PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Para quienes gustan de leer nuestras crónicas delante del ordenador para localizar, a través de la “red de redes”, las canciones que citamos, que no se pierdan “Este tiempo ha de acabar”, tema de 1974 con una introducción en forma de discursillo que pone de manifiesto el sentimiento, la sensibilidad social y el enfoque humano de la obra musical de Elisa Gil Sánchez, artísticamente conocida como Elisa Serna (07-03-1943, Madrid-España/04-09-2018, Collado Villalba-Madrid-España), una mujer comprometida social y políticamente, animada a ayudar a los más desfavorecidos, cantautora que retrataba en sus canciones la realidad de nuestro entorno de vida, compositora, escritora que llenó muchos folios con el tema de la represión contra la mujer y la defensa y anhelo de la democracia, fiel y activa militante por los derechos humanos y artista que actuaba siempre a corazón abierto, ese mismo órgano que, ahora, a los 75 años, le ha fallado y le ha costado la vida.

Su corazón.-Repentinamente, no percibía buenas sensaciones de salud, le acompañaron al hospital de Villalba, donde le detectaron un infarto que precisó de un “bypass”, pero los galenos comprobaron que existía en camino otra amenaza de semejante naturaleza, ya que presentaba obstrucción en otra arteria, dejando fijado el momento de la segunda intervención para unos días después, pero el corazón no le alcanzó.

Canciones para escuchar.-Dentro de la canción social, de los temas de protesta y reivindicación de los años ’70, del compromiso musical, personal y en todos los órdenes, Elisa Serna era una distinguida representante de todos esos valores. Pero también hay que escuchar, de ella, sus “Cuatro poemas de Miguel Hernández, Antonio Machado, Jesús L. Pacheco, según Elisa Serna”, grabación de 1969 o “La Luciérnaga”, del mismo año; “No quiso ser” y “Quejío” (1970 y 1972); “Brasa viva” y “¡Choca la mano!” (1975 y 1977), “Regreso a la semilla” (1978) o “Alkimia” (1992).

Paco Ibáñez, su referente e inspirador.-Su obituario debimos publicarlo en el siguiente número al de su fallecimiento, pero teníamos nuestra página comprometida con las musicales fiestas molinenses. No obstante, nunca es tarde para hablar y recordar a una artista que va a pasar a la historia de la lucha social y que ella misma es historia artística en diferentes aspectos. Estuvo integrada en el colectivo “Canción del pueblo” junto a Manuel Toharia, Hilario Camacho, José Luis Leal y José Manuel Bravo. En los ’70 fue integrante del “Grupo de Teatro Tábano”, con la orquesta “Madres del Cordero”, al lado de Luis Cocodi, Moncho Alpuente o Luis Mendo, entre otros destacados artistas que convirtieron en realidad obras de marcado atractivo. Además, siempre fue su referente e inspirador Paco Ibáñez, del que hacía una versión magistral de “A galopar”, con letra de Rafael Alberti. Cercana en su concepción musical, igualmente, a Luis Pastor, Lluís Llach, José Antonio Labordeta, Imanol Larzábal y otros grandes, se instaló en París, donde cosechó grandes influencias folclóricas del país vecino, pero también aprovechó el momento para investigar sobre las tradiciones musicales de India, Magreb o Turquía.

Tal como decíamos, ella es historia y podríamos, con su obra, sus acciones reivindicativas, su trabajo en favor de la democracia y tantos y tantos otros valores, completar una edición íntegra de “El Noroeste”, pero vamos a dejarlo aquí con nuestro recuerdo, nuestro cariño y nuestra admiración para esta mujer a la que, como en tantas otras ocasiones, escuchamos de fondo mientras tecleamos este recuerdo cariñoso a su capacidad artística, recuerdo que, también nosotros, practicamos de corazón. Descanse en paz la inimitable luchadora Elisa Serna.