CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Los que me habéis leído por aquí sabéis que siempre he sido un gran defensor de The Walking Dead, todo en ella me parecía una estrategia bien pensada, un discurso bien hilvanado, no dirigido a satisfacer al espectador, sino a articular un relato que no cayese en el gore gratuito y en la violencia desmedida. Su idea era clara, crear una obra con poso, algo que recordar. Lo que unos llamaban sopor, pausa, yo lo calificaba como tensa calma, eso que siempre se experimenta antes de que suceda el gran estallido de violencia. The Walking Dead siempre se movía al son de sus zombies, seres sin consciencia, lentos, torpes, pero muy decididos, nada les detiene, pues saben que antes o después alguien cometerá un error y allí estarán ellos para zampárselo.

De The Walking Dead tengo uno de los mejores recuerdos seriéfilos de los últimos años, esa presentación de Negan, visceral, desgarrada, cruenta. Yo aplaudí enormemente la llegada de este ser malvado, un enemigo por fin a la altura de Rick, pero lo que parecía ser una decisión acertada, no ha sido más que el principio del fin de una serie que apuntaba mucho pero que no ha sabido reinventarse a sí misma.

Desde la aparición de Negan todo en The Walking Dead me parece repetitivo, aburrido, monótono, incluso cuando este ser malvado sacaba a luz todo su arsenal de verborrea afilada, acompañado de sus instintos más salvajes, yo no me sentía atrapado, ni interesado, algo no me cuadraba, todo me parecía inflado, impostado, una simple estrategia para ganarse al público, ellos habían ganado la batalla, pues reclamaban violencia y por fin The Walking Dead se la daba, incluso cuando ésta no tenía justificación alguna.

Los capítulos fueron pasando y cada vez me desenganchaba más, el continuo dilema entre el bien y el mal, la batalla por el liderazgo del grupo, la lucha contra Negan…, así como un buen puñado de tramas secundarias insustanciales, ya no me decían nada, y lo que antes era amor ahora se convertía en decepción, en hastío, y poco a poco, como un zombie que deambula por un mundo que no es el suyo, me he ido alejando de esta serie hasta abandonarla al principio de su última temporada. Ahora mismo no estoy preparado para más The Walking Dead, aunque espero que este final no sea un hasta siempre, sino un hasta luego.