PALOMA REALES/Psicologa Responsable del programa SIFA

«cuando sale de casa, no se en que momento llamaran a la puerta para darme a conocer una terrible noticia» «tengo miedo de lo que puede llegar a hacerme mi hij@»

BetaniaEstas son algunas de las frases que he sido testigo en mi quehacer diario en la Asociación Betania, concretamente en el programa SIFA (Servicio de Información a familias). Todas estas frases las escuchas de la boca de padres, con los ojos llenos de lagrimas y mirada esquiva que esconde culpabilidad, vergüenza e impotencia por tener esos pensamientos en su cabeza. Impresionan, si, pero esta es la realidad que vive la otra parte del infierno de las drogas; la familia, esa parte tan implicada y salpicada por este problema, problema que como tal, esta clasificado como un trastorno en el DSM (libro de criterios diagnósticos del que nos valemos los profesionales de la salud mental). Y quiero resaltar que está clasificado como un trastorno para que entiendan que esto no es un capricho del destino y una decisión que la persona toma, sino que es un camino que se inicia de manera inconsciente por parte de la persona, que de manera «inofensiva» empieza en la mayoría de ocasiones con un uso recreativo, como herramienta para la socialización en la adolescencia,…. Y que posteriormente puede llevar a darse cuenta, que sin quererlo ni beberlo, se ve metido en el pozo de las drogas, en ese camino lleno de curvas, baches, y sin dirección alguna al cual este mundo te lleva.
Por esta razón, una de las áreas en las que trabajamos en el programa SIFA es el de la prevención, principalmente con adolescentes y padres. En esta tarea intentamos hacer ver las consecuencias que este problema conlleva, y sobre todo, informar y enseñar estrategias que los hagan mas fuertes para cuando se encuentren cara a cara con esa primera vez que te ofrecen un cigarrillo, o cuando en pandilla, deciden emprender la «aventura» de realizar un botelleo, en definitiva, ante esas primeras experiencias de explorar lo desconocido que tan atractivas son en esta época de la vida que es la adolescencia, y en la que uno no valora todos los riesgos y consecuencias que a largo plazo puede acarrear.
Pero no siempre la prevención consigue evitar que aparezca el problema de la drogodependencia, ya que son muchos los factores de riesgo que pueden hacer que uno sea vulnerable a caer en este pozo, y si es así, no está todo perdido, uno puede salir y volver a retomar una vida saludable alejado del insidioso mundo de las drogas. Es por eso que vamos hablar ahora de aquellos/as que ya han caído y están inmersos/as en este mundo. Para ello, un primer paso a dar es el de pedir ayuda, y no en pocas ocasiones el hecho de dar este primer paso y ponerse en manos del profesional es la decisión más fácil, sino que esto puede resultar un gran escalón para el drogo dependiente.

Muchas pueden ser las razones por las que puede decidir pedir ayuda; problemas con la justicia, problemas económicos, amenaza de abandono por parte de la familia, su pareja lo ha dejado y/o esta no le deja o no quiere que vea a sus hij@s,…. O también, y por ello la razón más deseable, que sea consciente de su problema y de las consecuencias que este le ha traído y le está trayendo. Lo importante es que sea cual sea la razón que le ha llevado a pedir ayuda, es haberlo hecho. Esta petición de ayuda es normalmente recibida en primera instancia por la familia, que es la que le habrá repetido en innumerables ocasiones que diese ese paso. En este momento es cuando nuestro servicio SIFA puede ser de gran ayuda para el/la paciente y su familia con nuestro servicio de asesoramiento, donde les acompañamos en los primeros pasos que se tienen que dar para iniciar el camino de la recuperación como son pautas de actuación de la familia, pautas de actuación del/la paciente, recursos a los que acudir, así como prestar apoyo emocional a los familiares para todo el desgaste que todo esto le esta suponiendo.
Una vez iniciada esa fase de asesoramiento en la que entre otros aspectos se valorará el tratamiento que será más adecuado para esa persona, entra juego otro de los servicios que el SIFA ofrece, el de la intervención. En este caso el carácter que tiene la intervención es la de tratamiento ambulatorio que se compone de terapias individuales y grupales con el/la paciente y su familia, así como controles de orina. En este caso, yo, como psicóloga responsable de este servicio seria la encargada de realizar la valoración de la opción más adecuada de tratamiento para esa persona, pudiendo ser derivado a este servicio, o a cualquier otro que se estime oportuno y que garantice la mayor garantía de éxito según el perfil y el momento en el que se encuentra cada paciente.
A partir de aquí se inicia un largo pero reconfortante camino, con sus éxitos y dificultades, donde el/la drogodependiente tiene que rehacer y aprender a funcionar en todas las áreas de su vida sin que la droga este presente, adquiriendo estrategias que le vamos enseñando a lo largo del tratamiento para poder andar y superar las dificultades que se va encontrar en este precioso camino de la vida, vida que ahora ell@s van a poder saborear con sus tragos dulces y amargos, pero lo importante es que aprendan a saborearlos, ya que hasta ahora la droga les ha impedido o les ha hecho saborearlo de una manera engañosa.