JOSÉ LUIS ÁLVAREZ CASTELLANOS/COORDINADOR @IUVRM

No es cierto que el gobierno de López Miras, “tenga centrados buena parte de sus esfuerzos en el Noroeste de la región”, tal como afirma el presidente regional en un artículo de este semanario. Si fuera así, las inversiones presupuestarias tendrían una mayor implicación de la que tienen con esta comarca y no es así.

Es cierto que hay algunas inversiones destacadas para 2022 (quedará por ver el nivel de ejecución) que, después de tanto olvido y abandono, eran ya inaplazables, como el incremento hasta los 3,5 millones para el mantenimiento de la red viaria o, por fin, las inversiones en sanidad con la contratación de las obras de las ampliaciones del Centro de Salud y del Hospital Comarcal, esta última firmada el pasado 9 de noviembre para la que el contrato establece el plazo de un mes para comenzar las obras y dieciséis para concluirlas.

En este sentido, reconozco mi error en el anterior artículo al considerar que este asunto volvía al punto de partida tras lo reflejado en los presupuestos de la CARM para 2022, si bien es cierto que nada del gasto que acompaña esta contratación queda recogido en lo presupuestado para 2021 o para 2022, pendiente, suponemos, de las correspondientes modificaciones presupuestarias.

Sin embargo, estas inversiones del SMS han tardado en adjudicarse, al menos seis años el Centro de Salud y cuatro la ampliación del Hospital, siendo esta última una iniciativa que se materializó en propuesta presupuestaria por impulso de otros partidos en los momentos de minoría política del PP desde 2015 y por la presión de la movilización ciudadana, como es el caso de la campaña “100 vidas” para la construcción de la UCI.

No obstante, otras inversiones sanitarias como la reforma de la Central Térmica del Hospital siguen en el limbo presupuestario, al igual que la ampliación del personal sanitario facultativo en el conjunto del Área IV que carece, por ejemplo, de pediatras y especialistas en la Unidad del Dolor, lo que ha motivado protestas ciudadanas y de los propios facultativos del hospital.

Igual ocurre en el ámbito educativo. El pabellón infantil para el colegio Martínez Abellán de Pliego ha necesitado siete presupuestos, al menos, y todavía no está concluido, así como los anunciados proyectos del cubrimiento de la pista deportiva del Colegio Santa Cruz de Caravaca y el comedor escolar en el CEIP Artero de Bullas que han desaparecido de los presupuestos sin ejecutarse. Esperemos que la eliminación del contaminante fibrocemento en el IES Pérez Chirinos corra mejor suerte en 2022.

De nuevo, solo una testimonial partida para actuaciones contra la despoblación rural, sin referencia a proyectos concretos. Una mayor financiación local, como reclamaba la presidenta de la Federación de Municipios de la Región de Murcia en las páginas de este semanario, apoyada en la transferencia a los ayuntamientos de los fondos que aporta el sistema de financiación provincial a la CARM (este año 231M) y que en otras CCAA llegan a los ayuntamientos a través de las Diputaciones, sería un buen comienzo, introduciendo para el reparto el criterio de despoblación y dispersión poblacional.

En el ámbito turístico el Noroeste presenta los números más bajos con diferencia de toda la región que vienen, además, disminuyendo desde hace más de una década, a pesar del pretendido impulso del turismo religioso cada vez menos efectivo.

Son solo algunos ejemplos, pero, en definitiva, nada que augure un cambio de tendencia que nos saque del furgón de cola regional en renta disponible o mercado de trabajo. No, el Noroeste no está en las prioridades del gobierno regional.