Marcela Reales Álvarez
Educadora Social
Residencia y Centro de Día “El Copo”
(Asociación APCOM)

Las alteraciones en la memoria, en el lenguaje o en la capacidad de relacionarse afectan a la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual e impiden que se puedan integrar plenamente en la sociedad. Es clave aportarles herramientas para que estimulen estas habilidades. Se ha comprobado que cualquier avance mejora su autonomía e integración social.

Marcela Reales Álvarez
Educadora Social
Residencia y Centro de Día “El Copo”
(Asociación APCOM)

Las alteraciones en la memoria, en el lenguaje o en la capacidad de relacionarse afectan a la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual e impiden que se puedan integrar plenamente en la sociedad. Es clave aportarles herramientas para que estimulen estas habilidades. Se ha comprobado que cualquier avance mejora su autonomía e integración social.
Un 9% de la población española padece alguna discapacidad intelectual. Las alteraciones de habilidades cognitivas como la capacidad de atención, el lenguaje, la memoria o de las habilidades sociales son uno de los factores que más perjudican su calidad de vida.
Se ha demostrado que pequeños avances en la capacidad intelectual de estas personas mejoran su autonomía. Existen pocos programas de estimulación cognitiva diseñados para la población con discapacidad intelectual y los que hay son anticuados y poco accesibles. Ello hace que sea extremadamente urgente y necesario buscar soluciones para potenciar la autonomía personal de las personas con discapacidad intelectual y su integración en la sociedad.

La estimulación cognitiva puede definirse como la ejecución de actividades programadas que han sido diseñadas para el mantenimiento y mejora de los procesos cognitivos básicos, como la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento, la percepción, las praxias, el cálculo, la lectoescritura o la visoconstrucción. Estimular y mantener las capacidades mentales redunda en una mejoría de las habilidades funcionales de las personas con discapacidad intelectual en sus tareas cotidianas. La estimulación debe desligarse de un concepto de recepción pasiva de información. Muy al contrario, los participantes en talleres de estimulación cognitiva se enfrentan a tareas que requieren esfuerzo y actividad intelectual, con independencia de que el nivel de dificultad de la tarea que afrontan esté ajustado a sus capacidades.
Las actividades de estimulación cognitiva han sido desarrolladas atendiendo a un modelo teórico de partida, fundamentado científicamente, con el propósito de ejercitar algún proceso psicológico en particular (como por ejemplo puede ser la memoria visual inmediata) o varios procesos al mismo tiempo. Además de presentarle la actividad, el terapeuta enseña a la persona estrategias y técnicas de procesamiento de la información, algunas más simples y otras de mayor nivel. Así, puede enseñarle estrategias mnemotécnicas para mejorar su capacidad de almacenamiento, estrategias de aprendizaje organizado, estrategias de síntesis, clasificación o agrupación de los datos, etc. Los procesos psicológicos que reciben intervención son varios: memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, praxias, visoconstrucción, cálculo… Y no se conciben como entidades independientes, sino que se relacionan entre sí. Por ejemplo, cuando se plantea un ejercicio para la estimulación de la memoria, se tiene en cuenta que, al mismo tiempo, la persona entrenará su capacidad para atender a la información que debe aprender. En otras palabras, la estimulación cognitiva tiende a ser integral abarcando al conjunto de procesos cognitivos.
Los objetivos de la estimulación cognitiva son: mantener el estado cognoscitivo general de la persona y ralentizar el avance de enfermedades neurodegenerativas; mejorar el nivel funcional en actividades de la vida diaria; facilitar la integración de la persona en un grupo de iguales; disminuir su ansiedad y depresión; evaluar y tratar las posibles alteraciones emocionales y conductuales de la persona desde el momento de su aparición, e incluso antes.
La práctica de estimulación cognitiva se asemeja metafóricamente al ejercicio físico deportivo. Se entrenan las habilidades mentales para su fortalecimiento y desarrollo, de igual manera que podemos entrenar los músculos de nuestro cuerpo mediante la gimnasia.