PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Remontarse en el tiempo, para localizar frivolidades o intolerancias, nos lleva a pensar que no son tantas. Cuando las tenemos cerquita, halladas en el transcurso de una misma semana, nos generan preocupación, pues abrir los informativos televisivos con ese “género” se convierte en potente y alterador excitante del sistema nervioso.

Medios de comunicación ocupándose de la información y, por añadidura, ofreciendo titulares y demás parafernalia sensacionalista por coincidir en el ascensor Santiago Abascal (Vox) y Pablo Iglesias (Podemos). Que se han saludado y hablado, pone de manifiesto nuestra excesiva frivolidad. Pero… ¡¡¡¿cómo no van a hacerlo?!!!, pese a que Abascal, en su estrategia política, comentara que “ni tomarse un café con él”. Por encima de todo, son personas civilizadas, cultas, académicamente preparadas e integradas socialmente.

Si no hablan, malo. Si lo hacen, peor. ¡¡¡Qué disparate!!!. Cadenas televisivas y demás medios generando carroña en detrimento del respeto. Ciertamente, ninguno de los dos representa a partidos que nos generen motivación. Pero, ese respeto, es esencial en democracia y siempre. Demasiados minutos televisivos, también, para el fugaz e insignificante beso público de Carmena y Errejón. Nos “consume” el morbo.

Mientras, el sector radical independentista catalán, en Badalona, lanzaba huevos, durante una actuación, a la cantante Marta Sánchez, porque, tiempo atrás, promocionó, con su letra, el himno español. Intolerante ejercicio de radicalidad que a nada bueno conduce, imponiendo su propio criterio e ignorando el sistema establecido con una prepotencia, arrogancia y altanería inadmisibles.

Excesivo conducir esa apología por extremados e irracionales derroteros, presididos por la razón de la fuerza y casi nunca por la fuerza de la razón, sentimiento independentista solamente aplacable mediante acuerdos en los que el dinero “escucha la conversación”. Buenos días.