FRANCISCO MARTÍNEZ LÓPEZ

Año 2025, las continuas reformas laborales han conseguido por fin el sueño anhelado desde hacía tanto tiempo. El presidente va a dirigirse a la nación. En los instantes previos a su intervención se ajusta una corbata roja de seda natural perfectamente combinada con una camisa azul celeste, sabe que ninguna otra prenda transmite tanta confianza y seguridad como una corbata adecuada a cada ocasión. Su morfología menuda  y su cuello fino le han hecho decantarse por un impecable nudo Windsor en cuyo centro se acentúa un hoyuelo que le confiere un toque si cabe más elegante. Su gesto indica satisfacción y cierta euforia contenida. El camino ha sido duro, los escoyos a salvar importantes, el adversario había sido firme y tenaz pero al final se había conseguido el propósito. El líder del gobierno acomoda el micrófono a su altura al tiempo que el puño de la camisa deja entrever un imponente reloj Cartier Ballon Bleu, obsequio de un importante magnate de las finanzas. Lanza un guiño cómplice a sus más estrechos colaboradores y se dirige a la sala atestada de medios de comunicación con voz enérgica y solemne: “ciudadanos y ciudadanas, conforme a los datos facilitados por el Departamento de Trabajo, hoy podemos confirmar que el paro en nuestro país ha sido derrotado habiéndose alcanzado al fin el pleno empleo”. Los flashes de las cámaras iluminan la cara del mandatario con una prolongada ráfaga de disparos mientras  la nube de fotógrafos forcejea en un intento por captar un primer plano del gesto perfecto. Los reporteros corren por los pasillos y las redacciones de los periódicos precipitan las portadas con titulares a toda página. Entre tanto a las afueras de la ciudad un grupo de obreros ha logrado escapar escavando un túnel bajo las alambradas que acordonan las nuevas factorías. Los guardias de la fábrica  buscan a los fugitivos palmo a palmo pero un riachuelo cercano les facilita la huída. Los perros no han encontrado ningún rastro.