ADRIÁN LÓPEZ GARRIDO

La mayor parte de los deportistas amateur e incluso algunos semi profesionales, se encuentran con un inconveniente principal para practicar su deporte, el tiempo que pueden dedicar a entrenar. Horario laboral, vida familiar y social son algunos de los factores que limitan las horas de práctica deportiva. Por lo tanto, cada minuto de entrenamiento debe ser aprovechado al máximo para conseguir evolucionar, el tiempo de estos deportistas es oro.
Debemos entender el entrenamiento como «u n proceso continuo de trabajo que busca el desarrollo óptimo de las cualidades físicas y psíquicas del sujeto para alcanzar el máximo rendimiento deportivo. Este es un proceso sistemático y planificado de adaptaciones morfofuncionales, psíquicas, técnicas, tácticas, logradas a través de cargas funcionales crecientes, con el fin de obtener el máximo rendimiento de las capacidades individuales en un deporte o disciplina concreta.» (González Badillo, J.J).
Para poder evolucionar debemos someter al organismo a unos estímulos estresantes lo suficientemente intensos y continuos en el tiempo (carga de entrenamiento) como para producir adaptaciones mediante la recuperación. Aunque en ámbito de salud podríamos hablar de benefícios ,si nos centramos propiamente en el rendimiento, entrenar menos de tres veces a la semana no nos va a producir los estímulos necesarios como para mejorar nuestro rendimiento exponencialmente, entre otras razones porque el cuerpo es capaz de recuperarse sin necesidad de crear adaptaciones al no ser cargas continuadas.
Lo primero que se debe tener en cuenta es el horario laboral. No es el mismo estrés (hablando de esfuerzo físico y mental) el que sufre una persona que trabaja en un almacén, una fábrica o un banco por poner unos ejemplos. Cada trabajo tiene unos factores diferentes y han de tenerse en cuenta a la hora de elaborar un plan de entrenamiento para prevenir lesiones, fatiga mental o sobreentrenamiento.
La mayoría de estos deportistas disponen de poco tiempo para entrenar entre semana y más disponibilidad durante el «finde», por lo que aplicar estímulos de alta intensidad de corta duración durante los días laborales y tiradas más largas con intensidad moderada en el fin de semana podría ser una estrategia de entrenamiento interesante.
Sin entrar en modelos de periodización (tradicional, atr, polarizada,inversa…), hay métodos de entrenamiento que pueden ser beneficiosos para estos atletas. El HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad) es uno de ellos, nos permite mejorar y/o
mantener la potencia aeróbica, capacidades anaeróbicas, así como la capacidad aeróbica por la mejora del VO2máx. Otro factor importante a trabajar es la fuerza, tanto inespecífica
en el gimnasio como específica en el deporte, siempre atendiendo a los requerimientos de nuestra especialidad y evaluando si se puede incluir dentro del tiempo semanal de entrenamiento sin perder demasiadas sesiones de resistencia. También, estímulos con intensidades en torno al MLSS (máximo estado estable de lactato) van a producir
adaptaciones fisiológicas beneficiosas en el rendimiento, así como soportar mejor los esfuerzos aeróbicos prolongados en condiciones de umbral anaeróbico o ritmos de competición.
Todos estos métodos se deben aplicar con conocimiento en el marco efecto/objetivo, por ello, un profesional del sector es la persona más preparada para ayudarte en tu rendimiento.
Ahora que muchos deportistas comienza la pretemporada, es vital realizar una prueba de esfuerzo para valorar la salud cardiovascular y prevenir cualquier tipo de complicación futura.
Con este artículo he querido darle la importancia que merecen a los «deportistas populares o amateur», esos que día a día se esfuerzan por mejorar su rendimiento y luchan por sus sueños sacando tiempo donde no lo hay, entrenando en horas de comer, dormir o estar con la familia. Mi respeto y admiración a todos/as ellos/as, también son profesionales.