GLORIA LÓPEZ CORBALÁN

Esta semana es el Día Internacional conFlora Tristántra el Maltrato a la Mujer, lo que me hace pensar en una de las primeras mujeres maltratadas que osó levantar la voz contra su marido y que dio el primer paso importante en la lucha por los derechos de la mujer, ejemplo de discriminación y servidumbre de la que eran victimas las mujeres hasta no hace mucho.
Y es que Flora Tristán reunía todas los elementos para sufrir en esta vida: mujer, bastarda, pobre y casada.

 

Nació en París el 7 de abril de 1803, hija del coronel Mariano Tristán y de la francesa Anne-Pierre Laisnay, como hija bastarda, condición infamante que desde la cuna la condenó a un destino de paria. La muerte del padre en 1807 dejó a su esposa e hija en una situación económica complicada, ambas vivieron unos años durísimos primero en el campo y después en el París más pobre. Con 17 años entra a trabajar en el taller de litografía de André Chazal, quien se enamora perdidamente de la joven obrera.

Flora, presionada por su madre, acepta casarse para salir de la pobreza. Fue, para Flora, una catástrofe que marcaría su vida de manera aún más dramática que su condición de hija ilegítima. Lo fue porque, desde el principio, sintió que aquel lazo de unión hacía de ella un mero apéndice de su marido, una reproductora de hijos y un ser enteramente privado de vida propia y de libertad, una esclava del marido sometida a todo tipo de maltratos.

A los 22 años, Flora, harta de palizas, encierros y celos, abandonó su hogar, llevándose sus hijos, con lo que no sólo se ganó el tremendo descrédito que la moral de la época, también cometiendo un acto que hubiera podido llevarla a la cárcel si Chazal la denunciaba. Es de 1825 a 1830 un periodo incierto, vivió huyendo, escondiéndose, y con el permanente temor de que Chazal, o la autoridad, dieran con ella. Dos de sus tres hijos morirían en los años siguientes; sólo sobrevivió Aline (futura madre de Paul Gauguin).Años durísimos en los que se templó el bravo carácter de que haría siempre gala, su coraje ilimitado, su audacia, y su convicción de que el mundo estaba mal hecho y era injusto, discriminatorio y brutal, y que las víctimas siempre eran las mujeres.

Flora marchó de Francia y buscó una vida mejor en Perú, donde tenía parte de sus raíces y algún familiar que la podía ayudar, pero sólo consiguió de su tío una pensión mensual. Sus experiencias vividas en tierras americanas quedarían plasmadas en su obra Peregrinaciones de una paria. De Lima Flora marchó, junto a su hija Aline, hasta Londres donde fue testigo de la desesperada existencia de la clase obrera, unas vivencias que plasmaría en Paseos en Londres. Después de su penosa estancia en tierras inglesas, volvió a su Francia natal donde se volvería a encontrar con André, quien incapaz de ver a su mujer triunfar de ese modo, intentaría asesinarla en plena calle. A ella le quedaría una bala en el pecho, a él 20 años de trabajos forzosos.

Todos aquellos años de sufrimiento y peregrinaje por medio mundo maduraron en Flora e hicieron de ella una de las luchadoras más activas de los derechos de los trabajadores y las mujeres.Su obra La Unión Obrera, publicada en 1843, (por ella misma) ponía el acento en la necesidad de trabajar por los derechos de los trabajadores. Seis años después publicaba su Emancipación de la mujer, en la que reclamaba los derechos para las mujeres, unos derechos que ella nunca llegaría a disfrutar.

Luchando la sorprendería la muerte, el 14 de noviembre de 1844 en Burdeos. Tenía 41 años.