ANA MERINO

Si algo ha caracterizado la actividad desarrollada por la Asociación Betania, a lo largo del tiempo, ha sido la participación desinteresada del voluntariado, que, desde sus orígenes, ha estado presente en todas y cada una de las diferentes actividades y/o Programas que Betania realiza desde su fundación, allá por 1989.
Si bien es cierto que, al cabo de los años, ha sido la presencia de profesionales la que ha determinado el buen hacer que nuestra apuesta, como Asociación, precisaba para afrontar los dos grandes Programas que ofrecemos a la sociedad: por un lado, el Programa de Comunidad Terapéutica, mediante el cual, han sido muchas las personas beneficiadas del mismo, en procesos de estancias en nuestro Centro, encaminadas a la Rehabilitación y posterior Reinserción de dichas personas, con problemas de Drogodependencia; y de otro lado, el Servicio de Información, Asesoramiento e Intervención con Familias en riesgo de exclusión por Drogodependencias, cuya puesta en marcha se concretase en el año 2005. Sin embargo, son ellas y ellos, las voluntarias y voluntarios de Betania, a quienes, hemos de estar eternamente agradecidos porque, con su aportación, facilitan la concreción del espíritu de ayuda al drogodependiente, llevando a cabo actividades propias e individuales, como pueden ser Talleres de periodismo, senderismo y medioambiente, yoga, dibujo artístico, trabajos con madera, trabajos con cuero, sesiones semanales de Orientación Familiar, sesiones periódicas sobre posibilidades educativas del sistema educativo español, colaboración en el comedor colectivo de Betania, etc. Sin olvidar que son muchas otras, las actividades del voluntariado, que han venido a apuntalar la actividad de Betania en su conjunto, mediante la participación en la Gestión de Programas, e incluso, mediante la presencia de dicho voluntariado, junto a los profesionales de Betania, desarrollando proyectos y actividades concretas propias de las terapias programadas.
En esta ocasión, para ilustrar esta muy importante faceta, os dejamos las impresiones de Ana Merino, voluntaria que, desde hace dos años, imparte un Taller de Dibujo Artístico con los usuarios de la Comunidad Terapéutica Betania:

Intentaré transmitir lo que he sentido en estos dos años de voluntariado en Betania. Lo que me motivó, fue darles a las personas que se rehabilitan en el centro, la posibilidad de que, con una hoja de papel y un simple lápiz, pudieran evadirse y llenar huecos vacíos, dibujando sin pretensiones ni exigencias.
El primer día, me encontré con un grupo de personas, que según ellos no habían dibujado nunca; después de las explicaciones necesarias, ¡empecé a sorprenderme! Les pedí, que intentaran recordar algo, y lo plasmaran en el papel sin miedos: me impresionaron la mayoría; recuerdo de una mujer que dibujaba el interior de una casa, paredes altas, sin casi decoración, siempre una ventana abierta, nada para cerrarla, el sol y sus rayos entrando e iluminando la estancia; también había un muchacho, que tenía mucha soltura dibujando personajes de cómic, otro caricaturas, tengo un grato recuerdo de todos, y les doy las gracias por lo que me han aportado. Seguiré colaborando con ellos, si me lo permiten, para mí es un placer ver con el interés con el que se entregan en la hora y media que estamos juntos.
No es de extrañar lo que cuento, ya que, están motivados desde los primeros días que entran a Betania; llegan con problemas acumulados, son escuchados, apoyados por el personal del Centro, doy fe de lo muy volcados que están en ayudarlos.