Lourdes Simarro. Maestra.

Hace poco, de entre toda la explosión de vídeos pseudoecativos, propuestas para trabajar online y aplicaciones para conectar alumnos con profesores, me llegó un vídeo de Franceso Tonucci. Lo primero que pensé fue: ¿otro vídeo…y  de ocho minutos? Sin embargo era Tonucci, un gran psicopedagogo y pensador. Afortunadamente, esta  palabra se reserva solo para unos pocos y él es uno de los elegidos. Son famosos sus artículos y libros como “La ciudad de los niños” sobre el papel de estos en nuestro entorno urbano, por ello pensé que merecería la pena ver qué nos podía ofrecer pensado en ellos, en su bienestar y, también, en su educación en estos tiempos de confinamiento.

Tonucci nos hace ocho propuestas interesantes para compartir momentos en casa, para escucharlos, conocerlos y fomentar el desarrollo de su  propia personalidad.  Aquí os dejo un pequeño resumen que puede servir tanto a padres como a profesores.

  1. Escuchar a los niños para conocer sus ideas, sus puntos de vista y saber cómo están viviendo esta situación.
  2. Aprovechar la casa como taller lleno de objetos y actividades Conocer cómo funcionan los electrodomésticos, todo el proceso de la colada (lavadora-recoger-doblar la ropa). Explicar cómo funciona el agua caliente y fría… adaptando la explicación a la edad del niño. Se trata de vivir juntos experiencias que pertenecen al mundo de los adultos.
  3. Hacer y construir juntos cosas significativas y necesarias. Coser un botón, mascarillas o hacer un muñeco de tela que implicará medir, rellenar, buscar materiales…
  4. Usar la cocina como un verdadero taller de ciencias donde se transforman los alimentos. Explicar las distintas maneras de cocinar, hervir, freír… Crear platos tradicionales, inventar nuevos platos. Hacer un recetario de esta cuarentena.
  5. Reconstruir, con ayuda de los padres, la propia historia personal de cada uno a partir de fotografías, elaborando una narración de la propia vida en prosa o con pequeñas rimas. Le podemos dar formato digital, power point, papel…
  6. Leer un periódico, conocer sus secciones. Elegir un artículo e investigar sobre el tema.
  7. Tener un diario personal que puede servir para apuntar lo que se va haciendo cada día y/o como espacio de confesión donde el niño pueda plasmar lo que va sintiendo. No es necesario que los adultos lo conozcan, según el artículo 16 de la “Convención de los Derechos del Niño”, los niños tienen derecho a una vida privada.
  8. Leer a los niños en voz alta. Según Francesco Tonucci, esta es la propuesta más interesante. Elegir un libro para leerles cada día un rato a la misma hora y en el mismo lugar. Estaremos creando un vínculo potentísimo a través de la palabra y de la voz de un ser querido.

No debemos olvidar que según el artículo 29 de la Convención sobre los Derechos del Niño la educación de un niño debe:

“Desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades” Desarrollemos sus vocaciones o, como diría García Márquez, su “juguete preferido”.