FRANCISCO MARÍN/EDITOR

Con la llegada del número 500 del semanario El Noroeste a sus manos queremos ante todo darle las gracias, por dedicarnos su tiempo, por darle sentido a nuestro trabajo y por su contribución al mantenimiento de este proyecto editorial. Después de 15 años de presencia ininterrumpida en su cita, primero quincenal y después semanal, con sus lectores, les proponemos celebrarlo y seguir contando con su implicación.

Portada para el número 500 diseñada por Nicolás de Maya

Portada para el número 500 diseñada por Nicolás de Maya

Hoy les presentamos una propuesta editorial de El Noroeste renovada. Su definición ha sido el fruto de la experiencia y del deseo de mejorar el periódico que cada semana llega a sus manos. Pero tiene una motivación básica, el firme propósito de seguir jugando un papel de integración en la Comarca y hacerlo desde la participación, la colaboración y la transparencia.
El número 500 de El Noroeste es el primero de un nuevo formato que pretende cambiar su imagen visual para hacerlo más cómodo, ameno y atractivo, abrir nuevas secciones que amplíen contenidos y abran más espacio a la participación ciudadana en su información y enfocar nuestra labor periodística también al estudio y a la divulgación de nuestra realidad menos visible.
Recientemente hemos reforzado nuestra oferta editorial con el relanzamiento de la editorial Gollarín y su colección Bigornia de relatos. Ambas iniciativas forman parte de un mismo propósito editorial: reivindicar la información como elemento de participación y democracia y apostar por la aportación cultural como herramienta básica para construir la nueva sociedad que necesitamos.
Ya nadie es ajeno a la triste realidad que estamos viviendo. Estamos asistiendo con espanto al hundimiento de la mayor parte de las cosas que creíamos que nos sostenían y nos hacían fuertes. Muchos están sufriendo con dureza los efectos de esta crisis, circunstancias que jamás hubiesen imaginado, y los demás nos hemos quedado helados ante una situación grave y dolorosa.
Seguramente las soluciones no son fáciles ni a corto plazo, pero el ciclo cambiará, se abrirán oportunidades de nuevo, oportunidades de tener trabajo, de emanciparse, de ser independientes, de vivir sin angustia y de recuperar la ilusión por el futuro.
Pero hagamos lo posible para que ese futuro que anhelamos se construya sobre nuevos principios. Suficientes lecciones tiene Europa y España del último siglo como para no haber aprendido.
Ahora es el momento de los ciudadanos, de su capacidad de aguante, pero sobre todo de su capacidad de respuesta. Casi desaparecido lo público como actor económico y, por tanto, como “director de orquesta”, es a la “sociedad civil” a quien le toca la responsabilidad de plantear las prioridades, velar por la gestión, construir iniciativas y proteger los espacios de igualdad.
A los responsables de la Gestión Pública les corresponde administrar con inteligencia y ejemplaridad los recursos y el marco legal del que son responsables. Desde El Noroeste confiamos, defendemos y apoyamos el ejercicio de la política y a quienes la ejercen con honestidad. También creemos que es momento de exigir espacios de entendimiento que permitan salir del pozo, del pozo de la escasez y del desencanto. Para ello contamos todos.
Somos ciudadanos de localidades pequeñas, cercanos a su realidad y protagonistas directos de su entramado, en el trabajo, en el ocio o en las asociaciones e iniciativas en las que nos implicamos. Al debate político le sobran palabras soeces y gestos de lucimiento personal y le falta espíritu de colaboración, asunción de responsabilidades y claridad en las prioridades. Así, hemos terminado por confundir la sana dialéctica política con la búsqueda permanente de puntos de fricción y de desencuentro.
Algunas de nuestras localidades viven serias situaciones de ruptura institucional, de falta de recursos o de acumulación de problemas legales. Únicamente desde la recuperación de la confianza se puede reconstruir un clima de trabajo para todos y de complicidad con los ciudadanos. Ciudadanos que ahora son más importantes, más necesarios. Ocurre en esto como con los bancos, que ya no tienen dinero para dar crédito sino que buscan con ímpetu nuestros ahorros mientras se comportan de manera usurera con los débiles.
La nuestra es una Comarca orgullosa de su historia, de sus gentes y de sus ritos. Hay entramado social para continuar la labor de avance que ya hace tiempo que despegó y que no está dispuesta a quedarse descolgada de nuevo de una nueva fase de desarrollo y de transformación. Desde El Noroeste únicamente podemos aportar información y opinión, pero ofrecemos el espacio para que fluya el debate, para que opinen los colectivos y para conocer mejor lo que somos y lo que hacemos.
Por todas estas razones El Noroeste quiere seguir en la calle, orgulloso de su labor de integración laboral pero consciente de la fragilidad que amenaza a casi todos los medios de comunicación. También por esas mismas razones renovamos nuestra apuesta editorial y reiteramos nuestra vocación comarcal de servicio. A ustedes, lectores, anunciantes y colaboradores, aspiramos a serles útiles, a seguir contando con su apoyo y a continuar avanzando juntos.