JOSÉ ANTONIO MELGARES GUERRERO/Cronista Oficial de la Región de Murcia

Largo en el talle, de mirada escrutadora y parco en palabras, la imagen de Francisco Fernández García, nuestro Archivero Municipal es difícil de encontrar tras montones de libros y legajos que se disponen sobre su mesa de trabajo, frente al ordenador siempre ecendido del Archivo Histórico Caravaqueño. Allí, junto al Templete, con el rumor de los chorros del agua de la fuente al fondo, y el aroma que desprenden las rosas que cabe el viejo edificio crecen a lo largo de todo el año, colándose por las ventanas que iluminan el interior del santuario donde se rinde culto a la Historia local, transcurre gran parte de la vida de un hombre con respuestas para casi todo lo que concierne al pasado de la ciudad, cuyas manos acarician a diario el paso del tiempo y cuyo rigor investigador está avalado por el discurrir del pasado que marca el presente y asegura el futuro.

Con su hablar pausado, sin concesión a florilegios de palabrería innecesaria, contesta con seguridad y aplomo a nuestra impertinente curiosidad, conviniendo de antemano en tutearnos, como si de una conversación habitual se tratara.

Nací en Caravaca, de padres caravaqueños, en la calle Ballesta, en 1960.

Pregunta: Donde transcurrió tu formación primaria, secundaria y superior ?
Respuesta: Comencé muy pronto. A los tres años me matricularon en el Colegio de las Monjas de la Consolación donde estuve hasta 1967 en que pasé el colegio de los Frailes Carmelitas donde terminé la Primaria. El Bachiller lo hice en el Instituto de Caravaca, que entonces era sección delegada del de Lorca, pasando años después a tener entidad propia. Los estudios universitarios los cursé en Murcia, donde me licencié en Geografía e Historia, en la especialidad de Historia Medieval.

P. Desde cuando Archivero Municipal ?
R. Comencé a trabajar en el Ayuntamiento a mediados de 1982 y fue por casualidad. En la primavera de ese año, estando en el último curso de carrera, junto a un compañero de estudios fuimos al Ayuntamiento a consultar los documentos medievales de su archivo. No pudimos hacerlo porque, según se nos dijo, se los habían llevado a Murcia ciertos profesores de la Universidad para estudiarlos en profundidad. Esto nos enfado en sobremanera por lo que escribimos una carta al periódico “La Opinión” denunciando el caso. Días después recibimos una citación del alcalde Pedro García-Esteller Guerrero a la que acudimos con cierto temor esperando un “rapapolvos” por su parte. Sin embargo, lo que nos encontramos fue su oferta para ordenar el archivo del Ayuntamiento durante los meses del siguiente verano, con una beca económica para ello. Aquella beca se fue prorrogando en el tiempo. Tras realizar el servicio militar, entonces obligatorio, me reincorporé de nuevo y hasta ahora, tras lograr la funcionarización después de cursos exámenes y un largo etcétera. Quiero destacar aquí el talante y la sensibilidad de Pedro García-Esteller, a quien siempre estaré agradecido y con quien tuve una entrañable relación.

P. Hubo algo significativo en tu vida que te orientara hacia el mundo de la Historia y concretamente de la Archivística?
R. Mi vinculación a la Archivística, como acabo de decir, fue fruto de la casualidad, aunque no cabe duda que aprender Paleografía con profesores de la categoría de Torres Fontes o Lope Pascual tuvo su influencia. Sobre todo el primero quien, además de profesor universitario, era Director del Archivo Municipal de Murcia. En cuanto a mi interés por la Historia he de decir que recuerdo haberlo tenido desde siempre. De pequeño me gustaban las películas históricas y de aventuras, siendo también muy aficionado a las novelas de esta naturaleza. Creo que mi interés inicial se debe a estas lecturas (Stevenson, Walter Scoot, Defoe, Swift etc.) Ellos despertaron mi curiosidad por las historias del pasado. También el marco histórico en que se desarrollan las fiestas de Caravaca y la leyenda de la Aparición de la Cruz siempre me resultaron muy atrayentes. Pienso que todo ello determinó mi vocación inicial. Posteriormente influyeron otras cosas.

P. Cuales son los documentos más antiguos que conserva tu archivo. Desde cuando se conservan las Actas Municipales ?
R. El documento más antiguo está fechado en 1345 y es una carta de Maestre de Santiago dirigida al Concejo de Caravaca. En cuanto a los Libros de Actas Capitulares en más antiguo corresponde a 1545. No se conserva la serie completa aunque sí la mayor parte de ella. Esto en cuanto a originales, ya que hay otros documentos más antiguos, pero son copias de documentos conservados en otros archivos.

P. En qué consiste tu trabajo al frente del Archivo ?
R. La función de todo archivero es la ordenación y custodia de los documentos generados por la institución u organismo a que corresponda, en este caso el Ayuntamieno de Caravaca, por lo que mi cometido consiste en describir y catalogar los documentos que se remiten al Archivo, asegurar su conservación y custodia y facilitarlos cuando sea necesario, tanto al propio Ayuntamiento como a los particulares para cuestiones administrativas o de investigación histórica. Sin embargo siempre he pensado que el Archivo debe ser algo más y que debe recogerse en él no sólo la documentación municipal sino también todo lo relacionado con nuestra ciudad y su término, ya sean publicaciones, prensa, fotografías, publicidad y los documentos conservados en otros archivos, así como los particulares. Esa es una de las facetas que siempre he mantenido, por lo que se puede decir que la documentación disponible en nuestro Archivo es enormemente mayor ahora que en el momento de su constitución. El poco tiempo que me queda lo dedico a la investigación y a diversos proyectos de carácter histórico que surgen de manera circunstancial.

Otra cuestión que me motiva bastante es la divulgación y conocimiento de la historia de nuestra ciudad y la documentación existente en el Archivo, de ahí mis publicaciones y artículos.

Aunque siempre he tenido como función principal el Archivo, en otras épocas he simultaneado esta labor con otras dependientes también del Ayuntamiento, como la Oficina de Turismo, el Museo de La Soledad y la programación de actividades culturales, cine, conciertos de rock y pop, exposiciones etc.

Me gustaría detallar algo más respecto al tema del cine. Desde que me alcanza la memoria siempre me ha gustado su historia y su visualización, habiendo dedicado a él muchas horas a lo largo de mi vida. Esa afición me llevó a participar en diversos cine clubs, y también en el desaparecido Instituto Municipal de Cultura de Caravaca, por lo que estaba acostumbrado a proyectar en pequeño formato. A los varios años de trabajar en el Ayuntamiento y con la llegada de Antonio García Martínez-Reina a la Alcaldía, el equipo de gobierno decidió gestionar directamente el cine, debido a los problemas surgidos con otras empresas anteriores (hay que recordar que en la época referida no existía ninguna sala de cine comercial en la ciudad, aunque esta actividad se había recuperado gracias a la rehabilitación del teatro Thuillier que la corporación anterior había cedido a una empresa para su explotación). Cuando se me ofreció la oportunidad no lo dudé y, además de la programación, me encargue de la proyección, junto a mi buen amigo Fernando quien, con su gran experiencia, me sacó de muchos apuros. Fue una época larga, unos doce años que recuerdo con satisfacción e ilusión, en la que proyectamos más de mil películas, con varios pases cada una, ofreciendo un gran nivel tanto artístico como comercial.

P. Cuales son tus gustos y aficiones, al margen de tu trabajo, si es que te queda tiempo para ellas ?
R. Son muchas, tal vez incluso demasiadas. Además del cine, especialmente el clásico americano, la historia y la lectura, me gustan los toros (de hecho en la actualidad soy presidente de la Peña Turina Caravaqueña). La música, el arte (la pintura y la arquitectura), los comics de línea clara, cuanto más transgresivos mejor y el Real Madrid. También me apasionan los Caballos del Vino. Para mí es un orgullo formar parte de la Junta Directiva del Bando y haber podido colaborar en el expediente para su inscripción en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, así como en otros proyectos muy ilusionantes que pronto se harán públicos.

P. Tus colaboraciones semanales en EL NOROESTE responden a tu interés por divulgar aspectos de la historia local guardados en el Archivo?
R. Sin lugar a duda. Cuando comencé esta serie de artículos tuve ciertas dudas, ya que normalmente escribía cinco o seis al año. Pasar a uno semanal suponía un cierto reto pero el proyecto resultaba atractivo ya que permitía la posibilidad de abordar diferente épocas históricas a la par que facilitaba la difusión de temas históricos a un público no siempre interesado. La idea inicial fue que los temas presentados hubieran sucedido en las fechas de la publicación del periódico (en cuanto al día y mes, aunque evidentemente en año diferente). De ahí el subtítulo genérico: Efemérides Caravaqueñas. La naturaleza de los asuntos tratados viene siendo muy variada, así como la importancia de los textos. Siempre me ha interesado el estudio y conocimiento de las costumbres, los modos de vida, los comportamientos sociales y cómo han ido evolucionando a lo largo de la Historia. Por eso con tanta frecuencia elijo temas que permiten reflejar la sociedad de la época. Me interesan las historias cotidianas y costumbristas, los pequeños sucesos que jalonan el desarrollo histórico de la comunidad. También la historia de los sitios y lugares, las calles y los edificios que se asoman a ellas, y no sólo en cuanto a su construcción y valoración artística, sino a su utilización por la comunidad y para qué han servido a lo largo de la Historia, y de manera muy especial las manifestaciones festivas y culturales

P. Supone un problema espacial la abundancia de documentos o hay espacio suficiente en el Archivo para albergar debidamente la documentación durante muchos más años ?
R. Desgraciadamente la capacidad espacial del Archivo se agotó hace años. Tenemos varios depósitos documentales en diversos sitios por falta de especio, lo que dificulta la eficacia del Archivo. Ha habido diferentes propuestas de ubicación, la última en el Auditorio, cuya construcción está actualmente paralizada como es sabido. Para mi es un sueño disponer de un espacio con suficiente capacidad no sólo para los fondos documentales sino también para los particulares, los de asociaciones, e incluso para la comodidad de los investigadores.

La entrevista llega a su fin y no por falta de interés en la misma ni por cosas que contar, pues el entrevistado y su actividad dan mucho de si; por lo que, sin duda, le abordaremos en otro momento para seguir conociendo aspectos del Archivo Municipal no abordados en este momento.