MICAELA FERNÁNDEZ

El árbol monumental de la Casa Zapata en el campo de Cagitán, un ejemplar de pino carrasco de cerca de dos siglos, podría partirse en dos acabando con la vida de uno de los árboles más longevos de la Región de Murcia si no se actúa de forma urgente.

Dicen que, “cuando se abraza el tronco de un árbol, parte de la vida de ese árbol se transmite en el mismo momento en que los brazos rozan la aspera corteza del ejemplar”. Una cita sin demostración científica, un sentimiento de amor frente a la naturaleza y una ilusión que hace que se quiera rodear el tronco de un árbol cuan mayor es su dimensión.

La comarca del Río Mula cuenta con importantes ejemplares de árboles monumentales, algunos de ellos han visto pasar el paso de los siglos adquiriendo sabiduría y convirtiéndose en auténticos venerables ancianos.

El abandono y la falta de mantenimiento por parte de las autoridades competentes hace peligrar a estos viejos de la naturaleza.

En el caso del pino carrasco de la Casa Zapata, un bello ejemplar con cerca de 170 años de vida, 4,30 metros de perímetro y más de 16 metros de altura, una fisura el tronco hace peligrar la sostenibilidad de este árbol singular.

Ubicado en una zona de difícil acceso, muy cercano a los también catalogados y centenarios Olmos del Pozo de la Caridad, este pino carrasco precisa de una intervención urgente, el anillado de su tronco y la poda de parte de su ramaje que, a uno lado y otro del gran árbol se sustenta en el suelo de la árida tierra del campo de Cagitán.