LAURA CABALLERO/PSICÓLOGA

Desde que me formé en Terapias Contextuales, aprendí una nueva forma de entender la depresión. Y es que la depresión no solo es producto de lo que pensamos acerca de nosotros, sino que una vez que se instaura, la apatía, la inactividad propia de la misma es la que contribuye a mantenerla.

En este sentido, la Terapia Contextual «Activación Conductual para la Depresión» consigue unos resultados magníficos en consulta. La programación de «actividades agradables» es el eje principal de la intervención. Pero no todo es tan sencillo, las actividades deben ser bien escogidas, graduadas, que estén en consonancia con sus valores e intereses, y el nivel de compromiso debe ser asumible por la persona. A veces la actividad es simplemente que haga una llamada de teléfono para averiguar los horarios de las clases en una academia de baile, o acercarse a la oficina cultural del Ayuntamiento para ver la programación sin ningún compromiso de inscribirse a nada…porque en ese caso ya hemos pasado de la «inactividad» a hacer algo, y eso en sí mismo es motivador y reforzante…es el inicio de un contexto nuevo. Además, hay que concretar la frecuencia, duración intensidad, días, horas y si le acompaña alguien a la hora de realizar tal actividad. Lo interesante también es que las actividades puedan tener una continuidad, más allá de hacer algo puntual (por ejemplo, salir a caminar dos veces a la semana acompañado de un vecino, más que acudir al cine un día puntual)

Anteriormente, la terapia cognitivo-conductual había incorporado la activación conductual en sus protocolos para la depresión, pero siempre se ha centrado básicamente en los pensamientos de la persona y la predisposición biológica para padecer depresión. La Activación Conductual va más allá y además tiene en cuentacomportamientos de evitación y escape. Es muy importante que la persona tome conciencia de todo aquello que evita o de lo cual escapa por estar deprimido y para que entienda cómo eso que momentáneamente parece aliviarle, es en realidad lo que está manteniendo el problema a medio plazo.

De este modo, la Activación Conductual interviene sobre el aislamiento y la desconexión que se producen en la depresión, promoviendo que la persona tome medidas para volver a ser protagonista de su propia vida a pesar de los eventos internos negativos (pensamientos, emociones, falta de motivación…)

Observar como una persona deprimida, con el tiempo conecta con actividades y es capaz de salir poco a poco por sí misma de esa apatía es maravilloso, una de las partes más bonitas de nuestra profesión como psicólogos. Suele además ser una intervención que consigue avances en menor número de sesiones.

No es magia, es terapia… Y va mucho más allá de simplemente programar actividades, esa es la columna vertebral, pero también hay que:

– Reforzar y motivar al paciente.

– Crear alianza terapéutica que fomente la adherencia a la terapia.

– Detectar obstáculos, resistencias y ganancias secundarias.

– Validar emociones…