Las Fiestas de Caravaca de la Cruz son únicas por la inimitable manera en que aúnan devoción con espectáculo, fervor con emoción y apego a la tradición con una vocación universal que es parte esencial de su identidad. Los actos prosiguieron con la llegada del Tío de la Pita, acompañado de su inseparable tamboril.

Como cada 24 de abril, festividad de San Marcos, llegaba a la ciudad en el coche de línea el Tío de la Pita, que en la semana previa a las fiestas en honor a la Vera Cruz acompañará a los gigantes y cabezudos. Un día muy especial, ya que cientos de niños salieron a la calle para acompañar al dulzainero tras dos años de pandemia.

El regidor caravaqueño, José Francisco García, puso de manifiesto «qué alegría recibir, después de tres años, al Tío de la Pita y al Tamboril, que nos anuncian las próximas Fiestas Patronales de la Vera Cruz», en este sentido destacó «la ilusión de tantos niños y niñas que por primera vez, a causa del parón de la pandemia, han conocido a estos entrañables personajes es equiparable a la alegría que sentimos los mayores al revivir de nuevo esta hermosa tradición que nos hace volver a nuestra infancia».

El alcalde García les dio la bienvenidos a Caravaca, «a la que llegáis para repartir ilusión para acompañar, a partir de mañana, a nuestros queridos Gigantes y Cabezudos por las calles de la ciudad».