POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

El tráfico de la «estrellada» noche de San Javier solamente alberga tránsito de categoría, lujo y excepción, razón por la que hemos entrecomillado «estrellada», ya que son, eso, estrellas, diosas y mitos los que circulan por ese firmamento colmado de «apóstoles» de la interpretación y «arcángeles» de la instrumentación, en una bóveda celestial, oscura por la noche, convertida en manto del mar, el campo, la huerta, la sierra y la colorida y cambiante iluminación del «Parque Almansa», que varía sus tonalidades al ritmo de los compases que protagonizan los maestros del jazz y de los demás géneros que se dan cita en un festival de altura y prestigio internacional.

Antonio Lizana Septeto
«He traído una caja de discos y sería una pena que me los tuviera que llevar a Cádiz, de nuevo», dijo el gaditano para calentar el ambiente en las gradas, lo que fue muy celebrado, como todo lo que pronunciaba el andaluz con ese gracejo que regala la tierra de origen. Protagonizó exhibiciones de saxo con el denominador común de la naturalidad y la soltura, al tiempo que encantaba con su fusión de flamenco y jazz verdaderamente envidiable. Buen taconeo del bailarín que tomaba la primera línea escénica para demostrar sus habilidades. Y, todo ello, aderezado por unos músicos perfectamente sincronizados para dar cancha a un líder, Antonio Lizana, muy seguro y sentido en su forma de interpretar. La curiosidad depresentar un «septeto» compuesto por «ocho»artistas que deleitaron aun público entusiasmado y agradecido por lo bien que nos lo hicieron pasar con tanta calidad grupal. Antonio Lizana (saxo y cantante), Vicent Thomas (batería), Marcos Salcines (piano) Tana Santana (bajo), Epi Pacheco (percusión), Adriano Lozano (guitarra flamenca), José Mawi Castaño (baile y coros) y Milagros Expósito (cantante).

Dianne Reeves
Apareció ella y se iluminó el cielo de San Javier, mientras los oídos rezumaban agradecimiento, deleite la retina, memoria el cerebro, saliva de envidia la boca, aromas de jazmines las fosas nasales, aunque el tacto se resentía porque, eso, no se podía tocar, pese a que sí tomó en susbrazos, besó y acarició a los niños y niñas que, al final desu actuación, le colocaron en laprimera línea del escenario. Pero… ¡¡¡qué voz!!!. Una artista delos pies ala cabeza que hasta noshizo sentir mal, muy mal, pues nació siete días después que quien esto escribe y, siendo una semana menor, ella atesora riqueza de partitura y destreza en cada nota, mientras que nosotros no somos más que unos torpes dedicados a comentar lo evidente. Su banda, un auténtico lujo: Romero Lubango (guitarra), Peter Martín (piano y teclados), Reginald Veal (contrabajo) y Tereon Gully (batería). Un valor clásico en el más puro ambiente moderno. Y qué fácil es cantar cuando se sabe hacerlo, pero que complicado resulta imitarlo cuando se trata de emular a una estrella de semejante talla. Qué dominio, qué belleza, qué sensibilidad y qué maestría. Soltura vocal, registros múltiples, recursos de todo tipo y seguimiento excepcional de unos músicos al servicio y lucimiento de «la reina». Presentó a los miembros de la banda cantando e improvisando. Y, durante ese espacio, nos regalaron «solos» sensacionales. Finalmente, se le otorgó el premio del festival y de la ciudad de San Javier a Diana Reeves. Con Alberto Nieto Meca, como director del ciclo, la concejala de cultura, el alcalde, el intérprete necesario para la ocasión y las azafatas en sus muy asumidas tareas, la estrella de la noche y del festival, Dianne Reeves, recogió encantada un premio que le abrió la sonrisa de par en par. De lo mejor que ha pasado por esta edición del festival, sin desmerecer a nadie.

Enrique Heredia «Negri»+Invitados: Jerry González y Montse Cortés
Gitano del castizo barrio de Lavapiés y antiguo solista de «La Barbería del Sur», no podía tener apellido más gitano. «De todo un poco», como anunció el propio Enrique, fue la esencia que impulsó su concierto, demostrando haber bebido de las fuentes del flamenco más tradicional para atreverse a fusionar con pop, bolero, rumba y cualquier olor sudamericano. Su último disco fue protagonista en la velada, pero sin olvidarse de lo mejor de su rico repertorio. Unos «solos» rigurosos, medidos y sin alardes dejaron patente que la banda no era cualquier cosa. Su forma de interpretar y de expresarse le hicieron dueño de un público entregado. Se confesó influenciado por Enrique Morente, Armando Manzanero y Celia Cruz. Un músico no apto para los «flamencólicos», que, como él mismo dijo, a veces suena como «The Beatles».Le acompañaban Carlos Carmona (guitarra), Bandolero (percusión), José María Cortina (piano), José Miguel Garzón (bajo), Montse Cortés (cantante) y Jerry González (trompea y percusión). Solamente para paladares exquisitos y excelentes «gourmets» musicales.

Nettwork – Featuring: Charnett Moffett, Stanley Jordan, Jeff «Tain» Watts & Casimir Liberski
Se produjo ese electrizante sonido que deja hablar a los instrumentos. Tres gigantes y una exultante promesa del jazz del siglo XXI. Cuatro virtuosos de sus respectivos instrumentos reunidos bajo el nombre de «Nettwork». Una sucesión de temas diabólicos, con un ritmo salvaje, donde cada uno de los instrumentistas hizo alarde de un virtuosismo exagerado, así como de un dominio sublime. Una actuación que, por sus connotaciones artísticas, merece la página completa y exclusiva y que, obviamente, tenemos que resumir en unas breves líneas. Por los contactos con la música del «free jazz» que casi todos han mantenido, el sonido del recientemente fallecido maestro, Ornette Coleman, planeó sobre el escenario de San Javier.Charnett Moffett (contrabajo) Stanley Jordan (guitarra), Casimir Liberski (piano) y Jeff «Tain» Watts (batería).Invitaron a unirse a ellos a Jerry González en los tres últimos temas, demostrando el genial trompetista que es capaz de tocar con cualquiera, acompañado de su sempiterno sombrero y sus gafas oscuras. Todo un lujo inicial y un prestigio añadido.

Carla Cook & Albert Bover Trío
Desde Detroit, llegó Carla Cook, un prodigio de voz que, con una formación delujo, se adentró en el jazz más auténtico y elegante, dominando la escena, la nota precisa y el fraseo adicional. Larga presentación, en el más puro inglés, para ofrecernos «Like a lover», una preciosa canción que brindó en los inicios de su concierto. Voz dulce, finura y delicadeza en la interpretación, amén de cambios de registro con extraordinaria soltura y todo milimétrico para lograr la perfección acompañada por unos músicos «de bandera»: Albert Bower (piano), Ignasi González (contrabajo) y Jo Krausse (batería). Además de cantar como los propios ángeles, a tenor de su sonrisa y su cómplice mirada, parece que juega con sus adiestradas cuerdas vocales y, adicionalmente, se divierte con ello. Realmente mágico.

Royal Southern Brotherhood
Contagiosamente rítmicas fueron las notas de esta formacióndel blues-rock sureño, una banda que presenta excelentes músicos, todos ellos liderados por un cantante que golpea con inusitada facilidad las pieles de la percusión latina a través de sus inmejorablemente manejadas baquetas, un ritmo que marca cuando percute y con el movimiento de su enjuto cuerpo.Espacio para la balada en una interpretación fantástica adornada conun generoso «diálogo» de guitarras, seguido, luego, por una «colección» de «solos», con un baterista incansable y un bajista sensacional.Dejaron para los «bises» un aroma a «reggae» que no podía hacer más completa, divertida y profesional laactuación de un grupo para recordar siempre. Cyril Neville (percusión y cantante), Tyrone Vaughan (guitarra y cantante), Bart Walker (guitarra y cantante), Charlie Wooton (bajo y coros) y Yonrico Scott (batería y coros). Un concierto prodigioso y espectacular que animó a bailar a muchos. Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano