CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Hablar de cine y no mencionar Fargo arroz. Estos hermanos forman parte de la historia del cine por méritos propios, gracias a una carrera repleta de grandes películas y algún que otro batacazo, pero más allá de esto, los Coen son sin duda alguna los máximos exponentes de eso que se hace llamar cine independiente, gracias a lo cual demostraron a las grandes majors que se podía hacer cine con mayúsculas alejado de los circuitos comerciales convencionales, y que además, éstetenía un gran éxito,
Este fue el caso de la que para mí es su obra más honesta y sincera:Fargo, una película fría, desgarrada y que reúne todo el universo propio de sus creadores: historia aparentemente absurda pero tremendamente cruda y realista, humor negro y esperpéntico, delirante…, brotes de salvaje violencia y unos personajes que reflejan a las mil maravillas al tipo corriente que por diversas circunstancias se ve envuelto en un lio de grandes dimensiones. Si a todo esto le unimos su particular gusto musical, su excelente recreación atmosférica y su domino del lenguaje y la técnica cinematográfica, nos encontramos ante nosotros a dos de los mejores exponentes del cine contemporáneo.
Vista Fargo, la película, ya varias veces, siempre he tenido la sensación de quedarme con ganas de más, de que esa historia podía tener un recorrido más amplio, y como yo, se ve que tuvieron que pensar los dirigentes de FX, los cuales se lanzaron a la aventura de adaptar esta obra a la pequeña pantalla.
Misión imposible dirían algunos, pero tras finalizar el visionado de la serie, puedo afirmar que han alcanzado su objetivo y que las buenas críticas recibidas por parte del público e industria están más que justificadas. Fargo, la serie, es una de la grandes sorpresas del 2014 que acaba, ocupando por méritos propios, el top de los mejores relatos del año.
Fargo respeta la esencia de la obra original, consiguiendo trasladar a la televisión el universo creado años atrás por losCoen. Al igual que la original, la serie Fargo recurre a una narración lenta, pausada, a una atmosfera gélida, casi glacial (no solo por su ambientación, sino también por su tono crudo y realista), a un uso aislado pero salvaje de la violencia más visceral, a una banda sonora musical minimalista pero efectiva, etc. Sin embargo, por encima de todo destaca su trio protagonista, un Martin Freeman que representa a la perfección a un tipo hastiado, acomplejado por su familia y amigos y que comete el mayor de los errores, un Billy Bob Thornton, cuya pose y aspecto de macarra le permiten bordar la figura de un matón parco en palabras pero tremendamente eficaz y una Allyson Tolman, hasta ahora una total desconocida para mí, que clava como nadie el papel de policía poco respetada por sus compañeros pero cuyo trabajo habla por sí sólo. Todo esto hace deFargo una bocanada de fría, gélida y cruda realidad.