PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

La música nacional tiene sus derivaciones en las composiciones regionales, una especialidad que, a veces e injustamente, se queda en el territorio en el que nace y no traspasa fronteras. Totalmente injusto, porque, todo eso, se consigue a través del meritorio trabajo de artistas que se dejan la piel para ofrecernos temas compuestos con sensibilidad, interpretados con cariño y, por añadidura, colmados de gloria. Quizás, por eso, era conocida, también, como la artista de la permanente e incesante sonrisa, cuya fecha de nacimiento nos ha resultado imposible de localizar, aunque su óbito se ha producido en el recién acabado mes de mayo.

Eva Coyote.- Es el caso de la considerable rockera Eva Piñeiro Enríquez, quien, en su tierra adoptiva, era conocida, querida, valorada y respetada de verdad, incluso llamada Eva Coyote, porque lideró a la formación denominada “Coyote Express Band”, grupo que fundó cuando tenía 18 años. Dirigió, igualmente, el pub conocido como “Joana’s Place”, local que, en abril de 2014, hacía pública la siguiente nota informativa: “Agradecemos a todos los que, de alguna manera, habéis contribuído en el funcionamiento del local, músicos, actores, escritores, público, hosteleros, etc., y, en especial, a quienes colaboraron estrechamente en nuestro proyecto”. Pero también se ocupó de la evolución de otros locales de música en directo que, con indisimulado entusiasmo, supo controlar y dirigir en la portuaria capital gallega

Perfeccionista.- Esta coruñesa de adopción, que “aterrizó” en Galicia con 15 años, procedente de su Cádiz natal, se ganó un sólido prestigio por el estudio de las técnicas de sonido, por su afán perfeccionista, por sus ganas de triunfar, por su apoyo a los artistas que le rodeaban, por su sencillez, humildad, generosidad y lealtad a los demás, pero la suerte más adversa se ha encargado de poner fin a su existencia cuando contaba con unos jovencísimos 49 años.

Puro arte.- La música gallega se ha teñido de luto ante tan irreparable pérdida, motivada por una enfermedad que, a su edad, no se puede justificar de ninguna manera. Existen poetas que han escrito que ciertas personas no deberían morir nunca. Y es cierto, porque, con ellas, se marcha un enorme bagaje de conocimientos, gloria artística, técnica y creatividad, porque nos abandonan y nos dejan huérfanos de su impronta, de alumbrar arte del bueno y porque, además, nos privan de lo que nos regalaban sin buscar nada a cambio, a veces, incluso, solamente su satisfacción personal, al brindarnos alegría y la posibilidad de paladear nuevos sabores de arte, de música, de sonidos, de derivaciones artísticas de esas que no cesan de incrementar el espectro interminable de lo nuevo, lo selecto y lo parido con puro arte.

Inolvidable.- Galicia pierde a una rockera de casta, con clase, con nivel y con ideas, pero también la pierde España y el planeta musical en toda su extensión, tal como nos ha recordado nuestro buen amigo Javier Blach González, gallego que fue el primero en informarnos del fallecimiento de su paisana artista, quien nos deja una buena colección de actitudes, actividades, comportamientos y creaciones que nos servirán para recrearnos, pero, esencialmente y sobre todo, para seguirle recordando siempre. Se lo merece, porque despedirse para siempre con 49 años, no es solamente una desgracia, sino que también se torna una injusticia. Que el cielo te acoja y que no se nos olvide nunca el magnífico trabajo que nos dejaste.

Trabajos para saborear.- Visto su estilo, escuchada su música y descubierta su técnica, no seremos uno, ni dos, ni tres, quienes seguiremos localizando sus trabajos para darles cabida en nuestra discoteca y disfrutarlos, ahora y siempre.