JUAN CARLOS CHACÓN CÁNOVAS

Para empezar mi reflexión sobre este último libro, sería conveniente citar a un gran crítico literario, como es el profesor Fº. Javier Diez De Revenga, sobre los poemas de Trabajan con las manos:

«Pascual recupera con su verso los mundos que existieron realmente, de entrega sin descanso. Supera los espacios y tiempos representados en escenas familiares, denuncias de un mundo cruel y sin piedad, aunque también hay destellos positivos: amor, encuentros apasionados o recuerdos infantiles».
Pedro García Montalvo dijo en su día del libro de nuestro autor El Intruso, y cito esto porque podría emplearse perfectamente en Trabajan con las manos, lo siguiente:
«…Dueño de un universo propio, Pascual García ha creado una geografía particular en torno a lugares que él conoce bien. En ese mundo, que puede ser crudo y rural,.., se mueven seres que viven muy cerca de la desolación, y a veces más allá de ella…»
La obra viene capitulada en cinco apartados, cuatro de ellos los correspondientes a los elementos de la naturaleza (tierra, fuego, aire y agua) y un quinto añadido por el escritor: la luz.
La tierra como elemento que fija a las personas a un destino incierto da paso al fuego en el cual la leña es esencial como símbolo de un hogar o refugio que ofrece descanso tras la dureza de la jornada, que tan bien describe Pascual García. Con el tercer elemento, el aire, intuyo lo divino con dioses y ángeles minúsculos, cotidianos y cercanos, diría que vendría a ser un lenitivo para abstraerse de la crueldad cotidiana. En El dios de los olivos destaco a modo de ejemplo estos dos versos:
Mañana volveremos a la tierra
y al poderoso dios de los olivos.
Precisamente uno de los alivios que encontramos es el agua (cuarto elemento), el agua purifica, limpia y renueva del polvo y sudor, da paso a la esperanza y al regocijo y a un viaje a la luz.
Este es precisamente el último y quinto elemento que añade Pascual magistralmente: el recorrido del libro como un viaje a la luz lo entiendo como una recogida de elementos transportándolos al universo que tan bien nos plasma en su obra. En el poema El origen del mundo se aglutinan tierra, fuego, aire y agua con el objetivo de dar luz a nuestro mundo.
El carácter autobiográfico de la obra nos retrotrae a una época donde el autor acumuló experiencias diversas donde las sensaciones y los sentimientos afloran en torno a tradiciones y usos familiares. Lo ejemplifican muy bien, según mi parecer, estos dos versos:
El hombre que trabaja con sus manos
Lleva el alma en la punta de sus dedos.
Vamos a leer en este libro a un Pascual muy íntimo y visceral, a su vez cercano y embriagador a la hora de trasmitir espacio y tiempo, elementos, pudores o costumbres ancestrales que llevan consigo un estilo reconocible dotado de un verso limpio y rico aunque sin perder la austeridad y rudeza de las múltiples escenas y bodegones descritos.
Para concluir voy a citar al propio Pascual en una de sus obras, Algunos libros que leí despacio, donde del texto crítico sobre la escritora Aurora Saura extraigo un fragmento que me ha recordado mucho a Trabajan con las manos, y dice así:
«Esta es felizmente una poesía de imágenes, en la que palpita siempre un hálito de descubrimiento y celebración, de nostalgia asumida y de recordatorio».

AUTOR: PASCUAL GARCÍA
TÍTULO: TRABAJA CON LAS MANOS
EDITORIAL: RASPABOOK