Ana María Vacas Martínez-Blasco
Terminado el mes de actuaciones de Don Juan Tenorio, por parte de la Compañía de Teatro Entrementes, quedamos un poco huérfanos de ese ambiente especial que consiguieron crear en las calles del casco antiguo de Caravaca, entre faroles encendidos y ese vestuario soberbio que te coloca en la puesta de escena como si  en esDoña Inésa época te encontraras; yo esperé hasta el último día para saborear toda su maestría, todo su talento, sorprendiéndome gratamente.
Conforme iba participando de este, con el itinerario establecido, iba preguntándome el esfuerzo considerable que han tenido que resolver para el montaje; el desarrollo del guión tan bien logrado y maravillosamente cotado de una parada a otra, con la diligencia del actor Miguel Ángel Pomares que relata cada episodio que se sucede.
Tal es la fuerza de cada uno de los personajes que no puedes desgranar la obra, sino contando con cada uno de ellos. La fuerza expresiva de Lola Salcedo llena la escena, tanto en el papel de Ana de Pantoja, como en el de Doña Inés, no le cuesta nada transformarse en cualquiera de los personajes , porque disfruta tanto haciéndolo que eso se refleja en su actuación; pero no se quedan atrás cada uno de sus compañeros, Don Juan interpretado por Luis Martínez Arasa parece salido de uno de los muros de piedra  de los que te encuentras en el camino por su buen hacer; Jesús Martínez  gran rival interpretativo con un  talante propio que consigue que atisbe una sonrisa cuando estamos observando su actuación.  Todos estos elogios no son porque si, es por total convicción  por su calidad interpretativa que ha conseguido que no sólo las personas de Caravaca sino de otras localidades se desplacen para poder disfrutar de ello.
De nuevo nos sorprenden, para nuestro regocijo, en cada uno de los papeles que interpretan a lo largo de las calles de Caravaca con motivo de los mercadillos montados en los domingos del mes de Diciembre. Cada una de sus interpretaciones alegra la vida tanto de mayores como niños, quien ya aprenden a reconocer el buen teatro, lleno de complicidad e ilusión por cada una de sus puestas en escena. No es tan fácil convertirse en cada uno de los personajes que interpretan, consiguiendo que todos ellos atraigan nuestra atención, esa capacidad camaleónica tan plena la consiguen muy pocos profesionales dentro del mundo del teatro.
Esperemos que  los actores  de esta compañía sigan ofreciéndonos cada uno de sus proyectos, desbordante de fuerza, expresividad y talento, asombrando a las gentes de Caravaca, no acostumbrados  pero cada día más aficionadas al  “buen arte dramático.”