José Francisco García, presidente del PP de Caravaca de la Cruz

Pedro Sánchez vive para el instante y su ambición inmediata y desmedida no conoce freno. El ya presidente del Gobierno no tiene meta a medio plazo, y su objetivo ha sido el del llegar al poder cuanto antes y pagando cualquier precio. Sin embargo, sus socios sí saben a dónde quieren ir, tienen la clara su finalidad y el camino trazado, un camino, además, del que nadie se puede llevar a engaño, porque lo han publicado alto y claro, y es su discurso prioritario: romper España, hacer del nuestro un país fraccionado, menos cohesionado y con más diferencias según el territorio en el que vivamos.

Es difícil entender cómo el PSOE, el partido que se alejó de posturas radicales en los primeros años de la democracia para aglutinar a una mayoría social y que durante tanto tiempo ha defendido el orden constitucional, se ha enfangado de lleno en la deriva rupturista, aliándose con los enemigos del sistema de consenso, estabilidad y prosperidad que generó la Constitución de 1978 y llegando al poder con el respaldo de los herederos políticos de la banda terrorista ETA, que tantas vidas segó, muchas de ellas de grandes socialistas. Verdaderamente triste y lamentable.

Cuando Pedro Sánchez decidió formar gobierno con Podemos, sabía que el voto independentista sería decisivo. No se entiende cómo deshecha la opción de dirigirse al centro y concertar con PP y Ciudadanos una sólida mayoría reformista como ocurre en muchos países europeos.

¿Dónde va a quedar la unidad de este país llamado España? ¿En qué quedará la solidaridad de los territorios? Los documentos que estamos conociendo, viran de forma dramática la política española hacia un extremo.

Y a todo esto, ¿qué opina el PSOE de nuestra Región? ¿Qué opinan los responsables de este partido sobre unas condiciones de gobernabilidad que crearán territorios de primera y de segunda? Una España con más desigualdad territorial supondrá para nuestra comunidad autónoma y sus intereses un freno y un retroceso, quedando en el aire inversiones y proyectos clave en su desarrollo. Habrá españoles de primera y españoles de segunda.

Ha comenzado una etapa de incertidumbre en España, con un gobierno de izquierda radical que es una seria amenaza para la economía y la concordia. Este gobierno, del que aún no conocemos muchos detalles pero que ha dejado claras sus intenciones en el debate de investidura, llega con la intención de poner patas arriba el Estado de Derecho y la España constitucional, poniendo fin a la estabilidad que en las últimas cuatro décadas tanta prosperidad ha traído a nuestra nación.