PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Peter Edward Baker (19-08-1939, LewishamLondres-Inglaterra/06-10-2019, CanterburyInglaterra), era más conocido como Ginger Baker, músico y cantautor británico, especialmente valorado por su trabajo con el grupo “Cream”, al lado de Eric Clapton y Jack Bruce (1966-1968), periodo breve por disolución de la formación. Notables resultaron sus asociaciones con los compases del denominado “nuevo mundo”, la práctica de las influencias africanas en su actividad profesional y sus destacadas colaboraciones, con especial mención a su relación con las bandas “Hawkwind” y “Public Image Ltd.”. Valorado por su peculiar estilo al percutir su instrumento y usar el doble bombo. Interminables solos de batería pusieron notoriedad en sus comienzos, práctica claramente demostrada en la canción titulada “Toad” que tocaba con “Cream”, siendo uno de los ejemplos iniciales de esa técnica, en el mundo del rock, que quedó grabado para siempre. Se le hizo hueco en el “Salón de la fama del rock and roll”, en 1993, en calidad de componente de “Cream”.

Codiciado.- De familia claramente humilde, su padre era un albañil y, su madre, trabajaba en la venta de tabaco. No obstante, él, era un niño inquieto, atlético y ambicioso que se inició en la batería con 15 años. Recibió clases de Phil Seamen, a principios de los años ’60, uno de los más destacados bateristas británicos de jazz de la posguerra. Participó Baker en bandas importantísimas que no podemos relacionar por escasez de espacio, practicó varios géneros y dominó el jazz de maravilla. Resultó querido, buscado y codiciado por todas las formaciones que pretendían hacerse con sus servicios, razón por la que podemos afirmar que trabajó donde quiso, como le convino y acomodándose con quienes más complacido se sentía, porque pudo elegir banda cada vez que le resultó oportuno para sus intereses y sus gustos musicales.

Maestro.- Los mejores artistas y las más distinguidas formaciones querían tenerle cerca, no ya por ficharle, sino por mantener relación con él para aprender y desarrollar esos conocimientos, toda vez que el baterista era un auténtico maestro, inmejorable compañero y con la capacidad de presentar como sencillo, fácil y asumible, lo que, para otros, era una auténtica lección magistral en el dominio de las pieles y los platillos, incluso con sus 80 años cumplidos.

En el tintero.- Para hablar de Ginger Baker y hacerlo con justicia artística y recordando su gloria profesional, necesitaríamos un número completo de “El Noroeste”. Sin embargo, como la adversidad se ceba, a veces, con nosotros, no solamente no disponemos de ese espacio, sino que, además, compartimos su obituario con el de Pepe Oneto, razón por la que, de ambos, quedan muchas cosas en el tintero. Uno y otro, descansen en paz. Buenos días.