Daniel Sánchez García

La Cruz de Caravaca como su castillo – santuario no sólo son un epicentro de fe y religiosidad sino también un símbolo de identidad y pertenencia para miles de personas, además de una obra maestra a nivel artístico y que como conjunto está protegido como Bien de Interés Cultural, la máxima protección legal que tenemos para nuestro patrimonio cultural.

Es por ello que el proyecto presentado por la Cofradía de la Santísima y Verá Cruz de Caravaca de añadir una llamativa puerta contemporánea es simplemente nefasto y una mala idea pues modifica la percepción del templo, altera su aspecto y no encaja en el estilo de la fachada, que es un obra maestra del barroco.

Este proyecto, que nadie ha pedido y que nos recuerda a una polémica similar en la Catedral de Burgos parece más un acto de soberbia, que en una demanda de fieles de la Vera Cruz y del pueblo de Caravaca, que siente como suyo su Castillo y su Basílica.

La importancia del Castillo y la Basílica de la Vera Cruz es tal, por ese sentimiento identitario, de fe, de pertenencia y demás sentimientos que cada uno guarda en sus adentros que conviene hilar con extremado esmero ante cualquier modificación que incluso puede tener un difícil encaje legal.

A veces es el mejor legado que podemos dejar a las generaciones futuras es conservar y proteger aquello que nuestros antepasados nos legaron a nosotros. Por ello es necesario que tanto la Cofradía como el pueblo de Caravaca antes de actuar reflexionen meditadamente.