ANA VACAS

Fotografía: LAFORET

Fernando siempre fue un niño al que le gustaba experimentar, descubrir facetas nuevas dentro de su vida cotidiana, consiguiendo acercarse a otros mundos llenos de preguntas y respuestas, que sólo requerían de su atención; una infancia feliz pero llena de curiosidad y una etapa un poco solitaria por decisión propia. Desde primaria hasta bachillerado estudió en centros públicos de su pueblo natal, Calasparra. Hoy día, después de muchos años de formación defiende absolutamente la educación pública. Cree es importante que un niño se desarrolle y crezca en una sociedad real y que se forme como persona no como mero estudiante; que se rodee de personas con discapacidad que necesitan integración, niños y niñas de distintos niveles y necesidades, distintos ámbitos familiares, culturales y económicos; diversidad como la vida misma.

Su primer recuerdo musical fue en la buhardilla de su casa, escuchando la música que solían poner sus padres, Beatles, The Police, Rolling Stones, ect, música generalmente poco habitual para un niño de sólo tres años, considerando esta elección musical un verdadero acierto. La mente infantil es muy plástica para el arte, por lo que está convencido que escucharla en ese momento de la infancia le aporto mucha riqueza, por lo que siente enorme agradecimiento, por la formación que le proporcionaron sus padres.  Observaron, que tanto a su hermano Pedro como a él les gustaba jugar a repetir canciones e inventarlas y pensaron que era una buena actividad complementaria.  La opción siguiente sería matricularlo en la Escuela de Música de Calasparra a la edad de seis años, continuando posteriormente en el Conservatorio “Leandro Martínez Romero” de Caravaca y terminando las Enseñanzas Profesionales de Piano y Trompeta en el Conservatorio de Murcia. A veces se da cuenta, de que no puede recordar cómo era oír música sin estar oyendo en su cabeza las notas y acordes, reconociéndolos, ya que siempre han estado presentes.

Aunque su actividad musical es a tiempo parcial, pues es Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Valencia, y en la actualidad profesor en la Universidad de Granada, la música es su vida y a la vez un hermoso juego. Puede ser algo ligero o de acompañamiento, o ser el lago profundo donde te sumerges con todas tus emociones y vivencias. Como define con sus propias palabras tan coherentes y sentidas,” La música desde el punto de vista racionalizado, es un universo paralelo que funciona con perfección absoluta, donde todo encaja. Cuando me siento delante del piano, veo un juego combinatorio de 88 teclas, que forman cientos de acordes y sonoridades y con las que se puede crear un universo entero. Y desde el punto de vista emocional, es un medio para evocar imágenes, transmitir emociones, capaz de construir una historia en el aire. Eres tú riendo o llorando a través de su canto. Acudes al piano cuando estás exultante para celebrarlo, cuando estás estresado para calmarte, cuando estás triste para llorar, cuando estás en paz para expandirte. no veo mejor compañero de vida, siempre te escucha”.

El momento de componer es un proceso íntimo; antes el compositor analiza música y armonías, pero en el instante que se acerca al piano, libera las manos y no deja que nada le coarte, y si lo consigue, pronto puedes ver el fruto de la inspiración. Después continúa revisando, puliendo, añadiendo y completando hasta encontrarse satisfecho de lo conseguido. Por este enorme amor y compromiso para con la música, su faceta de compositor le ha dado alegrías, componiendo dos pasodobles y dos marchas de procesión para banda, estrenadas en 2000-2003, así como diez pequeñas piezas para piano, que va incluyendo en sus conciertos. Cuando las interpreta lamentablemente casi nunca encuentra la emoción tan perceptible, tan intensa como en el momento de crear la pieza, pero sin ninguna duda consigue transmitir emociones, incluso lo que siente en ese momento. Piensa que el compositor está un poco infravalorado con respecto al intérprete, la mayoría de público ensalzan la interpretación del quien la ejecuta, cuando en realidad el mérito es más del compositor.

Cuando Fernando interpreta una obra ajena, puede pensar en todos los condicionantes del momento, ¿qué estaría pensando el autor?, ¿qué pasaba en su vida en ese momento?, pero sobre todo experimenta una enorme admiración y gratitud sin límites, consecuencia de poder disfrutar de esa obra en ese instante, haciéndola suya y volviendo a expresar sus emociones y sentimientos muchos años después de ser compuesta.” Es una emoción indescriptible” nos comenta.

Actualmente está implicado en propuestas de conciertos divulgativos. ¿Y se preguntaran qué es esto? Pues bien, se trata de una mezcla de interpretación con explicaciones de índole científica o artística. Fernando cree que también debería darse espacio a estas nuevas propuestas diferentes y más interdisciplinares, máxime cuando la Universidad se precia de ser un medio difusor de investigación y desarrollo. Inconcebiblemente ha encontrado más apoyo en el ámbito científico que en el musical. Gracias a que hay mucha gente se está planteando vías alternativas e intentando salir del historicismo dominante. El ejemplo más claro lo tenemos con la música contemporánea o experimental que se encuentran en un círculo vicioso. Las entidades rechazan programar este tipo de conciertos en los ciclos establecidos, porque consideran que no le gustan al público, así nunca darán oportunidad de que esta música sea compartida y conocida por el mismo, por lo tanto, flaco favor se hace a la sociedad sólo mostrándole lo que ya conoce y mermándole de las iniciativas innovadoras.

Fernando tiene una gran trayectoria musical, ha tocado en numerosas bandas. Desde 1995 toca la trompeta en la Asociación Banda de Música de Calasparra, habiendo formado parte de la Banda Sinfónica de la Federación de Bandas de la Región de Murcia (1997-2002); ha tocado en la Banda Sinfónica de la Universidad Politécnica de Valencia  durante los años 2003-2004; en la Berlín Brandenburgisches Sinfonieorchester (Berlín 2008); en la Contrabbanda di Luciano Russo (Nápoles 2012-2015) y con el  Grupo de Jazz de la Facultad de Ingeniería de Oporto, además de colaborar con el pianista y compositor Luca Amitrano. Como pianista ha formado parte del Grupo de Cámara de la Universidad Politécnica de Valencia (2011-2017). Ha tocado en el local L´Antiquario (Nápoles) y toca actualmente en el Bohemia Jazz Café (Granada), ofreciendo conciertos de diferentes estilos, improvisación, Blues, Clásico, desde 1998.

Como pueden ver, su formación e inquietudes dentro del ámbito musical nos muestran un talento incansable. Por ello estamos impacientes por disfrutar de su música. Este proyecto se caracteriza por mostrar todo aquello que considera innovador, con talento y criterio, bienvenido a Icon Talents Fernando.