José Luis ÁlvarezCastellanos Rubio/Coordinador de IUVRM

Estamos en mitad del trámite parlamentario de los Presupuestos Generales de la CARM para 2020. Presupuestos que deberían haberse aprobado antes de comienzo de año, cosa que no fue posible por la necesidad de encaje previo de las propuestas presupuestarias del tripartito que nos gobierna. Entre otras, el veto a la labor docente del profesorado en las actividades complementarias de los centros educativos.

Un presupuesto que se caracteriza, entre otras cosas, porque gasta más en deuda pública (24’3%) que en educación, siendo aquella el segundo mayor gasto después del sanitario. Como consecuencia, a pesar de que en términos globales el presupuesto es mayor que el de antes de la crisis, la parte disponible para inversiones y gasto corriente para el mantenimiento de los servicios, es cada vez menor. Así por ejemplo, en 2020 tendremos menos dinero disponible que en 2008, y si descontáramos la inflación de estos doce años, la diferencia sería aún mayor.

En este contexto, inversiones como la UCI del Hospital Comarcal siguen teniendo muy negro su futuro, agravado además por el propio déficit encubierto que presenta el presupuesto del Servicio Murciano de Salud, -1.883’5 millones sobre un gasto real de 2.070 en 2018-. Esta inversión tan necesaria y ampliamente anunciada por López Miras, y de la que tanto ha presumido Ciudadanos, lleva dando tumbos por los presupuestos regionales desde 2018. Por tercera vez, vuelve a aparecer una partida presupuestaria que si bien mantiene el presupuesto global de tres millones, contempla solo 400.000 euros de gasto para este año 2020.

Igual ocurre con la ampliación del Centro de Salud de Caravaca, que contempló una inversión de 1.800.000 euros en 2016 y que ha aumentado a 3.250.000 en 2020, de los que se ha previsto una partida solo de 600.000 euros. Cantidades todas ellas que, mucho nos tememos, sigan el mismo discurrir que hasta ahora, transitando de año a año sin que se acometan las obras oportunas.

No son más prometedores los presupuestos con las comarcas del Noroeste-Río Mula en otros ámbitos. Por ejemplo, en el de las infraestructuras viarias en las zonas de las sierras de Caravaca o Moratalla donde solo se contempla la mejora de la carretera de Benizar a Otos y Mazuza con 100.000 euros, y otro tanto para el desdoblamiento de un tramo de la RM-730, presupuestos a todas luces insuficientes. Además, teniendo en cuenta que en Conservación de Carreteras apenas se ejecutó el 30% en el último presupuesto liquidado (2018) y el 50% en Mejora del Sistema Viario, las expectativas de ejecución no están más altas que con el hospital comarcal.

Es importante destacar el nulo interés del gobierno regional por el problema de la despoblación rural que afecta a estas comarcas, que ha concretado en un Plan Estratégico dotado solo con 50.000 euros sin que se sepa nada sobre su contenido, y otros 100.000 euros, en otra partida, para diversas actuaciones que tampoco se especifican ni detallan.

Esperábamos, no obstante, una mejoría en la financiación para el mantenimiento de los servicios básicos municipales, y sobre todo para reparar, acondicionar y mejorar las infraestructuras básicas – calles, luz, conducciones de agua, etc-, principalmente en las numerosas pedanías de la zona.

Nada más lejos de la realidad, el Plan de Obras y Servicios que, en los años anteriores a la crisis, se dotaba con una media de 50 millones por año, desde 2018 se ha estancado en 10 millones de presupuesto. Un presupuesto por tanto, que sigue recortando financiación a los ayuntamientos, que olvida las inversiones necesarias y no mejora los servicios básicos que necesita la ciudadanía.