MARÍA JOSÉ GOMARIZ
Hoy en el funeral de “el abuelo” (69 años) los que nos hemos reunido en el tanatorio hemos tenido tiempo de recordar con agrado y nostalgia todo lo que José Antonio Moya hizo por su querido y amado pueblo al que, a veces, se refería como “Calasparrón” para encontrar sentido a lo que en algunas ocasiones, a su juicio, no lo tenía. Justificaba así José Antonio que la idiosincrasia propia de Calasparra estaba detrás de muchas de las cosas que aquí sucedían, para bien o para mal.
José Antonio siempre actuó de forma altruista y comprometida.

Una crónica histórica

Una crónica histórica

En la Semana Santa, a través de su adorada cofradía de San Juan y la Dolorosa, faceta que hoy ha recordado José Ángel Moya con unas sentidas y sinceras palabras; en la Mayordomía del Santuario; en el fútbol; en los toros. Artífice de muchas de las cosas que ya son arraigo en Calasparra y que hoy conocemos y disfrutamos y de otras que ni sabemos que participó. Formó parte de aquel extraordinario crecimiento de la Semana Santa, también fue testigo de su declive. Suya fue la campaña “Ponte la túnica”, creada desde la emisora municipal. Contempló el salto que supuso sacar los tronos sobre ruedas a ser conducidos por anderos.

También en la Mayordomía del Santuario, con Juan Valverde como presidente; en el fútbol, siendo directivo. Y cómo no, como cronista “no oficial” de Calasparra. Con sus noticias y artículos dio a conocer al exterior el municipio, su toros, su arroz, sus parajes, acequias y rincones que conocía muy bien. El día a día de un pueblo que quizá no supo aprovechar y valorar bien todo su potencial y capacidad, porque era de aquí mismo y porque le preocupaba más su conciencia que su reputación. Él siempre decía “tendríamos que creérnoslo más”, y sólo la enfermedad frenó aquel entusiasmo.
Hasta fue nuestro embajador en la Expo de Sevilla 92, llevando a Calasparra y su Santuario por bandera. En el papel de cura lo vimos en la película ” El infierno prometido”, rodada en el Santuario, y en tantos y tantos temas que parecía omnipresente.
Sacó a Calasparra fuera de nuestras lindes como corresponsal de medios como La Verdad, Antena3 o el Noroeste. Eterno colaborador de Radio Calasparra, dirigió durante varios años, junto a José Martínez, el único programa taurino de la Comarca, “El quite”, donde fueron memorables sus entrevistas al mismísimo Rafael de Paula o José Tomás. Y todo de cabeza. Lo que no tuvo de vista tenía de memoria.
Culto, educado, inteligente y respetuoso con todos, hoy muchos amigos y conocidos (lamentables ausencias) le hemos rendido homenaje y tributo junto a su compañera en los últimos años, Fuensanta. Se ha ido sin ruido y sin un más que merecido reconocimiento en su pueblo, aunque a él eso nunca le importó. Dejó las luces para otros y brilló en silencio.
En el último adiós de este luchador y calasparreño de pro, hemos conocido la dimensión de una persona que con sus aciertos y equivocaciones siempre quiso dar lo mejor de sí mismo, y eso ya es bastante.  Hasta siempre, amigo.