José Molina Molina. Doctor en Economía. Sociólogo y miembro de Economistas Frente a la Crisis. Autor de «Ciudadano y Gasto Público» Editorial Aranzadi (2014) 2ª edición.
¡Es decepcionante! Estamos cayendo en el pozo de la pobreza y los impulsores no dan explicaciones sinceras. Incluso se atreven a decir que esFUCAStamos en el fondo, porque no fuimos prudentes y nos dejamos llevar a una caída libre, semejante a un suicidio voluntario. ¡Hay que ser sádico, para decirlo! Pero se ha dicho.
Los desequilibrios nos acompañan como una maldita sombra, por eso, en el primer Plan de Desarrollo (1984), dejamos muy claro que para vencerlo había que cambiar muchas estructuras, potenciar las que eran más positivas y abandonar los caminos equivocados, treinta años después, Murcia sigue padeciendo sus históricas deficiencias.
Los índices de pobreza publicados por FUNCAS, son un ciclón económico que ha levantado muchas de las teorías que se han estado defendiendo en estas últimas décadas. España presenta un desarrollo a tres velocidades: las regiones que están por encima de la media, las que están en la media, y las que están por debajo de la media. Y esa brecha sigue siendo parecida que la existente hace treinta años, entre las más pobres y las más ricas, con el agravante, que en la pobres se han hecho muchas inversiones, pero no han servido para salir de la situación de desequilibrios e impulsar crecimiento estable y riqueza. A eso se le llama: malos gestores.
El nuevo índice de Desarrollo Humano, que valora tres factores: salud, educación y gasto público, pone de manifiesto, que la caída de bienestar material ha ensombrecido el progreso en salud y en educación. La pobreza y la exclusión social en Murcia, el paro de larga duración, y el juvenil, son determinantes, según los indicadores de las Naciones Unidas, para valorar el grado de integración de las personas. Y esto ha empeorado notablemente en los últimos cuatro años. Estos índices, han empeorado en el conjunto del país, en el 98% como media, pero en Murcia es del 205% y si tomamos los dos últimos años todavía es superior. Hay que ser desaprensivo para explicarlo al revés. Es más coherente pedir perdón por el error cometido en la gestión pública.
El impacto de la crisis en la pobreza, es insoportable, y lo peor, es que no se ven signos de una salida, sino un aumentode los deslizamientos que se están produciendo en la clase media que cada día tiene menos recursos. FUNCAS afirma «que las diferencias en las estructuras productivas y capital humano, son motivos que explican buena parte de las diferencias regionales». A eso se le llama malos resultados de una política regional.
Es cierto que todas las regiones se han visto inmersas en la caída del PIB y la destrucción de empleo, pero no todas por igual, y su efecto diferenciador ha sido la apuesta por el sector inmobiliario, ¿les suena de algo?
Una lección poco aprendida, porque seguimos apostando por lo mismo que nos ha hundido en el pozo de la pobreza, cuando parece más coherente, planificar en la diversidad de acciones y de sectores, que sean motores de la economía, y con distintas políticas públicas que ayuden a la recuperación desde una planificación local.
Sin olvidar, que esta crisis, es «la crisis de los embaucadores», con muchos inocentes como sufrientes. Se ha jugado desde el poder político y económico, con muchos mensajes de falsos profetas, prometiendo una sociedad sin sacrificios, con menos impuestos y con una ilusión fiscal muy dañina. Por eso ahora desde el pozo donde estamos, no perdemos la esperanza de salir a la luz, pero mientras hacemos el esfuerzo de llegar a la superficie, pensemos que no podemos dejar nuestro destino en manos de los que nos han arruinado. Los ciudadanos lo vamos hacer, no porque las medidas que nos han impuesto de austeridad sean injustas, que lo son, ni porque el número de familias en situación de pobreza es escandaloso, que lo es, ni porque la democracia necesite oxigenarse, que es cierto, sino porque la política de recortes no funciona y no queremos vivir en el pozo por mucho tiempo.