POR ROCÍO OLMOS SÁNCHEZ/Concejal IU-Verdes en Caravaca

Hace solo unos días comíamos doce uvas para recibir esperanzadores los doce meses del 2014. En algunas casas se recordaba buenos momentos del 2013. En otras, mejor no hacer mención a ese fatídico año, donde nos han bombardeado cAño 2014onstantemente noticias deprimentes que no hacían más que incrementar, si es que se puede, este pesimismo que llena las calles y las conversaciones en los cafés.
    El Partido Popular se extendió en las últimas elecciones como la pólvora y, con él, han venido situaciones insostenibles, una forma de gobernar retrógrada que nos sitúa en épocas de antaño. La democracia como tal, se tambalea con esa mayoría absoluta que les lleva a hacer y deshacer cómo ellos prefieran: lo importante es la banca y la privatización. Y si no es así ¿cómo podemos justificar los recortes en educación y sanidad pública, la eliminación de ayudas sociales, el aumento del paro o el hachazo a las jubilaciones?
A nivel local,  se ha sumado al ayuntamiento el escandaloso y enrevesado tema de la Policía Local y el posible caso de corrupción del Roblecillo. Parece que nuestro alcalde quiere que tengamos la cabeza entretenida y no quiere dejarnos solo con el preocupante tema de la U. T. E ( cuya deuda asciende a 9 millones de euros)  o Caravaca Jubilar.  Eso sí, para despedir bien el año y no olvidarnos de éste, nuestro querido Ayuntamiento, en vísperas de navidad se liberó un concejal más mientras se rechazaba enmiendas para el aumento de empleo y ayudas sociales. Parece que para eso, señores, no hay dinero.
     A nivel regional y nacional la cosa no es que esté mucho mejor. La tijera es común en el Partido Popular y  es que el 2013 se despide con la subida de impuestos y congelación de sueldos, por no hablar de los jóvenes que tienen que volar a otro país para buscar trabajo. De nuevo, como sucedía en antaño, se ve en la emigración una vía de reducción de desempleo: así es como Rajoy y sus secuaces bajan el paro, “echando” a aquellos que se van en busca de un trabajo, probablemente, precario.
 Olvidar lo que no queremos del 2013 y empezar con un“ Feliz año nuevo”  es complicado cuando los Presupuestos Generales de 2014 mantienen la política de austeridad y se prevé recortar en los recortes ya hechos.
Aún así, seguiremos soñando (aquí aún no han recortado)  que lo bueno está por llegar y que el 2014 nos traerá aquello que la crisis nos quitó.