Pedro Antonio Hurtado García

Como compositor y como músico, fue un auténtico ejemplo a seguir por su enorme gusto compositivo y su elegancia interpretativa. Especializado autor de música orquestal, obras vocales, música de cámara, así como bandas sonoras para series de televisión y películas. El artista nos deja un auténtico legado, convertido en un verdadero arsenal, de obras orquestales, conciertos, cantatas, música de cámara y más de 200 relevantes bandas sonoras para cine y televisión. Autor, entre otros muchos trabajos, de la música de “El hombre y la tierra”, del también recordado Félix Rodríguez de la Fuente; la melodía de “Los santos inocentes”, “Sor Citroën”, “Los camioneros”, “Fortunata y Jacinta”, “Curro Jiménez”, “Segunda enseñanza”, “Anillos de oro”, “Brigada central”, “La ciudad no es para mí”, “Ramón y Cajal”, “Compuesta y sin novio”, “El turismo es un gran invento”, “El padre de la criatura”, “Réquiem por Granada” y multitud de muy reconocidos trabajos de esa naturaleza que nos ha regalado este hombre que, además, es el padre del prestigioso arquitecto Antón García-Abril. El insigne músico ha dejado de existir a los 87 años de edad.

Antón García Abril (19-05-1933, Teruel-Aragón-España/17-03-2021, Madrid-España) era hijo de músico de banda, quien se ocupó de enseñarle solfeo, primero, para, seguidamente, incorporarlo en la propia banda de música en la que el progenitor participaba. Y, mediante esa oportunidad cuidada por su padre, fue como Antón García Abril desarrolló sus primeros pasos en el complejo y apasionante mundo musical. Diría el compositor, más adelante, que “Después me compraron un piano y fue cuando descubrí otro mundo”. Todo ello, le llevó a iniciar, muy decididamente, sus ​estudios de música en los conservatorios de Valencia y Madrid para, posteriormente, instalarse en el extranjero con la firme idea de completar, refinar y consolidar su formación reglada en la materia, recibiendo clases de composición en la “Academia Chigiana”, de Siena. Continuó estudios, más tarde, en Roma, gracias a una beca de la “Fundación Juan March”.

Brillante y galardonada carrera.- Ejerció como catedrático de composición y formas musicales en el “Real Conservatorio Superior de Música”, de Madrid, desde 1974 hasta 2003. En 1982, fue elegido miembro de la “Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”, de Madrid, mientras que, en 2002, obtiene el “Premio sol mayor”, uno de los reconocimientos musicales que se otorgan a los músicos ilustres aragoneses de mayor recorrido y reconocimiento nacional e internacional. También es nombrado “Premio Nacional de Música de España” para, en 2006, recibir el “VII Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria”, una distinción que está considerada como la equivalencia al Cervantes de la música clásica. Igualmente, fue nombrado, en 2008, miembro de la “Real Academia de Bellas Artes de San Carlos”, de Valencia. Por añadidura, se convierte en “Presidente de Honor de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis”, de Zaragoza. En 2014, recibió el premio del “Festival Internacional de Música de Cine”, de Tenerife, certamen que, desde la edición de ese año, luce el nombre del fallecido artista. Digamos, cómo no, que, en la referida edición, se dedicó una parte importante, de una de sus jornadas, a la música de García Abril. Ese año 2014, le es entregada la medalla de oro de la “Academia de Cine”, como reconocimiento y justo engrandecimiento de su meritoria obra. Y, también ese mismo año, recibió el “Premio Especial a una Trayectoria” en la acredita entrega de los “XV Premios de la Música Aragonesa”. Por último, y también en 2014, recibe la “Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España”, por su valiosa aportación a las bandas sonoras.

Diversificadas obras.- Interminables títulos de trabajos, multitud de reconocimientos, una vida brillante dedicada al arte del pentagrama y con una notoriedad de verdadero maestro que admite recordar, además, grandes composiciones suyas como la banda sonora que compuso, en 1966, para la película “Texas addio”, un “spaghetti western” protagonizado por Franco Nero. Trabajó junto al cineasta madrileño Rafael Romero Marchent, en 1969, en la banda sonora de la película “Manos torpes”, del mismo género que la anterior. De sus composiciones para voz y piano, cobran especial importancia sus canciones impecable y magistralmente grabadas por Ainhoa Arteta. Adicionalmente, compuso el “Himno de Aragón”, por encargo expreso de las Cortes Aragonesas, lo que se ha convertido, desde 1989, en el himno oficial de Aragón, con plena vigencia hasta la actualidad.

Vanguardia y nacionalismo.- Animado a continuar la más pura tradición nacionalista española, introduciendo los progresos vanguardistas del momento, es brillante, igualmente, su obra concertística, que ofrece claras y muy marcadas connotaciones sinfónicas, respetando la vanguardia, como decimos, pero apostando, muy decididamente, por el espíritu nacionalista. Considerado un profundo estudioso y declarado admirador de la melodía, a la que gusta adornar con reiterados cambios de ritmo y una orquestación explosiva, especial y con su propio sello.

Amor por Málaga.- Mantuvo una especial relación con Málaga, ciudad a la que dedicó, en 2004, su “Concierto para Gibralfaro” y, en 2018, recibió la “Medalla del Ateneo”. “Si este concierto está dedicado a Gibralfaro, es porque el castillo representa los ojos y el corazón de Málaga. Y, justo eso, quiere ser esta partitura”, aclaró García Abril. Reconoció que la ciudad de la Costa del Sol le aportó ese envidiable clima mediterráneo, su preciosa luz, así como motivos de inspiración y buenas amistades. Gran defensor de la música sinfónica del siglo XX que contribuyó al reconocimiento más intenso de la música contemporánea y, especialmente, la de la segunda mitad de mencionado siglo, ya que los conciertos programaban música que solía “detenerse” allá por 1950, punto del calendario que no superaban, habitualmente, por lo que, él, quiso reforzar y engrandecer esa segunda mitad de siglo como, sin duda, merecían las nuevas composiciones.

Descanse en paz un grande de la creatividad musical que nos deja un ambicioso legado, como fruto de su profesionalizado e intenso trabajo. Buenos días.