MICAELA FERNÁNDEZ

Felipa Moya es la otra mitad de Estampaciones Metálicas La Muleña. En 1987, con una vida estable y con dos hijos en ese momento respaldó la iniciativa emprendedora de su marido y juntos cofundaron una pequeña empresa que ha ido creciendo durante décadas situándose actualmente como un referente internacional en su campo de trabajo.

Directiva, trabajadora, mujer, madre y amiga ha sabido entrelazar la vida personal y la laboral disfrutando de las oportunidades que le ha ido dando la vida.

P¿Desde cuándo forma parte de la empresa y, cuál ha sido su papel en ella?

R En la empresa estoy desde el minuto cero. En 1987 comenzábamos con una nave de 60 metros y hasta ahora. Todavía no sé cómo surgió la iniciativa. Mi marido tenía un trabajo estable, vivíamos en Alcantarilla, con dos hijos pequeños, y sólo surgió. Empezamos de cero nosotros dos y un empleado que todavía sigue con nosotros. No teníamos mercado, había cuatro empresas en España consolidadas en el sector, y empezamos a hacer lo poco que podíamos hacer tres personas. Fueron muchas noches sin dormir.

P¿Cuáles fueron sus miedos como mujer en ese momento?

R Tenía todos los miedos del mundo. Contábamos con un sueldo fijo todos los meses, con dos niños pequeños…

PAhora, al ver pasar el tiempo y ver la situación actual de la empresa, ¿cómo se siente?

R Pasamos de tener 60 metros cuadrados y una nave en alquiler a tener 23.500 metros -actualmente con ampliación de instalaciones- y 60 trabajadores. Hay que tener los pies en el suelo y pensar que lo que te da la empresa no es tuyo, hay que seguir invirtiendo porque la competencia te come y hay que modernizarse continuamente.

P¿Siempre ha habido consenso entre la pareja en las decisiones sobre la empresa?

R He tenido que parar muchas veces los pies, porque ha habido veces de pensar que de esta no salíamos. La sociedad es de los dos al cincuenta por ciento y el riesgo también es de los dos. También ha habido veces que me los han tenido que parar a mí.

P¿Cómo es la relación de pareja coincidiendo en el ámbito laboral y familiar?

R Aunque parezca mentira porque la convivencia ya de por sí es difícil y encima si estas trabajando juntos es más difícil, pero yo no lo cambiaría, si tuviera que empezar de nuevo lo haría.

P¿Se puede desconectar trabajo y familia en este caso?

R Siempre lo he tenido claro. La empresa está cercada por una valla azul, cuando paso la valla azul ahí se ha quedado la empresa. Yo tenía que criar a mis hijos, tengo tres, yo no podía llevarme la empresa a mi casa. Cuando pasaba la valla azul aquello se acababa y siempre ha sido así. Esto mismo le he dicho a mis hijos que forman parte de la empresa, cuando crucéis la valla empezáis, hay que vivir.

P¿Ha vivido?

R Sí, mucho. He viajado, he corrido mundo, he ido a muchísimas ferias internacionales, e aprendido inglés sobre la marcha, y me lo he pasado bien. Hay muchas cosas que si no hubiera sido a través de la empresa no hubiera podido ver.

PAhora que poco a poco vais soltando las riendas de la empresa, ¿qué pasará mañana, qué hará?

R Aún no lo veo. Ni me lo he planteado, yo me sigo viendo allí toda la vida. Además, yo no sé estar en mi casa ya. Cuando los hijos son pequeños de alguna manera te atan, pero ahora ya no me ata nadie, ¿qué hago yo en mi casa?

P¿Cuáles son sus aficiones?

R A mi me gusta todo. Me gusta el tenis, la Fórmula 1, absolutamente todo. Yo me pongo TeleDeporte porque la política no me gusta y la situación que hay ahora con la guerra menos, y yo soy capaz de verme el partido de las 3, el de las 6, el de las 10 y estar toda la tarde viendo el fútbol, porque me gusta y si hay Fórmula 1, carrera de motos, igual, y si puedo ir a ver una, pues también que me he ido. Me gusta todo, lo único que no me llama mucho son los dulces, por lo demás…

P¿Cómo han vivido la pandemia?

R Trabajando. No hemos parado ni un solo día. Al ser esenciales no hemos cerrado. Los camioneros han seguido saliendo, los pedidos han seguido llegando, nuestros productos tenían que salir y la gente seguía utilizándolos. Nosotros importamos mucho, cuando un contenedor de China antes de la pandemia llegaba por 3.000 euros ha pasado a costar 20.000, pero hay que asumir que la previsión que había antes de la llegada de un producto ahora no está, no hay garantía del importe que te va a costar. Trabajamos mucho el acero, chapa, hierro, y eso es lo que más se ha encarecido, al cliente no se le puede meter de una, y eso ha llevado a perder dinero. En ese tiempo había que hacer milagros, la pandemia en eso sí ha afectado de lleno.

PAlguna vez ha puesto la vista atrás y pensado en si no hubiéramos…

R No he tenido mucho tiempo de pensarlo pero si me pongo a pensarlo ahora, estaría en mi casa, planchando, y no me gusta. Llevo desde los 14 años trabajando y aquí estamos y no he parado todavía. La baja maternal no la he tenido nunca, no he tenido la oportunidad de ponerme mala. No hubiera estado yo en mi casa, me hubiera buscado otra cosa seguro.

P¿Cuál es el papel de las mujeres dentro de la empresa?

R La jefa de administración es mujer, la segunda de abordo soy yo, las compras mi hija… En mi empresas las mujeres tienen cargos de responsabilidad y cobran el mismo salario. No hay discriminación, en absoluto. Yo creo que el empoderamiento de la mujer tiene que salir de la mujer. Yo no soy feminista, ni soy machista, ni estoy en contra de, simplemente yo me valoro por lo que yo entiendo que valgo, puede que el que haya a mi lado piense otra cosa pero mire, yo me gano mi sueldo todos los días y lo gano porque lo defiendo sino en mi puesto habría otra persona, no estaría yo.

P¿Seguirá entonces en su puesto durante mucho tiempo?

R De momento yo quiero seguir ahí. Yo ya no sé dormir más de seis de la mañana. Antes porque tenía que dejarme la comida preparada y ahora porque me levantan los perros para salir a pasear. Yo no pienso irme tan fácil de la empresa, me van a tener que seguir aguantando. Cuando tengo algún día libre o nos podemos escapar, si me tengo que ir, me voy y lo disfruto, yo no necesito más, ver a mi gente contenta, que trabajan, que están bien… Como mucho mucho, si me lo planteo me podría ver en la huerta pero por otro lado es que la huerta me gusta a ratos. Mula nunca se me ha quedado pequeña cuando voy a ciudades grandes yo me agobio, ni me planteo estar en otro sitio.