco mucho la caza de puesto, aunque la he practicado, pero no me llegaba tanto como cazar con mi perro. La compenetración entre perro y cazador es fundamental. Aparte del ejercicio, que he subido montes que si no hubiera sido por las perdices no vengo en mi vida, lo que prefería era la convivencia con los amigos. Las reuniones del día antes, en las que se decide dónde se va, eso ya es caza, como lo es el desayuno antes de comenzar la jornada. Y la comida, que en el monte es especial, y siempre había alguno de la peña que tenía mejor mano para las comidas, ese era el momento de las anécdotas con los amigos, y quien había cazado lo suficiente ya no salía a cazar por la tarde.

No había ni un día de fiestas en que no fuéramos de caza; si nevaba pues buscábamos donde menos nieve hubiera, si llovía, ya nos protegíamos de la lluvia. Pero no perdonábamos ni un día. Éramos una peña formada por más de veinte cazadores, pero siempre íbamos ocho o diez, los que cupiéramos en dos coches, a veces en tres.

¿Hay buena caza aquí en Calasparra?

Por Calasparra hay sitios, porque hay muchas hectáreas que son del Ayuntamiento y que cede a la Sociedad de Cazadores, pero íbamos más a la provincia de Albacete, que es la salida más cercana, donde hay caza en abundancia, o a Ciudad Real.

¿Qué perro aconsejarías a un cazador?

El perro ideal es el pointer, porque cuando huele la pieza se queda de muestra, es decir, inmóvil mirando hacia donde está. Pero también el español bretón es un perro pequeño muy ameno, peludo, y ha sido mi debilidad, cazaba muy cerca del cazador, he tenido podencos, en verdad casi de todas las razas, pero el español bretón y el pointer son mis favoritos.

¿Continúa cazando?

He disparado muchos tiros. Pero ya hace tres años que no salgo porque tuve un pequeño accidente y me dije “esto me retira”. La caza son barrancos que bajar, montes que subir… Con todo el dolor del mundo, lo dejé.

Pero sigue con sus otras aficiones.

Me entusiasma el fútbol, el Atlético de Madrid, y los toros. En cuanto al fútbol patrocinamos al equipo de Calasparra, que ha ascendido, es una forma de apoyar a los jóvenes de aquí a que sigan con su pasión.

En cuanto a los toros, desde hace tres años soy el asesor de la plaza de toros. Este año quería dejarlo ya, pero el Alcalde me insiste en que continúe, así que de los toros aún no me retiro. Además entrego la Espiga de Plata, una oportunidad para los jóvenes novilleros, y soy jurado en el de la Espiga de Oro. Aquí hay una afición muy entendida y hemos vivido muy buenas corridas.

Creo que está construyendo un museo.

Por desgracia, con tantas mudanzas he perdido gran parte de los documentos que tenía, pero sí estoy habilitando unas habitaciones con todo lo que tengo: libros, biografías, carteles, programas de mano, las anotaciones que he ido tomando durante la feria…

No es un museo como tal, es para mí y para que mis amigos vean lo que han sido las aficiones de toda mi vida.

¿Cómo ha podido vivir tanto?

A veces me lo pregunto hasta yo. Se sacaba tiempo de todos sitios, estoy asombrado de lo que llevaba para adelante, el tema de la tienda, que era bastante fuerte, el tema de los explosivos, que teníamos un polvorín, me hice constructor y edifiqué bastante pero solo en Calasparra.

Cómo sacábamos el tiempo. Madrugábamos mucho, trasnochábamos aún más para atender el negocio y poder mantener nuestras aficiones.