PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA
Ha representado, sin duda, un exponente central y distinguido de la cultura musical estadounidense. Ha sido un personaje de tan longeva vida que muchos quedan sorprendidos al conocer que fue compañero casi generacional de Woody Guthrie, quien solamente le superaba en siete años de edad. Pero también ha supuesto una innegable influencia para artistas legendarios, veteranos y de gran talla como Bob Dylan, por poner solamente un vivo ejemplo, artistas, en todo caso, que echarán mucho de menos a este maestro del folk estadounidense que nos dejó para siempre la pasada semana: Pete Seeger (03-05-1919, Nueva York-Estados Unidos/27-01-2014. Nueva York-Estados Unidos).


Este inconfundible intérprete ha gozado de una extraordinaria importancia en Estados Unidos, convirtiéndose en el hombre que rescató una cultura musical y social y la transformó en palpitante actualidad tras tamizarla con sus profundos conocimientos armónicos y con su toque humano. Y es que no perdió el tiempo este artista que dedicó un amplio espacio de su vida, con sentido investigador y creativo, para localizar, en el repertorio popular estadounidense, de la primera mitad del siglo XX y los inicios del siglo XIX, las piezas más consideradas para relanzarlas con un valor nuevo y fresco a través de una actualización depurada y bien mimada. Su ánimo, además, lo presidía el afán de reconstruír una cultura, con idiosincrasia auténtica de la clase trabajadora, en torno a esas canciones, al considerar que ese colectivo se había descompuesto en su país a partir de los años ’70.

Carismático y multiinstrumentista
Pero para dibujar el gran valor de Seeger hay que basarse en dos grandes ideas. De una parte, su legendario e inconfundible repertorio de folk, extraordinariamente modernizado y perfectamente accesible. Por otro lado, cabe resaltar su inconfundible y respetada voz clara, inimitable e inconfundible, así como su carismática forma de hacerse presente: afable, cordial, alto, colocado siempre detrás de su inseparable banyo (también tocaba la guitarra, flauta dulce, tin whistle, mandolín, piano y ukelele) y con un tinte de visionario, quizás, inexplicable, pero sí muy perceptible. Y si alguien quiere escuchar al Seeger más auténtico y con el sello que le diferencia, por favor, que no se pierda su inmejorable «Where have all the flowers gone?», una inigualable muestra de calidad e interpretación con una alta dosis de creación para la eternidad.
Un icono para los grandes músicos
Fue, sin duda, un verdadero misterio musical, no descubierto por muchos, que le sirvió como icono esencial, no solamente al citado Dylan, sino también a Don McLean o Bruce Springsteen, quien no se resistió a interpretar sus canciones en «We shall overcome: The Seeger Sessions», en el año 2006. Y no nos olvidamos de la devoción que le rendían Víctor Jara, Joan Báez o Malvina Reynolds. Pero, además, el ejemplo de Seeger, bastantes años después de su fuerte consistencia en Estados Unidos, se dejó sentir a este lado del Atlántico en figuras tan de primera línea como el británico Billy Bragg. Y cabe hacerse una pregunta un tanto malintencionada, pero no por ello menos necesaria y oportuna: «¿conocían los cantautores españoles su trabajo?». No sería malo enterarse si Aute, Labordeta, Sabina, Perales, Kiko Veneno, Luis Pastor o el mismísimo Serrat tenían sus discos en sus particulares colecciones.
Emblemática celebración en el Madison Square Garden
Sin embargo, el 90 cumpleaños de Seeger gozó de una extraordinaria celebración en el emblemático Madison Square Garden, de Nueva York, en el año 2009. Allí tuvo lugar, ese día, un sensacional concierto en el que Springsteen le presentó como «un archivo vivo de la música americana y de su conciencia, un testamento del poder de la canción y la cultura», una frase que no puede encerrar más contenido ni más sentida verdad.
Su dedicación más intensa hacia la música comenzó en la década de los ’40, formando parte de bandas como The Almanac Singers, la que también acogía al citado Woody Guthrie, así como The Weavers. Su compromiso social y defensa de los derechos humanos fueron otras de las notas dominantes en su carácter y en su vida, lo que le supuso una intensa persecución política en su país auspiciada por el Comité de Asuntos Antiamericanos, en 1951. Con The Almanacs, en 1943, grabó un álbum llamado «Historias del Batallón Lincoln», con un total de diez canciones, algunas de ellas compuestas por los propios milicianos estadounidenses del citado batallón, como «There is a valley in Spain called Jarama» («Hay un valle en España llamado Jarama») o «Young man from Alcalá» («El joven de Alcalá»), tomadas de los brigadistas pertenecientes al Batallón Lincoln a su regreso de la Guerra Civil española.
El movimiento «hippie»
En la década de los ’60, en pleno esplendor de la cultura «hippie», así como con las transformaciones que ese movimiento generó en la sociedad, su carrera artística se vio considerablemente relanzada. Popularizó, entonces, en Latinoamérica, su particular versión del clásico, dentro del género de la guajira, titulado «Guantanamera», del compositor de La Habana José Fernández Díaz «Joseíto», y se opuso descaradamente a la Guerra de Vietnam, a la que dedicó el tema «I feel I’m fixing to die rag». En 1963 cosechó un inusitado éxito con el álbum denominado «We shall overcome». Y nueve años después editó el libro «The Incompleat Folksinger». Y en el mes de Agosto de 1989 ofreció un fantástico recital en el Teatro Ópera, en Buenos Aires, junto al gran músico de Santa Fe (Argentina), León Gieco.

Reconocimientos a nivel mundial
Gozó de múltiples reconocimientos de entre los que destacamos, en 1994, la Medalla Presidencial de las Artes y, en 1997, el Grammy, en la categoría Folk. Viajó a La Habana, en 1999, para recibir, también, la Orden Félix Varela de Primer Grado. Durante la Ceremonia de Asunción Presidencial de Barack Obama, en 2009, Pete Seeger actuó junto a U2 y a otros prestigiosos artistas en el Lincoln Memorial, de Washington D.C. Fue, por añadidura, amigo personal del carismático líder negro Martin Luther King.
Nació en el seno de una familia de practicantes del arte del pentagrama, pues su padre dedicó su carrera a la historia de la música en las universidades de su país, quien, pese a proceder de una cultura y un ambiente familiar de naturaleza conservadora y cristiana, se manifestó abiertamente y de forma pública contra la I Guerra Mundial. Siendo Pete muy pequeñito, su padre se divorció de su madre para contraer matrimonio con Ruth Crawford, compositora de incuestionable prestigio en su entorno artístico. El cantautor que nos ocupa, como muchos grandes contestatarios, fue en realidad un seguidor del camino trazado por su progenitor y se afanó en cumplir con los sueños de su padre.

Condena a diez años de cárcel que nunca llegó a cumplir
Pero en los años ’50, Seeger, ya se había desligado, definitivamente, del Partido Comunista cuando se conocieron los horrores de Stalin, en la URSS. No obstante y como ya hemos señalado, no se libró de recibir la inesperada visita del famoso Comité de Actividades Antiamericanas, que lo juzgó implacablemente. El cantante se negó, sin reparos, a ofrecer testimonio en torno a sus creencias e ideología, lo que le valió una condena a diez años de cárcel que recurrió decididamente y que nunca llegó a cumplir. Y, pese a todas esas controversias, en 1982 cantó en Polonia para el sindicato anticomunista Solidaridad.
Será, ahora, cuando, tras su reciente muerte natural, a los 94 años de edad, ya no le podamos escuchar más que en sus múltiples grabaciones que, esas sí, nos las deja para siempre este hombre comprometido socialmente, músico incombustible, compositor de gran gusto y mito de los grandes cantautores mundiales. Descanse en paz el legendario e inolvidable Pete Seeger. Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano