LAURA CABALLERO ESCÁMEZ

Tal vez la nueva normalidad sea el momento de parar y analizar todas esas veces que hemos sentido que el tiempo se nos escapa de las manos y todo lo que conlleva: tensión, sentimientos de incompetencia y por supuesto estrés. Podemos aprender a mejorar nuestro sistema de gestión del tiempo con unos sencillos “tips” que veremos a continuación:

  1. Realiza una lista de tareas y ordénalas por prioridad.

Anota qué tienes que hacer, con qué urgencia lo necesitas y con la frecuencia que debes realizarlo (diaria, semanal, mensual…)

  1. Traspásalo a la agenda. Si no tienes agenda, es esencial para organizarte, así que adquiere una cuanto antes. En la agenda podemos apuntar desde lo que vamos a comer cada día de la semana, hasta tareas relacionadas con el trabajo, citas médicas e incluso si tenemos que llevar algo a la tintorería. Podemos usar distintos colores para diferenciar un área de otra, cada cual puede usar su propio código. La agenda también necesita su tiempo, tendrás que dedicarle un ratito cada día y también planificar otras tareas a nivel semanal.
  2. Sé realista. Para ello necesitas conocerte. Es muy importante saber que tenemos límites y que no somos todoterrenos. Es aconsejable calcular el tiempo que nos llevará cada cosa y que lo tengamos en cuenta para poner más tareas o no en ese día. Piensa también en los desplazamientos y los tiempos de espera de forma aproximada.
  3. Gestiona las interrupciones. Filtra las llamadas de teléfono cuando estés concentrado en una tarea, atiende solo las necesarias, silencia las notificaciones del teléfono, no trabajes con la TV encendida…
  4. Gestiona las demandas de los demás. Aprender a decir «no». No es una cuestión de egoísmo, si no de saber establecer la importancia de las cosas. Si enseñas a los demás que no estás disponible en cualquier momento, aprenderán a respetar tus tiempos.
  1. Realiza una tarea sola cada vez. Cuando realizamos varias tareas a la vez es más fácil que dejemos alguna a medias.
  1. Aprender a delegar tareas a otras personas (hijos, pareja, compañeros de trabajo…) Al principio te puede resultar difícil, pero es fundamental para no ir sobrecargado.
  1. Sé puntual y pide a los demás que lo sean. La puntualidad nos da sensación de manejo y control de la situación.
  1. Aprovecha los “ratos muertos”. Debemos saber que la agenda debe ser flexible, habrá ocasiones en las que surjan imprevistos. Los ratos muertos son por ejemplo las esperas en el médico, o situaciones similares que nos pueden servir para adelantar tareas como hacer una llamada de teléfono, reestructurarnos la agenda…
  1. Por último, es importante el autoconocimiento. Si estamos atentos podemos descubrir muchas cosas sobre nosotros mismos a la hora de gestionar el tiempo y sobre nuestros propios límites. Si sabes que hacer planes dos fines de semana seguidos te produce estrés porque tu mente necesita orden y organizar cosas en casa, tendrás que renunciar a algo y ser flexible (no realizar planes todo el fin de semana y dejar un día para estar en casa, por ejemplo). También te darás cuenta de tu nivel de autoexigencia. Bajando el nivel de autoexigencia nos ahorra tiempo: desde simplificar un menú cuando vamos sobrecargados,  hasta dejar de sacar defectos a las tareas.