MARÍA MARÍN/PORTAVOZ DE PODEMOS EN LA ASAMBLEA REGIONAL

Las obras de ampliación del hospital del Noroeste llevan ya tres meses paradas. Con la excusa del incremento de los costes de los materiales, la empresa adjudicataria ha echado el freno de mano a los trabajos y pide más dinero. Hace poco más de un año ganó precisamente el concurso con una oferta casi medio millón de euros inferior al presupuesto base de 3.600.000€. Ahora solo queda ceder al chantaje o volver a licitar la obra, algo que puede suponer varios años más de retrasos. Una prueba más de que lo barato al final sale caro y de las chapuzas de nuestros gestores regionales, que al final siempre acaba pagando esta comarca.

Porque no es la primera vez que juegan con la ilusión de esta tierra. “La Comunidad inicia el proceso para dotar el Hospital del Noroeste con una UCI”. No es un titular de este año, es de noviembre de 2017. Las obras de ampliación del hospital llevan siendo prometidas y presupuestadas por López Miras desde hace un lustro, millones virtuales en la hoja de Excel de un presupuesto que nunca llega a ejecutarse. Tampoco será este año.

Que una comarca que tiene más de 70.000 habitantes no cuente con una sola plaza de UCI es vergonzoso en  pleno siglo XXI y un  maltrato a una ciudadanía que  paga sus impuestos como el resto y merece ser tratada con el mismo respeto. Pero no es solo la UCI. Las necesidades del hospital de Caravaca van mucho más allá. Este centro cuenta apenas con un centenar de camas, 105, lo que supone una ratio de 1,3 camas por cada 1.000 habitantes, la mitad de la media española (2,6) y regional (2,5) y 7 veces menos de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Esto, en un área que cubre una gran extensión de núcleos rurales con una población envejecida y con dificultades para desplazarse, es un verdadero crimen.

La precariedad es tal que, tal y como viene denunciando la Junta de Personal del hospital, las consultas de Cardiología y Endocrinología han tenido que instalarse en un pasillo de acceso. ¡Un pasillo! A esto se une la falta de personal por la falta de incentivos para cubrir las plazas de difícil cobertura. Hasta el 25% de los puestos del Hospital de Caravaca están vacantes, tal y como denunciaba el Sindicato Médico en mayo.

La pregunta parece evidente. ¿Hasta cuándo va a aguantar el Noroeste este maltrato? ¿Qué más hace falta para salir a la calle a exigir una sanidad del primer mundo? Estas semanas estamos viendo como la gente del Altiplano, que sufre estos mismos problemas, se echa masivamente a la calle. El 15 de junio el gerente del SMS, Francisco Ponce, tuvo que reunirse de urgencia con los directores y jefes de servicio del hospital Virgen del Castillo. El día 22 fue el consejero de Salud, Juan José Pedreño, el que tuvo que presentarse en Yecla a dar la cara. Está visto que el lenguaje de la protesta es el único que entienden en San Esteban y el Noroeste debe tomar nota. La única esperanza es que suba de nuevo la Marea Blanca.  ¡Por una sanidad pública, gratuita, universal y de calidad para todas las comarcas de la Región de Murcia!