ANA ANDÚJAR

Volvemos a la rutina de golpe, sin saber si es verdad o no que se han acabado los paseos por la playa, los bocadillos llenos de moscas y el sol en la colleja. En realidad, el sol y esa sensación de castigo permanente es lo único que sigue con nosotros estEl intérpreteos días, en los que sentarse de nuevo en el lugar de trabajo, o peor si es que no tenemos a dónde «volver», son sabores amargos que sólo nos desquitamos echando la vista atrás hacia recuerdos mejores.
¿Lo mejor? Que muchos más están por venir. Disciplinas como la música, la literatura o el teatro nos ayudan a que sigamos teniendo fe en la humanidad y que encontremos belleza hasta en la vuelta al día a día. Nosotros hemos vivido las alegrías del teatro en su máxima expresión este verano, y con eso nos quedamos. En este artículo queremos compartir algunos de los mejores festivales de este verano y las sorpresas y grandes obras que pasarán por nuestras ciudades este otoño.
La primera parada la hacemos en el festival Fringe de Edimburgo, en Escocia, que tuvimos la suerte de vivir en primera persona este año. Parada obligadísma de los amantes del teatro callejero, la quintaesencia para cualquier aficionado y deber para estudiantes y aspirantes de arte dramático. La ciudad de Edimburgo, una de las más bellas de Europa, celebraba este mes de agosto su tradicional Festival Internacional de Teatro. El festival Fringe surgió como alternativa a este evento «oficial», para dar voz a artistas menos conocidos, artes más polifacéticas y a un precio ínfimo o incluso gratuito. Desde 1948 el Fringe ha constituido el alma del Edimburgo más underground, más allá de sus imponentes localizaciones medievales y su historia de sangrientas batallas y honorables gentes. En esta edición del 2014, más de 3000 actuaciones, entre obras de teatro, conciertos, spoken word o monólogos, y que además coincidió con los juegos de la Commonwealth, atrajeron a esta ciudad a miles de personas de todas las nacionalidades. Novatos buscando su oportunidad, veteranos de la calle que se metían al público en el bolsillo, bandas de swing a la puerta de los pubs y performances para todos los gustos. Si a este show grandioso le sumamos un ciudad volcada al divertimento, que cuida al máximo sus monumentos y calles y un pueblo, el escocés, que al menos en personalidad desde luego va por libre, con una idiosincrasia fuerte y bondadosa, capaces de establecer una relación de amistad y solidaridad con el sufrido turista sin pestañear, el combinado es espectacular. De su cerveza y su whisky mejor no hablamos porque no queremos echarnos a llorar de la nostalgia.
Aquí, más cerca, también hemos disfrutado de teatro. Después del festival de artes escénicas alternativas «Decorrido» en junio, El Festival de Teatro, Música y Danza de San Javier nos trajo al nuevo icono indie Raphael, el clown de «Minutos» o la obra de la ESAD «Ubú Rey». La nueva temporada viene cargada de fantásticos eventos, como La Industrial Teatrera y su espectáculo en la plaza de Santo Domingo de Murcia el próximo 18 de septiembre o «El intérprete» del gran Asier Etxendía en el Teatro Circo el 26 y 27 de septiembre, y esperemos que el festival de títeres «Titeremurcia» vuelva en noviembre como siempre. Una experiencia, la del arte creada al instante y disfrutada de piel a piel, que traspasa fronteras y lenguajes.