PEPE MORENO MEDINA

Desde el Grupo Municipal Socialista, el de mayor representación del Ayuntamiento de Caravaca, hemos presentado una moción al pleno del mismo para que se reconozca la figura del alcalde Don Miguel Luelmo Asensio, el que fuera alcalde de nuestro municipio. De igual modo hemos procedido a instar al Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz a que proceda a trasladar los restos mortales de D. Miguel de Luelmo Asensio desde el cementerio de Valencia, donde se haya enterrado, hasta el cementerio municipal de Caravaca de la Cruz, ahora que vence la vigencia de su tumba y antes que sus restos sean trasladados a una fosa común.

Para quien no sea conocedor de la historia y vida de este ilustre caravaqueño,  paso a ponerle al corriente: Miguel de Luelmo Asensio  nació en Caravaca de la Cruz el 15 de junio de 1897 y fue un destacado personaje político, que gozó de gran prestigio, tanto a nivel local como a nivel regional.

Presidió la alcaldía de Caravaca de la Cruz durante 3 años, aunque su carrera política había dado comienzo unos años antes ya que en el año 1925 fue nombrado concejal de nuestro ayuntamiento y en el año 1930 fue presidente del Comité Local de Caravaca de la Cruz por el Partido Republicano Radical Socialista.

Fue un entusiasta y un ferviente defensor de los valores democráticos, de la justicia y de la libertad, convirtiéndose de esta forma en la cara visible de los republicanos, y es por ello, que tras la proclamación de la II República, fue nombrado alcalde de Caravaca de la Cruz.

En su toma de posesión dirigió al pueblo de Caravaca de la Cruz un saluda en nombre de la República manifestando que estaba dispuesto poner toda su actividad y todo su tiempo al servicio del cargo, para llevar a cabo, según sus palabras, “la mas honrada y limpia administración municipal”.

En 1935 se instaló la coalición derechista CEDA, con Juan San Martín, que se mantuvo en el poder hasta las elecciones de febrero de 1936, que dieron un significativo triunfo al Frente Popular y las izquierdas volvieron al poder.

El 5 de febrero de 1936 regresó a Caravaca para pronunciar dos mítines, lo que provocó una gran acogida entre la población de Caravaca de la Cruz y entre toda la clase social de esta ciudad. Calificativos como “padre del pueblo”, “padre de los pobres” o “salvador de Caravaca  de la Cruz” fueron algunos de los halagos dirigidos al querido al político.

Posteriormente fue nombrado Gobernador Civil de Huelva y tuvo que presentar su renuncia como alcalde, sustituyéndole el socialista José Soler.

Poco después se produjo el alzamiento militar por parte del general Franco, y esto llevó a la Guerra Civil. Tras concluir en 1939 la Guerra Civil, se produjo el exilio de Luelmo hasta el año 1969, año en que regresó a España, concretamente a Valencia.

En el año 1971  fallecía en Valencia y sobre su tumba existe una Cruz de Caravaca esculpida, como muestra de quien era un ferviente creyente de la Cruz de Caravaca, algo avalado también por su pertenencia a la Cofradía de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca. Y Luelmo ya no volvió a pisar la tierra que tanto le había querido.

Por todo esto desde el PSOE de Caravaca de la Cruz presentará una moción para que sea reconocida la figura de este ilustre caravaqueño, se denomine a una calle del pueblo de Caravaca de la Cruz con su nombre y sus restos sean trasladados al cementerio de nuestra localidad.