Pedro Antonio Hurtado García

Causas naturales, pero siempre luctuosos, han acabado, cuando contaba con 81 años de edad, con la vida del inolvidable, el mítico, el más auténtico, el verdadero mago del country, cantante que interpretó, en 1998, la mítica “Just dropped in” que lució en “El gran Lebowski”, un auténtico clásico que el mismísimo Jimi Hendrix vino a considerar como “la mejor canción de todos los tiempos”, siendo una muy anecdótica incursión de Rogers en el terreno del rock psicodélico, lo que practicó desde una posición muy controlada, ya que la letra se refería a los peligros de los viajes de ácido. Pero fue, igualmente, uno de los prestigiosos artistas que, en 1985, interpretó la celebérrima canción titulada “We are the world”. Kenneth Ray Rogers (21-08-1938, Houston-Texas-EE.UU./20-03-2020, Sandy Springs-Georgia-EE.UU.), era artísticamente conocido como Kenny Rogers, reputado cantautor y muy relevante actor estadounidense, excelentemente valorado en toda su actividad artística, con especial consideración como incuestionable leyenda de la música country que goza, como mayor demostración de ello, de más de 100 millones de discos vendidos en Estados Unidos, balance del que logró 24 “números uno”, así como más de 50 canciones colocadas en el “Top 40 country”, sin olvidarnos de sus muy merecidos y logrados tres “Premios Grammy”, amén de sus 18 “American Music Awards”. Por añadidura, fue incluído en el “Salón de la Fama de la música country” y reconocido con el “Premio Willie Nelson”, en 2013, por los logros de carrera de la “Academia de la Música Country”, amén de otra serie de premios, reconocimientos, valoraciones y distinciones de las que se hizo merecedor el intérprete.

El de en medio.- Era el cuarto de siete hermanos que tenían como padre a Edward Floyd Rogers, un simple pero sacrificado carpintero que sacó la familia adelante con su oficio y dedicación. Su esposa y madre de sus siete hijos, enfermera de profesión, era Lucille. Kenny Rogers se graduó en la “Jefferson Davis High School”, en Houston. Su segundo nombre, Ray, que no usaba en su identifican artística, sí que figuraba, por razones oficiales, en determinados créditos en los que se ofrecía como Kenneth Ray Rogers.

Una carrera de más de seis décadas.- El americano ha desarrollado una carrera artística envidiable con más de seis décadas de prolongación. Hombre elegante, apuesto, de pelo cano desde hace muchos años, pero sin perder ni un ápice de su impecable presentación, querido por sus fans, admirado por los millones de personas que se identifican su música y valorado por cineastas que incluyeron sus canciones en determinados films en los que venían “al pelo” los sonidos de la música de Rogers, por la temática argumental de esas películas relacionadas con el inconfundible género del que era estandarte el fallecido.

Grandes temas.- Su éxito comenzaba casi al mismo tiempo que su carrera, es decir a finales de los años ’50, cuando el artista rondaba los 20 años de edad. Desde los ’60 y hasta los ’80 gozó de sonoros éxitos como “Lady”, “The gambler”, “Lucille”, “Islands in the stream”, “Through the years” o “She believes in me”, temas de los que disfrutamos mientras escribimos este obituario, porque podemos asegurarles que nos inspira su música, nos deleita el sonido de sus canciones y nos enriquece esa melodía tan milimétricamente concebida y tan sensiblemente creada por el estadounidense. Y hay que señalar que, en los títulos citados, solamente nos hemos referido a “números uno”.

Orígenes de pobreza.- Nunca olvidó sus orígenes, ya que se crió en la más profunda pobreza de la ciudad de Houston. Fueron artistas influyentes, en su carrera y en sus predilecciones, grandes estrellas del country y del soul, como Charlie Daniels, Chuck Berry, Arthur Alexander o Nat King Cole. También fue miembro de la formación jazzística “The Bobby Doyle Three”, banda en cuya compañía protagonizó numerosas actuaciones en locales nocturnos y diferentes clubs de jazz. Al lado de “The Doyle Three”, participó en varias grabaciones, hasta su disolución en 1965. Al año siguiente, se integró, como vocalista, en el conjunto “New Christy Minstrels”, pero también mantuvo colaboraciones con otros artistas de gran prestigio internacional. Disuelto el grupo anterior, se creó “The First Edition”, quienes luego, debido a la enorme popularidad que había adquirido el houstoniano, fue renombrado como “Kenny Rogers and The First Edition”, banda con la que la estrella del country no desaprovechó el tiempo que empleó, concienzuda y decididamente, en alumbrar numerosos éxitos pop y de su género más identificativo. Pero fue en 1976 cuando se disolvió la formación, momento que aprovechó Kenny Rogers para, de forma determinante, inaugurar su carrera en solitario. ​

Celebración pendiente.- Inició Rogers una clamorosa gira mundial de despedida, en 2016, pero, en abril de 2018, observó la necesidad de cancelar los últimos conciertos pendientes de atender, esgrimiendo, en sus propias palabras, “una serie de problemas de salud”. Por su parte, la propia familia Rogers indicó que celebraría una reducida ceremonia privada por la emergencia y las prescripciones oficiales derivadas del traidor y maléfico coronavirus, esperando poder celebrar públicamente, más adelante, la completa y memorable vida del músico, junto con sus amigos y fans.

Merecido tributo.- Acabamos comentando que el último concierto oficial del más que veterano intérprete de música country se celebró en el “Huntington Center”, de Toledo-Ohio-Columbus-EE.UU., con las localidades totalmente agotadas. Pero, fuera de la oficialidad y por razones de reconocimiento, la verdaderamente última actuación en público del fallecido artista tuvo lugar el pasado día 25 de octubre, en Nashville-Tennessee-EE.UU., velada en la que actuó junto a incomparables estrellas como Dolly Parton, cita musical en la que los invitados rendían tributo al amplio y valioso legado discográfico y artístico que nos deja Kenny Rogers, a quien deseamos el más pacífico y merecido de los descansos, tras una vida repleta de trabajo, éxitos y respeto mundial. Buenos días.