Javier Sánchez Serna (coordinador regional de Podemos Región de Murcia y diputado en el Congreso)

Este verano estamos viendo como toda España sufre incendios forestales monstruosos, fuegos que ya han calcinado más de 220.000 hectáreas. Nunca había ardido tanta superficie. En algunos lugares, con los que el fuego se ha cebado, ha ardido hasta el 5% de la provincia, como es el caso de Zamora. A principios de agosto ya llevamos 11 grandes incendios, frente a los 5 del año pasado. Nuestra Región, y particularmente el Noroeste, la zona más frondosa de la Comunidad de Murcia, tampoco están a salvo aunque hasta ahora el fuego nos haya respetado.

La mejor manera de hacer justicia a la gente que lo ha perdido todo y a las víctimas mortales de estos incendios es buscar soluciones. Está claro que hay que mejorar las condiciones laborales de nuestros bomberos forestales (no son brigadistas ni mangueristas, ¡son bomberos!) y dotarlos de todos los medios necesarios para vencer a estos incendios de sexta generación.

A estas alturas, solo unos pocos ignorantes no han entendido que los fuegos comienzan a apagarse en invierno con los trabajos de limpieza del monte y que más vale prevenir que extinguir. Lástima que entre esos ignorantes se encuentre también el consejero de Medio ambiente de Castilla y León del PP, Suárez-Quiñones, al que oímos decir en 2018 que mantener el operativo de extinción todo el año es «absurdo y un despilfarro». Hoy su comunidad arde por los cuatro costados, pero él sigue en su puesto. Esto también es una catástrofe.

Pero no nos engañemos. Los terribles incendios forestales que estamos viendo son una de las consecuencias inmediatas del cambio climático. El mes de julio ha batido récords de temperaturas, no solo en España sino en todo el hemisferio norte. Enlazamos una ola de calor con otra y, en la Región de Murcia, raro es el día que no se han alcanzado los 40 grados. La ola de calor también la sufre el Mar Mediterráneo, con una temperatura media 3 grados superior a lo habitual y hasta 6 en las costas españolas.

En este contexto parece un chiste malo que la extrema derecha quiera echarle la culpa a los ecologistas de los incendios. Lo único cierto es que se les cae su discurso negacionista del cambio climático, por eso se defienden como gato panza arriba. Hasta hace denunciaban el cambio climático como una «religión irracional». Ahora, cuando los efectos de los que los científicos nos llevan tiempo advirtiendo, son patentes en todo el mundo, se demuestra hasta que punto son dañinos los discursos de aquellos que anteponen los beneficios millonarios de sus patronos a cualquier bien colectivo, incluida la preservación de la vida.

En la Región de Murcia no hace falta Vox para defender esta política climática de la muerte. En mayo de 2020, aprovechando la pandemia, López Miras ya aprobó por decreto una autorización a las grandes empresas para permitir hasta un 30% más de emisiones y vertidos sin necesidad de ningún tipo de autorización ambiental. Terminada la pandemia, volveremos a batir récords de emisiones contaminantes. Aquí, el negacionismo anticientífico ya no es sólo un discurso. Es la filosofía que impregna las leyes que se publican en el Boletín Oficial de la Región de Murcia y las políticas oficiales del gobierno de nuestra Comunidad.

En redes sociales circula un meme en el que una chica le dice a otra: aprovecha, porque éste puede ser el verano más fresquito del resto de nuestras vidas. Somos únicos a la hora de hacer humor, incluso de las mayores desgracias. Pero también deberíamos convertir esta convicción en indignación. No podemos resignarnos a sufrir veranos cada vez más irrespirables, a vivir conectados a un aire acondicionado, a ver nuestros montes y campos arder y a ser los testigos de una extinción masiva, que por primera vez amenaza también a la especie humana. Hay que tomar medidas urgentes y si no las toman los que están en el poder, o incluso toman medidas contraproducentes, hay que señalarlos y construir alternativas.

La Región de Murcia será, lo es ya, una de las zonas más afectadas por el cambio climático. Los bosques y montañas, los campos del Noroeste, lo sufrirán más temprano que tarde. También la costa de la Región, especialmente La Manga, se verá afectada por la subida del nivel del mar. No dejemos que nos lleven al infierno de la mano, sin resistirnos siquiera, los que solo anteponen el beneficio a corto plazo de un puñado de amigos muy poderosos y revisten su avaricia de discursos anticientíficos. Estamos a tiempo de soltar esa mano y tomar un camino propio.