PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Esta semana, en la que los fallecimientos, afortunadamente, nos dan una tregua, queremos referirnos a la frenética actividad musical en nuestra región, durante la segunda mitad del pasado siglo XX, porque si incluímos los 17 años que llevamos vividos del nuevo siglo, esta crónica se haría interminable por la aparición y ruptura de los numerosos grupos musicales que han aflorado y desaparecido en los últimos años. Así y todo, serán muchos los que tendrán que quedarse “aparcados”, que no olvidados, por lógicas razones de espacio. Con la mayoría de los que vamos a mencionar, hemos compartido amistad y escenario, presentando galas, pregoneros, coronaciones de reinas e imposición de bandas a sus correspondientes cortes de honor u otro tipo de actividades, en diferentes municipios de esta tierra que atraviesa el Segura.


Conjuntos de mucho nivel
Si nos referimos a colectivos, a los que se les llamaba exclusivamente conjuntos y, si eran más nutridas y ofrecían música de salón, también se les denominaba orquestas, términos que, en la actualidad, han sido ampliados a formaciones, bandas, grupos y demás denominaciones. Nos acordamos, en principio, de aquellas tres excelentes bandas que eran “Orquesta Azul”, “Los 5 Ibéricos” y “Los Flamingos”, tres formaciones de las que fue baterista el primer empresario de espectáculos de Murcia, José Parra Molina, entregado amigo que luce 82 excelentes años y acaba de grabar un disco de canciones propias. Pero también sonaban con fuerza y profesionalidad “Los Premier’s”, “Los Atlánticos”, “Los Flash”, liderados por Ángel Frutos Villaescusa, padre del actual líder de “Second” y recientemente jubilado, por edad reglamentaria, como Director General de Undemur, S.G.R. (ahora, denominada “Avalam, S.G.R.”), además de haber prestado servicios como delegado regional de Olivetti, Lico-Leasing y haber participado en el negociado de recuperaciones de CAJAMURCIA, entre otras muchas actividades de este hombre que nunca ha sabido estar sin hacer nada y que ama claramente la música.

La periferia
Pero también la región, sus pueblos, pedanías y demás núcleos urbanos periféricos nos dieron a “Los Grillos”, de La Raya; “Copacabana”, con Conrado Conesa; “Los Celestes”, de Abarán; “Los Hipotecados”, de Ceutí, así llamados por la fórmula financiera elegida para financiar su instrumental; Casablanca, de Paco Sánchez; “Rumisant”, “Los Capicúas”, “Guanábana” o “Los Sonámbulos”, de Molina de Segura, con los hermanos García Abellán, Nicolás (contrabajo) y Rosendo (punteo) y, entre otros muchos, “Guadaira”, de Pepe Mercader o “Rusadir”, del siempre activo artista y gran músico, Joaquín de Castro Serrano, hombre entregado a su profesión en cuerpo y alma. Y dejamos, para después, otras formaciones que, por su casuística particular, queremos tratar por separado, ya que, ahora, vamos a referirnos a los espacios que estos grupos llenaban, musicalmente hablando.

Recintos, discotecas y salas de fiestas
Eran numerosos los recintos, abiertos e interiores, que aprovechaban la masiva existencia de este tipo de bandas para celebrar guateques, fiestas y verbenas en fechas determinadas, en fines de semana y poniendo como única condición el abonar una módica y muy popular entrada. Salas como “Nairobi”, “Taplows”, “Río Club”, “Picadilly, “Pierrot”, “Club Remo” o “El Molino”, a lo que cabe añadir las grandes fiestas que se organizaban en los bajos del Casino de la capital, donde actuaban grupos que parecían haber firmado un contrato a perpetuidad, como “Los Flash”, formación que actuaba en esas instalaciones con reiterada frecuencia. Pero también estaban las grandes discotecas o salas de fiestas como “La Carroza” y “Mundo”, de Murcia; “El Gato Azul”, de Cieza; “La Dama de Oro”, de Cartagena; “El Club Náutico”, de Islas Menores; “Barbus”, de El Palmar; “Picos” y “Sheyla’s”, de Molina de Segura o, para no extendernos demasiado, “Tito’s”, en el barrio del Carmen, de Alguazas, cuyo eslogan, cierto y extenso, era “La más amplia y completa discoteca de la región murciana”, ya que ofrecía varias pistas de baile, actuaciones en directo de figuras de primer nivel, camerinos, mesón, sala de televisión y miles y miles de metros cuadrados al servicio del cliente, con un mimo especial al orden y el respeto, función que dirigía el conocido como “Sheriff del Área” y destacado jugador defensivo del Real Murcia, Jorge Abel Pérez Ñúveri. Existían, igualmente, discotecas de vanguardia de más reducidas dimensiones, pero de enorme atractivo, como “Ditirambo”, “Cooper” o “Bugatti”, en Murcia; “Monteazahar”, en Beniaján; “Ayala”, en Ceutí; “J.J.”, en Lorquí; “Toky Eden” (también con actuaciones en directo de figuras relevantes) o “Venus”, en Archena; “Cerebro”, en Cehegín y una interminable lista de locales de ocio y diversión muy bien gestionados.

“Los Super Pop”, en el murciano “Teatro Romea”
Y un festival celebrado en fases eliminatorias, a mitad de la década de los años ’60, en el “Teatro Romea”, de Murcia, con la denominación de “Los Super Pop”, del que fueron cuarteto de finalistas “Los Ases”, liderados por Mateo, de “Musical de Ases”, en Alcantarilla; Los Sixfer’s, de Ceutí, con Manolo, Fernando, Joaquín y los hermanos José y Pascual, así como dos grupos de Cieza: “Los Roller Group” y “Los Jaguar’s Pop”. Todos ellos entraron a los estudios de grabación, cuando eso era mítico e inalcanzable, gracias a este certamen en el que vencieron los murcianos “Los Ases”, los del “Besa, Bésame”, canción con un soniquete divertido y veraniego.

Otra dimensión
Pero también contamos, en otra dimensión superior, con Mari Trini, la caravaqueña de Singla; Antonio, el Ciezano de voz de oro y canción melódica que se impuso en una edición del “Festival de Benidorm” que le fue arrebata, a manos de Ely Forcada, tras haber sido proclamado vencedor. Una voz privilegiada la del intérprete de la localidad espartera. El grupo “Parábola”, de Cartagena, anteriormente conocidos como “Los Juniors”, quienes sí grabaron varios discos, o los grandes músicos, también cartageneros, “Azul y Negro”, quienes colocaron dos de sus sintonías en la careta de presentación televisiva de la Vuelta Ciclista a España de diferentes ediciones: “Me estoy volviendo loco” y “Con los dedos de una mano”. Y con menos consistencia, pero sí mucho mérito, “Farmacia de Guardia”, de Caravaca de la Cruz, con su inacabable “Ella es demoledora” o su inicial “Cazadora de cuero”. Y hay mucho más que comentar y recordar, sobre todo si nos pasamos al actual siglo XXI, pero el espacio nos obliga a dejarlo aquí. Buenos días.
Pedro Antonio Hurtado García.