Francisco Marín/Editor semanario El Noroeste

No resulta fácil la tarea de hacer un artículo editorial que haga balance del año que ahora termina. Los últimos dos años han sido extraordinariamente complicados y nos han mostrado con dureza la cara de una realidad que nunca pensamos que habríamos de enfrentar. Todos tenemos la amarga sensación de que a los avatares de la naturaleza, que ha golpeado con saña la salud y la vida de las personas, se ha unido una respuesta desordenada y falta de perspectiva, ingenua frente a los grandes retos. La ciencia ha aportado remedios y sosiego pero el mundo se ha puesto patas arriba. Y desgraciadamente estamos asistiendo en este momento a una nueva oleada de contagios con la que ha vuelto el miedo y el desconcierto.

Los últimos meses del año estamos viviendo tensión en la política internacional, también en lugares vecinos como Marruecos y Argelia, incrementos inexplicables y desorbitados en los precios de bienes básicos como la energía y ciertas materias primas esenciales, problemas de abastecimiento de productos y un encarecimiento generalizado de muchos de ellos que lesionan de forma clara el poder adquisitivo de los salarios y la capacidad de ahorro de las familias.

Este año 2021 ha sido un tiempo cargado de preocupación aunque también de esperanza. La progresiva vuelta a la normalidad y la reactivación de la vida económica y social ha dado respiro a negocios y proyectos y ha revitalizado expectativas que habían quedado interrumpidas. La sociedad necesita de certidumbres y confianza para avanzar, y de un entorno de seguridad para emprender y participar de su propia iniciativa. Desde este grupo editorial hemos querido seguir participando y animando a ello. Han sido 50 nuevos números editados por el semanario El Noroeste para informar de la actualidad, divulgar opinión y conocimiento, poner sobre el papel los problemas y contribuir a la búsqueda de soluciones.

También desde El Noroeste y su grupo editorial hemos continuado otras actividades de índole cultural que dan sentido a su actividad. Se ha podido retomar el ciclo “Músicas en la Ermita” con un bellísimo concierto en la ermita de La Almudema y también ha vuelto con ilusión la edición de literatura con buenos libros. Nuestro propósito es continuar y reforzar esta línea de actuación a lo largo de 2022, en el que incorporamos una exposición de arte del artista Pascual Adolfo López Salueña, la ampliación y extensión del ciclo de música culta con la celebración de dos conciertos en lugares emblemáticos de nuestra comarca, ofrecer al menos un concierto en colaboración con la Orquesta de Cámara del Noroeste, de la que hemos de sentirnos orgullosos, la edición de varios libros de literatura, historia y ensayo y la publicación de un extenso y completo trabajo sobre arqueología, “Caravaca inédita, un viaje desde la prehistoria hasta la actualidad” que supone un hito en la publicación de trabajos de esta índole en España.

De igual forma pretendemos participar y animar el debate sobre población y territorio. Habitamos una comarca con señas de identidad propias, que ha sufrido con rigor los efectos del despoblamiento de las zonas rurales y que aún sigue amenazada de una presión de abandono de pequeños núcleos de población que supondrá acrecentar las dificultades y acelerar un indeseable proceso de desaparición de vida rural que empobrece el territorio y limita definitivamente las posibilidades de recuperación del hábitat y de sus actividades conexas.

Por estas razones, este número especial resumen del año que tiene en las manos constituye una nueva propuesta  editorial que pretende dar valor a lo nuestro y reforzar el sentimiento de orgullo de trabajar en y para esta tierra. Preside la portada de este número un trabajo realizado por Elena Marín de Robles Sánchez, alumna  de Bellas Artes del IES San Juan de la Cruz, entre quienes se ha ofrecido una propuesta de participación en esta actividad. Oportunidades para jóvenes con inquietud cultural. De eso se trata.

Igualmente, para este número contamos con una extensa lista de colaboraciones de calidad que permitirán analizar y conocer mejor muchas de las cosas que ocurren a nuestro alrededor y que influyen de manera directa en nuestras vidas. Damos visibilidad al patrimonio material y también al valor del esfuerzo y del trabajo. Analizamos los servicios y las propuestas de mejora que se formulan. Contamos con un enorme capital humano de jóvenes que destacan en el deporte, las artes, la música, la literatura y la ciencia. Ese es el mayor activo de una sociedad y la respuesta ha de ser no defraudarles y ofrecer las oportunidades y el apoyo que merecen.

Siempre fueron difíciles los tiempos pero también siempre conseguimos salir adelante y avanzar, construir entornos más justos y mejor dotados. El gran reto en estos momentos de post crisis es intentar que nadie se quede atrás. Esta afirmación, por utópica que resulte, significa que el futuro ha de construirse preservando la equidad y la prosperidad. Evitar la desigualdad y luchar contra la pobreza endémica, la que se hereda y produce injusticia y violencia, ha de estar en la esencia de las políticas y en la conciencia de los ciudadanos y de los gobernantes. Desde este periódico lo seguiremos pregonando y exigiendo.

Es tiempo de navidad. La Natividad es un mensaje de amor, de paz y de justicia. Hagamos de él nuestro compromiso.