POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Aunque quizás no se recuerde mucho su paso por el cine, su participación en el séptimo arte no fue accidental o causal, ya que ha rodado uEl cantante y actor Manolo Escobarna veintena de películas, cinco de ellas, que se comercializan en un pack exclusivo, con la excelente actriz Concha Velasco que, precisamente, han sido las más vistas y exitosas. La pareja artística ha mantenido siempre una sana e intensa amistad que les ha servido para ayudarse, animarse, apoyarse y quererse mucho a lo largo de sus brillantes trayectorias jalonadas de éxitos incesantes y premios interminables. De la amistad que imperaba entre ellos, podemos dar veraz testimonio porque así nos lo certificó Concha Velasco, hace años, en algún momento en el que tuvimos la oportunidad de compartir con ella escenario en su faceta de presentadora.

A los 5 días de cumplir los 82 años, la potente e inconfundible voz de Manolo García Escobar, artísticamente conocido como Manolo Escobar, ha enmudecido para siempre. (19-10-1931, Las Norias de DazaEl EjidoAlmería/24-10-2013, BenidormAlicante). Pero nos queda su amplia filmografía y, sobre todo, sus irrepetibles, pegadizas y sentidas canciones que han sumado la friolera de unos 80 discos editados, de los que 24 han obtenido la vitola de “disco de oro” y hasta consiguió una cassette de platino, aquellas grabaciones en soporte magnético que, en su época, fueron toda una revolución para camioneros y automovilistas, reconocimientos que avalan su trayectoria ampliada por otra treintena de premios importantísimos que no relatamos porque supondría una lista interminable, pero sí sentenciamos que, en todo caso, fueron de gran relieve, como, por poner un trío de ejemplos, Estrella de la Fama, Medalla al Mérito Turístico o Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Como injusta anécdota, tenemos que reseñar que la discográfica “Belter” le entregó los 24 discos de oro antes citados, pero, a tenor de las ventas reales, deberían haber sido más de 40. Su plástico más vendido fue el mundialmente conocido “Y Viva España” (1973), del que se despacharon 6 millones de copias originales, además de otros 10 millones de unidades en posteriores reediciones oficiales. Y, desde luego, se convirtió en la canción más vendida de la historia de la música española desde 1973 hasta finales del siglo XX. La interpretó con enorme éxito y “unos coros muy deportivos” en la macrofiesta de celebración de la victoria de España en la Copa Mundial de Fútbol de 2010. A pesar de su significativo y patriótico título, la canción fue creada por el compositor belga Leo Caerts.

Numerosos géneros musicales y diversas compañías discográficas

Manolo Escobar no ha tenido problemas para afrontar la interpretación de los más diversos géneros y ha llevado a su voz la copla, rumba, cumbia, tango, pasodoble, bolero, villancico, vals, sevillana, fandango, ranchera, zambra, guajira, soleá, copla andaluza y canción española, entre otros muchos. Y ha grabado, por poner solamente unos pocos ejemplos, en las importantes discográficas Orpheo, Saef, Belter, BMG, Horus, Vamm o Divucsa Music.

De su trayectoria artística, cabe destacar que, desde la pedanía de “El Ejido”, denominada Las Norias de Daza, donde vio su luz primera, como dice en su canción “Viva Almería” (1970), probó suerte en Barcelona y la encontró junto a sus hermanos Baldomero, Salvador y Juan Gabriel, aunque hubo alguno más, como José María, que se unió al grupo, pero renunció más tarde. Ellos pasearon las canciones de Manolo Escobar, acompañándole con sus guitarras, por muchos escenarios españoles y de más allá de nuestras fronteras. Coincidentemente, el primero de los citados, Baldomero, le dio a Manolo Escobar una famosa periodista y presentadora como sobrina, Ana García Lozano. El grupo comenzó llamándose “Los Niños de Antonio García”, nombre real de su padre, luego pasaron a ser conocidos como “Manolo Escobar y sus Guitarras”, “Manolo escobar con sus Hermanos”, cuando, quien esto escribe, tuvo ocasión de presentarles en algunas de sus galas, pudiendo asegurar que eran personas sencillas, cercanas, amables, campechanas y, encima, muy buenos artistas. Y, durante los últimos años, ha sido, él solito, el incomparable Manolo Escobar, el quinto de los diez hermanos que eran, el que ha dado nombre exclusivo a sus espectáculos.

Muchos años afincado en la Ciudad Condal

Afincado durante muchos años en la Ciudad Condal, decidió, a principios de los años ’90, trasladarse a vivir a Benidorm, donde habitaba un bonito chalet al que bautizó con el nombre de “El Porompompero”, recordando su famosísima canción del mismo título. Era un gran coleccionista de obras de arte y consiguió hacerse con policromías de enorme prestigio pictórico y cuantiosa valía. Quizás, por eso, sufrió un robo en su casa, mientras la familia dormía, por el que le sustrajeron muchos cuadros importantes, además de discos de oro, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, así como la insignia de Oro y Brillantes que le concedió el F.C. Barcelona, razón por la que el propio presidente del citado club, Sandro Rosell, no tardó nada en informar a los medios de comunicación de que al cantante de Almería se le impondría una nueva insignia de oro y brillantes del F.C. Barcelona, promesa que se vio cumplida en el pasado 2012, año en el que el cantante anunció su retirada al término de una completa y amplia gira que tenía en marcha y que, debido a su fallecimiento, no ha podido acabar.

En 1959 contrajo matrimonio con la alemana Anita Marx

En cuanto a su vida más privada, cabe señalar que tres meses después de conocer a la alemana Anita Marx, en la sala denominada “Fiesta”, en Platja d’Aro, se casó con ella en Colonia (Alemania) el día 10 de diciembre de 1959 sin hablar, uno, el idioma del otro. Han mantenido 53 largos años de amor y de matrimonio y solamente la muerte de Manolo ha logrado separarles. También a ella le dedicó la canción titulada “Tu nombre de Anita” (1961). Fueron padres de Vanessa, la niña, hoy toda una mujer, que se hiciera muy popular cuando su padre grabó, para ella, la bonita canción conocida como “Mi Pequeña Flor” (1979).

Sin lugar a dudas, ha sido el cantante español que ha participado en más verbenas y, desde luego, el que más encuentros de pensionistas ha amenizado con su prodigiosa voz y su sempiterna simpatía. Lo ha dado todo en el escenario y ha respetado al público como nadie. Ha sido siempre muy agradecido con la tierra que le vio nacer como deja patente en su canción ” Viva Almería” (1970), ha llevado el nombre de España más lejos que nadie con la canción de los 16 millones de copias vendidas a la que nos hemos referido anteriormente.

La humildad por bandera

Consiguió la fama muy joven y jamás se le subió el triunfo a la cabeza. Se ha caracterizado, siempre, por una sencillez extraordinaria, una cercanía inigualable y una alegría en su trabajo inquebrantable, condiciones con las que ha lucido siempre la humildad como bandera. No ha tenido inconveniente en participar en todas las causas sociales que se le han propuesto con el ánimo de favorecer a los más necesitados. Ha visto al público, en todo momento, como su amigo fiel y su cómplice más leal y, por ello, no ha escatimado nunca esfuerzos para agradecer, complacer e interpretar canciones en sus recitales hasta dejar a todos los espectadores satisfechos. Se ha hecho acompañar siempre de músicos muy selectos y ha tratado de que sus canciones sonaran en directo exactamente igual que en sus discos, aunque, en ocasiones, ha cantado “a cappella” para dejar constancia de la potencia de su muy adiestrada y siempre cuidada e inconfundible voz.

Las tres mujeres de su vida

Podríamos seguir y seguir porque Manolo Escobar es, entre otras cosas, un referente esencial de la música española, pero vamos a terminar, con el fin de que “El Noroeste” pueda encajarlo todo en un espacio razonable, diciendo que, sin olvidarnos del superventas “Y viva España” (1973), dedicó una preciosa canción a su madre, la inolvidable “Madrecita María del Carmen” (1960), lo que pone de manifiesto que tuvo espacio cariñoso para las tres mujeres de su vida (madre, esposa e hija), con “El porompompero” (1960) hizo mover el esqueleto a todo el mundo. Y no digamos nada de “La Minifalda” (1971), “Los peces en el río” (1958), “Yo soy un hombre del campo” y “Ni se compra, ni se vende” (1960, ambas), “Tanguillos de la defensa” (1969), se ha pasado buscando “Mi carro” (1969) desde hace 44 años, aunque, como dice en la canción, por fin lo encontró sin atalajes. Y como hombre creyente y religioso que ha sido siempre, contagió a todo el mundo de habla hispana, en la celebración anual de cada Navidad, con los numerosos y preciosos villancicos que interpretó.

Penosa y larga enfermedad a la que puso final el ictus que acabó con su existencia

Manolo Escobar, como ha comentado hasta su propia familia, se ha ido tranquillo y sin verse sometido a un gran sufrimiento, aunque era valiente de verdad. En 2010 tuvo el arrojo de comunicar públicamente que padecía un cáncer colorrectal y que estaba administrándose quimioterapia para afrontarlo. No obstante, continuó de gira con tres espectáculos: “De Manolo a Escobar”, para dar cabida y repasar su amplia trayectoria artística; “Manolo Escobar y la Banda de tu Pueblo”, para cantar sus canciones acompañado por las bandas de música de los pueblos en los que actuaba; y las numerosas galas en las que compartía escenario con sus músicos habituales. Y es que era un trabajador incansable, sin duda. En 2012 anunció su retirada en un programa de televisión, retirada condicionada a finalizar la gira que tenía en marcha y tras más de medio siglo de “vivir sobre los escenarios”. Pero hace muy poquitas semanas, el almeriense tuvo que suspender su última gira de actuaciones porque su enfermedad había cobrado intensidad hasta que acabó terminando con su vida como consecuencia final de un ictus. Nuestro adiós sentido y cariñoso a una inconfundible voz que ha enmudecido para siempre, pero nos quedarán sus películas y, sobre todo, esas canciones que superan el millar y que forman parte de la banda sonora de los españoles de varias generaciones, ya que los años en los que las ha interpretado en los escenarios corresponden a siete décadas diferentes. Descanse en paz.

Pedro Antonio Hurtado García