CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Lo que ocurre con las series de TV a veces es realmente enigmático, se acaba Juego de Tronosy pocos son los reproches a un producto que será una antes y un después en la ficción televisiva, pero en el que en gran medida se cumple ese dicho de “Cría fama y échate a dormir”. De hecho, su público es capaz de perdonar y pasar por alto un error tan catastrófico como que un vaso de café de una reconocida empresa internacional se cuele en una de sus escenas. Somos así, como es Juego de Tronos, las críticas son más bien comedidas. Por qué les expongo esto, pues por una razón bien sencilla, el otro día Mediaset estreno su última creación, Brigada Costa del Sol, y no habían pasado 5 minutos y todas las redes sociales se cebaron con esta obra, al igual que con La Peste, la razón estaba en el acento de sus personajes, en este caso malagueño, y como una cadena de este prestigio no había contratado actores de dicha procedencia para interpretar a personajes cuya historia ocurre en Málaga. Los mayores palos se los llevó el bueno de Hugo Silva, quien salva como puede algo que cuanto menos es una decisión discutible.

No seré yo el que defienda esta decisión, pero para mí se trata de un mal menor que no empaña un producto muy digno y del que podremos disfrutar en estas fechas veraniegas. Un relato ligero, sin grandes pretensiones, con un ritmo ágil, dinámico, que se mueve entre Grupo 7y Miami Vice, y en el que sus actores, pese a la decisión antes mencionada, llevan a buen término un historia que gira en torno a la entrada de la droga en la costa malagueña y al grupo de policías que intenta hacerle frente.

Su inicio fue prometedor, esa voz en off de Hugo Silva con la música in crescendo me recordó mucho a los primeros minutos de la película Confidence.De hecho, el plano cenital del personaje protagonista tirado en el suelo con una bala en el estómago me resultó intencionadamente muy parecido. Un comienzo rotundo, de los que atrapa y al que siguió un primer capítulo, al que como siempre lastró su duración, pero que te deja con un buen sabor de boca, algo así como tomarse un tinto de verano en una terracita a pie de playa a la 13:30h de la tarde.