Carmina Fernández Sánchez

Diputada Regional del PSRM-PSOE

La pandemia del COVID ha cambiado los hábitos de vida de todos y también por supuesto de movilidad y el ocio. Y en muchos casos estos cambios han venido para quedarse e incluso en algunas actividades, como el turismo, la situación provocada por la pandemia ha acelerado lo que ya era una tendencia apuntada desde hace tiempo: que la oferta turística debía avanzar hacia un modelo de turismo sostenible. Ya no viajamos como hace décadas, con paquetes turísticos, reservas y viajes organizados por agencias, sin casi posibilidades de modificar lo que habíamos contratado, fiándonos de un folleto o de un consejo. Ahora la diversidad de opciones que tenemos a un solo clic es infinita y podemos elegir y personalizar al máximo nuestra experiencia.

Tenemos el privilegio de vivir en una región con grandes posibilidades para el turismo, no únicamente sol y playa. La temperatura, el paisaje y los parajes naturales, la gastronomía, el turismo de aventura, el deportivo, el religioso, un rico patrimonio histórico y arqueológico, festivales…. Y, sin embargo, por desgracia somos la última opción de los viajeros a la hora de elegir un destino. Es la consecuencia de una política sin rumbo y sin estrategia sufrida por empresas, PYMEs y operadores del sector desde hace muchos años, en los que el gobierno del PP apostó todo al período estival de masificación de playas y de segundas residencias, en la que no se tiene en cuenta la rica diversidad y las grandísimas posibilidades de esta Región. Lo tenemos todo para ser un destino turístico de primera, pero 26 años de gobiernos del PP en la región solo han servido para dar palos de ciego en lo que al turismo se refiere.

Las comarcas del Noroeste y del Río Mula son espacios inigualables para el turismo basado en la naturaleza y en la sostenibilidad, en el camino que nos marca Europa y el que demanda toda una nueva generación de viajeros. Un espacio económico diversificado, al que el Gobierno regional ha dado la espalda y al que no ha dotado de equipamientos, servicios ni conexiones de transporte, como tampoco ha incidido en la proyección que precisa dentro y fuera de nuestras fronteras. Es imprescindible entender que, en este caso, el papel de la administración es fundamental para realizar una promoción integral y ofertar un destino accesible para que los viajeros conozcan las inmensas posibilidades y magníficas experiencias que están por descubrir y disfrutar.

En este sentido están siendo los ayuntamientos de estas dos comarcas los que, prácticamente en solitario, están promocionando y apostando por atraer viajeros y generar nuevas iniciativas para  el turismo, porque creen en sus pueblos y saben de su potencial. Para ello están experimentando e innovando en nuevas fórmulas, colaborando con el tejido empresarial y las iniciativas voluntarias de la ciudadanía que ama a su tierra. Y aunque en esta tarea los ayuntamientos se han quedado solos, sin la ayuda de un Gobierno regional preocupado por mantenerse en el poder a cualquier precio, no han parado de impulsar proyectos que les referencian como destino equiparable a las mejores ofertas que podamos encontrar en cualquier otro punto de nuestro país.

Es imprescindible un Gobierno en nuestra Región responsable, que crea definitivamente en el potencial de nuestra tierra y que apueste por nuestras posibilidades turísticas, por nuestros pueblos. Y sobre todo que respalde a los ayuntamientos, como los de las comarcas del Noroeste y Río Mula, en los que los equipos de gestión municipal se dejan la piel para poner en ponerlos en el mapa del turismo nacional e incluso internacional.

A los pies del macizo de Revolcadores se extiende toda la Región y su imponente figura nos mira esperando que tengamos la inteligencia de aprovechar, entre otras muchas maravillas, de la riqueza de las Fuentes del Marqués, de los vinos de Bullas, de las fiestas de interés internacional de Caravaca y de las de Calasparra, del patrimonio artístico y arquitectónico de Cehegín y de Mula y los tambores de Moratalla o de los paisajes incomparables del río Mula que también se llama Pliego. Esperamos no tardar más en ver las oportunidades cumplidas.