PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Considerado como el cantaor flamenco de la más comprometida pureza y uno de los más fieles referentes de ese género. Llevó el flamenco por bandera hasta su final, ocurrido a los 74 años de edad. El “Teatro de la Maestranza”, de Sevilla, ha sido su casa, así como otros muchos escenarios de enorme altura, porque, él, era un artista de gloria, duende, sabor, compromiso, calidad escénica, responsabilidad artística y todos esos grados de profesionalidad que siempre se exigió como nadie. José Menese Scott (03-12-1942, La Puebla de Cazalla-Sevilla-Andalucía-España/29-07-2016, Ibídem) cantaor de flamenco andaluz, conocido artísticamente, sencillamente, como José Menese, a quien la muerte, al parecer, le sorprendió dormido en su propia cama de su casa, en La Puebla de Cazalla, la morisca localidad que le alumbró y donde, en uno de esos descuidos de la vida, su corazón dejó de latir, quizás por cansancio, pero seguro que, de haberse “dado cuenta”, se habría resistido a perder la vida en tan traicionero trance, ya que su indómito carácter no le habría permitido asumirlo así.

PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA
Considerado como el cantaor flamenco de la más comprometida pureza y uno de los más fieles referentes de ese género. Llevó el flamenco por bandera hasta su final, ocurrido a los 74 años de edad. El “Teatro de la Maestranza”, de Sevilla, ha sido su casa, así como otros muchos escenarios de enorme altura, porque, él, era un artista de gloria, duende, sabor, compromiso, calidad escénica, responsabilidad artística y todos esos grados de profesionalidad que siempre se exigió como nadie. José Menese Scott (03-12-1942, La Puebla de Cazalla-Sevilla-Andalucía-España/29-07-2016, Ibídem) cantaor de flamenco andaluz, conocido artísticamente, sencillamente, como José Menese, a quien la muerte, al parecer, le sorprendió dormido en su propia cama de su casa, en La Puebla de Cazalla, la morisca localidad que le alumbró y donde, en uno de esos descuidos de la vida, su corazón dejó de latir, quizás por cansancio, pero seguro que, de haberse “dado cuenta”, se habría resistido a perder la vida en tan traicionero trance, ya que su indómito carácter no le habría permitido asumirlo así.

De humilde y muy sencillo origen
Hombre de noches eternas a las que no ponía frontera, olvidándose de que llegaba el día, porque se sentía a gusto con “su gente” entonando sus cantes flamencos y dando cabida a un género por y para el que vivió. Hijo de zapatero remendón, flamenco de casta, persona entregada, amigo de sus amigos y defensor a ultranza de su flamenco querido, Menese actuaba por afición, en sus inicios, en su propio pueblo natal, rodeado de amigos, lleno de problemas, henchido de dificultades profesionales y sin nadie que le echara una mano en unos tiempos complicados y procedente de un humilde y muy sencillo origen. Pero una relevante agrupación de intelectuales paisanos de la época quiso y supo ayudarle: un poeta, pintor, excelente aficionado y crítico de arte, como era Francisco Moreno Galván, a quien acompañaba su hermano, José María, además de escritores como Fernando Quiñones Chozas y José Manuel Caballero Bonald, grandes reivindicadores del flamenco que lo sentían con marcada intensidad. Esa ayuda resultó decisiva para su traslado a Madrid, rozando los 20 años de edad, ofreciéndole compañía y protección, Moreno Galván, a lo largo de toda su vida, amén de componerle textos para sus cantes e ilustrar las fundas de sus discos con un cariño que marcaría época en la carrera del artista flamenco, especialmente por el contenido social, y hasta político, de las letras que le preparaba, lo que le proporcionó, incluso, grandes enemistades con las férreas autoridades del régimen franquista más enérgico. “Qué bien me suena tu nombre” es una de las canciones prototípicas que comentamos, donde se denuncia y critica el inadecuado uso de la palabra “guerrillero”, por parte de un grupo de ultraderecha de los últimos coletazos del franquismo, denominado “Guerrilleros de Cristo Rey”.Lástima que no dispongamos de nuestra página completa habitual para poder hablar de profesores universitarios, músicos, guitarristas, flamencos y artistas de raza que quisieron acompañarle siempre, seguir su estela, fomentar su escuela y hacer grande a quien se ha marchado grande y siempre lo será. Descanse en paz el gran e inolvidable José Menese. Buenos días.