JAIME PARRA

Entrevistamos a Fran Serrano, editor de MurciaLibro, que se encuentra presente en la Feria del Libro de Murcia.

MurciaLibro es una editorial y librería online dedicada en exclusiva a la promoción de la obra de escritores contemporáneos nacidos o residentes en la Región de Murcia (España)

¿Cómo nace el Certamen MurciaLibro de Novela Breve?

Surge de la constatación de varias circunstancias: por una parte, desde el punto de vista más pragmático, pensando en el refuerzo de la marca, un premio literario es un importante vehículo de márquetin para proyectar el nombre y la identidad de una editorial. Por otra parte, instituyendo un premio literario pienso que se ejerce modestamente un papel dinamizador de la cultura autóctona, ofreciendo una vía para que los escritores noveles (o ya iniciados) vinculados a la Región de Murcia puedan tener acceso a ser publicados en condiciones distintas a las que ofrece la autoedición.

Fran Serrano

La suya es una editorial murciana. ¿Publica algún autor que no sea de la Región?

El sello MurciaLibro tiene como objetivo el fomento de la literatura y de los escritores murcianos, en efecto, aunque siempre he querido alejarme de un proyecto regionalista y defensor a ultranza o exaltador de lo autóctono o tradicional murciano, pues las etiquetas nunca son buenas ni siempre veraces. No creo en una literatura singular por el hecho de producirse en Murcia; eso es una falacia. Pero sí me interesa la foto fija de lo que, literariamente hablando, se crea a día de hoy en nuestra Región y a veces utilizo la murcianidad como una excusa o un pretexto. He publicado tanto a escritores sudamericanos que viven aquí, como a murcianos residentes en el exterior o incluso a algún otro que ni ha nacido ni reside pero conserva unos vínculos afectivos con nuestra tierra que ha acertado a plasmar con solvencia en un libro.

¿Qué tiene que tener un libro para que decida publicarlo?

Mantener el interés del lector, incluso de manera creciente, a lo largo de dos o tres centenares de páginas siempre me ha parecido algo mágico y envidiable. Digo «envidiable» porque yo mismo, que en años más jóvenes tuve ciertas aspiraciones de escritor, pronto constaté que era el territorio del relato el que estaba diseñado a la medida de mis capacidades narrativas, y que escribir una novela iba más allá de redactar folios y folios, sumando capítulos uno detrás de otro. Dotar al conjunto de una coherencia, una verosimilitud, y que, a los ojos de lector, no se te desmonte la estructura y todo encaje como un rompecabezas, a mi juicio, es el mayor de los retos para escribir una novela y que alguien te la juzgue como buena. Luego está la propia historia que se cuenta, el argumento, los personajes, que serán más o menos creíbles en su aspecto físico y psicológico, en la forma de desenvolverse y de hablar, cosa que se logrará o no según la habilidad del escritor. Y en tercer lugar, la destreza narrativa, el empleo certero de los materiales lingüísticos, el manejo fluido de la sintaxis, una buena puntuación (de lo que tanto se peca a día de hoy, pero que a fin de cuentas es lo más fácil de limar en una corrección ortotipográfica, antes de una publicación).

Para que me decida a publicar una novela, debería cumplir las tres condiciones que acabo de mencionar (1. Coherencia del conjunto y solidez estructural. 2. Argumento original y verosímil; me refiero a una verosimilitud intratextual, independientemente de que la historia contada pueda ser locamente surrealista. 3. Corrección en la escritura, capacidad para sorprender en lo formal, destreza morfosintáctica y dominio léxico).

Añadiría un ingrediente más: que me despierte admiración y/o me emocione, y que pueda ser capaz de despertar las mismas sensaciones a otras personas con circunstancias o expectativas diferentes a las mías.

Editor se hace o se nace.

Yo creo que el editor esencialmente SE HACE. Por más que trabajemos con potenciales obras de arte, considero que la nuestra no es una profesión artística sino técnica y, si se quiere, un tanto artesana en ocasiones. En el caso de los escritores, podría llegarse a admitir una naturaleza mixta; una parte de la pulsión que arrastra a escribir a los novelistas, a los poetas, sí que puede tener su origen en un momento anterior al nacimiento, es decir, podría justificarse por la existencia de un talento o una inclinación innata, aunque indudablemente una muy buena parte del resultado de su desempeño no es más que fruto de la exhaustiva formación, de la práctica constante y de una experiencia rica y dilatada. En el caso de un editor lo tengo meridianamente claro. Otra cosa distinta es que el editor también sea escritor (lo cual suele suceder a menudo), con lo cual el tema ya sería más complejo :DD

Un editor de referencia.

No tengo un editor de referencia a quien venerar aunque aprecio mucho las biografías de editores (son todo un género, hay muchísimo material). También en YOUTUBE se pueden ver entrevistas muy sustanciosas realizadas a editores míticos. Por citar algunos nombres que resulten cercanos al lector, nombraré al icónico maestro JORGE HERRALDE y al argentino MARIO MUCHNIK. He leído las memorias de ambos y a Mario pude incluso escucharlo en persona hace algunos años aquí en Murcia, en un encuentro organizado precisamente por el Gremio de Editores. Los avatares profesionales de Mario han sido épicos y componen una vida abigarrada de logros y sueños cumplidos, casi tanto como de penurias económicas y dificultades en el terreno personal, que le han llevado a la ruina en no pocas ocasiones. Sin embargo, cuando lo oyes a hablar de su trayectoria propia curiosamente adviertes que tienes delante a un hombre apasionadamente feliz y realizado.