PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Cuando falleció Frank Sinatra, en 1998, con 82 años, se pensó que su longevidad le había posibilitado una vida dilatada, generosa y llena de amplio espacio temporal. Y es cierto. Pero fue el pasado viernes, cuando expiró su primera esposa, Nancy, con quien coincidía en su lugar de nacimiento: Nueva Jersey, pero no tanto en su longevidad, ya que la que fue su primera mujer le ha sacado casi 20 años de existencia, superando el siglo completo, al alcanzar los 101.

Doce años de matrimonio.-Ella, Nancy Barbato (25-03-2017, Nueva Jersey-EE.UU./13-07-2018, EE.UU.), fue la primera de las cuatro esposas de “La Voz”, durante 12 años, desde 1939 hasta 1951, siguiéndole, en esa misma “función”, Ava Gardner (1951-1957); Mia Farrow (1966-1968), y Barbara Marx (1976-1998). Su hija, Nancy, la primera descendiente de Sinatra, junto a la fallecida, nacida en 1940 y, por lo tanto, con 78 años de edad, manifestó, el pasado sábado, en su cuenta de “Twitter”, que “Mi madre falleció en paz ayer, a la edad de 101 años”, añadiendo que había expirado a las 6:02 de la tarde del viernes, sin detallar el lugar exacto en el que se había producido el óbito.

Gratitud familiar.-Adicionalmente, la “web” familiar colocó una foto de la fallecida, acompañada de un mensaje: “Mamá, gracias por todo lo que hiciste por nosotros y por el mundo”. Lo que sí es cierto es que no han transcendido más detalles sobre el óbito de la centenaria, quien hizo padre a Sinatra en las tres ocasiones en que ha disfrutado de semejante condición: Nancy Sinatra(1940), Frank Sinatra Jr. (1944-2016) y Tina Sinatra (1948).

Sonido de la calle.-La aparición, en los medios de comunicación hollywoodienses, de una aventura del intérprete de “My way”, fue lo que le llevó a su ruptura con Nancy, pero solamente hicieron falta diez escasos días para que contrajera matrimonio con Ava Gardner, con quien recorrería muchos países, entre ellos España, donde sus fiestas y celebraciones cobraron notable importancia por su “puesta en escena” y atrevido “guión”. Fue en un campamento de verano donde se conocieron, en 1934, en la localidad de Long Branch-Monmouth-Nueva Jersey, cuando las familias de ambos disfrutaban de un periodo vacacional en la costa del citado estado.

El comienzo.-Nancy pintaba sus uñas en el porche, mientras Sinatra interpretaba canciones de amor acompañado de su ukelele y a modo de comprometida serenata. Con 19 años contaba, entonces, el artista y 17 su “perseguida” para esposa, a la que consiguió, primero, por aquello de que “una cosa llevó a la otra” y, después, porque se encontraron perdidamente enamorados.

Permanentemente fiel.-A pesar de conocer sus infidelidades y hasta la definitiva separación, ella siempre se mantuvo a su lado desde que contrajeran matrimonio en la iglesia de “Our Lady of the Sorrows” (“Nuestra Señora de los Dolores”), en Jersey.

La humildad como dinastía.-Vivieron en un modesto apartamento de Jersey City, donde nacieron sus dos primeros hijos, Nancy y Frank Jr., cuando, unos meses después, el cantante tuvo un impulso, premonición o inspiración, de lanzar su primer disco con el mago de la trompeta, Harry James. Posteriormente, se trasladaron a otro humilde apartamento, en Nueva York, momento en el que ella ejercía como secretaria en una imprenta y, él, como camarero y cantante. La familia se instaló, después, al oeste de Toluca Lake, en California, donde nació Tina, siempre manteniendo una vida modesta y humilde, siguiendo el vivo y claro ejemplo de los padres de ambos. Y, a propósito de Tina: “Tomó dos años pedirle el divorcio a mamá, y fueron dos de los años más duros e inseguros de la vida de papá”, escribió la menor de Sinatra en su libro titulado “My father’s daughter: A memoir”.

Nancy y Ava.-Mientras que Ava Gardner, antes de casarse con Sinatra, había sido esposa del actor y animador estadounidense, Mickey Rooney, y del neoyorquino clarinetista y director de orquesta, Artie Shaw, líder de la banda del mismo nombre, Nancy, la primera esposa del cantante, nunca tuvo más marido que al propietario de “La Voz”, cuya relación comenzó en la adolescencia de ambos, desembocando en el altar cuando la carrera artística de Sinatra todavía no había tomado pista de despegue. Nancy siempre dijo que, él, era el amor de su vida y su único hombre, de tal manera que, ella, nunca volvió a abrir su corazón a nadie.

Llegada del éxito.-Cuando afloró el éxito de Sinatra como cantante, la pareja fijó residencia en Los Ángeles, lugar en el que el intérprete pasó a convertirse, entonces, en una rutilante estrella de la gran pantalla, con títulos como “Levando anclas”, en 1945, o “Un día en Nueva York”, cuatro años después. Ya convertido en cantante de jazz de marcado nivel, fue cuando se hicieron notar sus devaneos amorosos e infidelidades que mencionamos anteriormente. No obstante, no podemos olvidar la reseña que, en su momento, ofreció el “New York Times”, certificando que el cantante permaneció cerca de Nancy, quien también era al amor de su vida, pese a las perversas circunstancias protagonizadas por el artista, hasta su fallecimiento de un ataque al corazón, en 1998, rotativo que también aseguró que “eran tan pobres que, sólo dos días después de la boda, ambos volvieron a sus trabajos como secretaria y cantante-camarero, respectivamente”.

Volcada en la caridad.-Sin embargo, Nancy, sí se lleva la satisfacción al otro mundo de haber tenido una vida repleta de eventos en Beverly Hills, dedicada en cuerpo y alma a recabar voluntarios, impulsar, defender y fortalecer el trabajo de caridad en el que se volcó plenamente.

Descanse en paz esta mujer que se enamoró de un hombre ciegamente y al que la fama, el poder, el lujo, el dinero y las inoportunas e inesperadas “trampas” que la vida nos tiende, se lo arrebataron físicamente, aunque su amistad, respeto y consideración no se vieron nunca quebrantados. Buenos días.